Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM
Publicado en Milenio Diario, 15 de mayo de 2013
La actriz Angelina Jolie es, sin duda, una de las mujeres más bellas que existen. Recientemente anunció públicamente una decisión radical: someterse a un procedimiento quirúrgico preventivo de doble mastectomía (la extirpación de ambos pechos).
¿La razón? La guapa Angelina es portadora de una mutación en el gen BRCA1 (del inglés breast cancer), uno de los “genes supresores de tumores”, cuya falla se ha relacionado directamente con un aumento en el riesgo de padecer cáncer de seno (y de ovario).
Jolie publicó ayer 14 de mayo, en las páginas de opinión del influyente diario The New York Times, un artículo donde explica sus motivos, con el fin de que “otras mujeres puedan beneficiarse con mi experiencia”. “Quiero invitar –escribe– a toda mujer, especialmente a las que tienen una historia familiar de cáncer de seno… a que busquen la información y expertos médicos que pueden ayudarles… a tomar sus propias decisiones informadas”.
La decisión de Jolie de hacer pública su operación –la cual logró mantener en secreto durante los tres meses que duraron los sucesivos procesos quirúrgicos que llevaron a sustituir sus pechos con prótesis y a eliminar todo tejido riesgoso– puede impulsar a muchas mujeres a imitarla (incluso se habla ya de un "efecto Jolie"). Sus motivos son loables; el problema es que no es todavía claro que se trate de una decisión médicamente justificada.
Sin embargo, aunque Jolie afirma sentirse “empoderada” por su “decisión fuerte” que le permitirá decir a su hijos que no morirá de cáncer de seno (como murió su madre, a los 57 años), nada garantiza que la extirpación radical sea la solución. La decisión de Jolie –y de muchas otras mujeres en Estados Unidos; la cantidad de mastectomías bilaterales preventivas ha aumentado de 1.8% a 4.9% de todas las mastectomías– se basa en el resultado de una prueba genética desarrollada y patentada por la compañía Myriad Genetics, que clonó el gen en 1994, y tiene actualmente ganancias anuales por $500 millones de dólares gracias a ella.
Se afirma que los portadores del gen defectuoso tienen hasta un 80% de probabilidades de sufrir cáncer de seno (87%, según Jolie), frente a un 13% de mujeres sin la mutación. Pero se trata de un riesgo a los 90 años, no inmediato. Por otro lado, los médicos aún no están seguros de que el tratamiento garantice que el cáncer no aparezca. (Ya desde finales del siglo XIX el doctor William Halsted, promotor de la mastectomía radical como método de lucha contra el cáncer de seno, halló –como narra Siddhartha Mukherjee en su libro ganador del premio Pulitzer El emperador de todos los males–, en una época en que no había quimio ni radioterapia, que incluso las cirugías más radicales no proporcionaban garantía contra el mal.) Al final, probablemente lo más sensato sea no tomar decisiones apresuradas, basadas en el miedo. De lo que sí podemos estar seguros, gracias a los modernos avances en prótesis y cirugías reconstructivas, es que Angelina, luego de sus operaciones, seguirá luciendo tan bella como siempre.
¿Te gustó? ¡Compártelo en Twitter o Facebook!:












