miércoles, 18 de febrero de 2015

Precisión científica

Por Martín Bonfil Olivera
Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM
Publicado en Milenio Diario, 18 de febrero de 2015

Según un viejo chiste, un ingeniero, un científico y un matemático viajaban en tren por Irlanda. De pronto, vieron una oveja negra por la ventana. “¡Miren, en Irlanda las ovejas son negras!”, exclamó el ingeniero. “Error”, señaló el científico. “Con los datos disponibles, lo más que podemos afirmar es que en Irlanda hay una oveja negra”. “Se equivocan, amigos”, intervino el matemático. “Lo único que sabemos con precisión es que en Irlanda existe al menos una oveja, uno de cuyos costados es negro”.

Aunque existen diversas versiones de la anécdota, lo que muestra es un rasgo que caracteriza a los científicos: su cautela intelectual, su excesivo énfasis en la precisión de los datos (que sólo superan los filósofos y los matemáticos). Se trata de una deformación profesional, que es muy útil en su ocupación pero que en el contexto de la vida diaria puede resultar cómica, y también causar malentendidos.

Pero, a cambio de ello, los científicos también están acostumbrados a cambiar de opinión, instantáneamente y sin problemas, si se les demuestra que sus datos o su razonamiento son erróneos: su gran cautela intelectual se complementa con su honestidad intelectual.

Un ejemplo, creo yo, es lo ocurrido con el reciente comunicado de los expertos del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) respecto al análisis de la evidencia de la matanza de los 43 estudiantes de la Normal de Ayotzinapa. Dicho comunicado fue emitido en reacción a la intensa polémica pública causada por la desafortunada afirmación de la autoridad encargada de que ya se había establecido la “verdad histórica” del caso.

El EAAF fue convocado por la Procuraduría Federal de Justicia (PGR) para ayudar a esclarecer lo ocurrido en el basurero de Cocula, donde supuestamente fueron calcinados los 43 cadáveres. Lo que señala su comunicado es que existen problemas metodológicos y de interpretación, que se resumen en siete puntos. Entre ellos, que el EAAF no estuvo presente cuando se recuperaron del río las bolsas que contenían los restos, ni cuando se abrieron; que días más tarde se continuó recogiendo evidencia en el sitio sin la presencia del EAAF; que el sitio estuvo entre tanto sin custodia; que probablemente en el mismo lugar haya habido otros fuegos, y que los restos hallados podrían pertenecer por tanto a otras personas, aparte de los 43.

Esto ha sido interpretado, por la parte de la opinión pública que desconfía –no sin razón– de la PGR y de las autoridades mexicanas, como “prueba” de que la investigación no es confiable. Pero el comunicado de la EAAF no dice eso: por el contrario, afirma claramente (conclusión 4, pág. 7) que “esto no excluye la posibilidad de que algunos de los normalistas hayan corrido la suerte señalada por la PGR”. Sólo señala que no hay aún hay evidencia científica que permita hacer afirmaciones certeras. (Y explica que se requerirá más tiempo, incluso meses, para poder dar por cerrada la investigación.)

Superposición de los datos
de BICEP con los del
 satélite Planck, que muestra
 que la detección de cambios
en la polarización de las
ondas gravitacionales provenientes
del big bang era un efecto
del polvo interestelar
En otras palabras, los expertos forenses argentinos están simplemente siendo muy precisos, para evitar malentendidos, señalando qué pueden asegurar y qué no. Pero, como no estamos acostumbrados a la exagerada precisión de los científicos, tendemos a interpretar eso como una afirmación de que la investigación ha dado resultados negativos. Lo cual es incorrecto.

Así como los astrofísicos del proyecto BICEP2, que en marzo del año pasado anunció haber descubierto huellas de las ondas gravitacionales provenientes del big bang –que permitirían entender mejor el proceso de “inflación” que en teoría ocurrió inmediatamente después del origen del universo– han anunciado recientemente que, al comparar sus datos con los obtenidos por el satélite europeo Planck, hallaron que en realidad se trataba de señales debidas al polvo galáctico, y retiraron sus conclusiones, estoy seguro que cuando haya resultados los expertos del EAAF los darán a conocer. Y quiero confiar en que las autoridades mexicanas las asumirán. De lo contrario, su credibilidad quedará en cero.

Mientras tanto, las autoridades y los ciudadanos haríamos bien en esperar y abstenernos de sacar conclusiones prematuras.

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2 comentarios:

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Pablo Amarilla dijo...

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