miércoles, 12 de septiembre de 2007

Fuera del cuerpo

Martín Bonfil Olivera
publicado en Milenio Diario, 12 de septiembre de 2007
El dualismo —la idea de la existencia de un alma distinta y separable del cuerpo— está presente en religiones, en la filosofía de Descartes y en charlatanerías new age. Los testimonios van desde los “viajes astrales” de místicos y chamanes o las “experiencias extracorpóreas” de personas al borde de la muerte, hasta la “exteriorización” que la Iglesia de la Cienciología vende como prueba de que “no somos nuestro cuerpo”.

Existe amplia evidencia, sin embargo, de que la sensación de estar “fuera del cuerpo” puede ser provocada por estados neurofisiológicos anormales producto de cirugías, infartos, ataques epilépticos o el uso de drogas.

Y la explicación no es que el alma se salga del cuerpo, sino que la totalidad de nuestra experiencia consciente es un producto muy elaborado del procesamiento cerebral. Este procesamiento puede ser alterado por distintos factores y producir sensaciones tan sencillas como una ilusión óptica o tan extrañas como vernos desde afuera, sin que eso implique que tales experiencias sean reales.

Un reciente experimento realizado por Henrik Ehrsson, del Instituto Karolinska, en Suecia, y publicado en la revista Science (24 de agosto) muestra cómo, con estímulos visuales y táctiles, se puede lograr que una persona experimente una sensación de estar fuera de su propio cuerpo.

Se le colocó a los sujetos un visor estereoscópico conectado a un par de cámaras atrás de su cabeza: lo que veían era precisamente lo que verían si estuvieran sentados atrás de sí mismos. Aunado a esto, el investigador los tocaba en el pecho, sin que las cámaras lo vieran, y al mismo tiempo simulaba estimular el pecho del “observador virtual”, debajo de las cámaras.

Resultado: los sujetos tuvieron una fuerte sensación de estar sentados donde estaban las cámaras, viéndose desde atrás. Y si se simulaba “golpear” el pecho virtual, varios de los sujetos se agachaban para evitar el golpe.

Además de comprobar el potencial que tiene nuestro cerebro para generar “realidades virtuales” (de hecho, cotidianamente vivimos en una de ellas) a partir de la información que recibe de los sentidos y de sus propias expectativas, quizá la investigación de Ehrsson sea útil para mejorar la tecnología de control remoto, por ejemplo, para cirugías a distancia. Nada mal, para una investigación que roza lo “místico”.

5 comentarios:

manuel dijo...

saludos ,martin ..me parece muy interesante esta informacion y mas cuando lo escuche en el radio.en conclusion mi idea es que cuando uno mueres si sale del cuerpo y se ve a uno mismo.espero su comentario espero y no alla sido muy tonto lo que dije.
atte manuel cordova. cordova625@gmail.com

Chai late dijo...

Mente y conciencia crean realidad, qué no?

Saludos!!!

MARTÍN BONFIL OLIVERA dijo...

Manuel, si crees en que "tú" (o tu alma, o como le llames) sale(s) de tu cuerpo cuando mueres, eres dualista. El problema sería explicar entonces qué es el alma, de qué está hecha y cómo se comunica con el cuerpo, cómo lo controla (algo inmaterial controlando algo material... ¿cómo? En principio, violaría la 2a ley de la termodinámica...). Yo tengo una postura naturalista, no creo que después de la muerte haya nada más.
Chai: la postura de que la mente crea la realidad se conoce como idealismo, y se ha opuesto al naturalismo (el mundo fisico existe primero, y la mente es producto de nuestro cerebro físico -y nada más- que está hecho de materia y ha evolucionado) desde el principio de la filosofía. La disputa sigue... por supuesto, la discusión puede ser mucho más profunda, pero en último término idealismo y naturalismo siguen enfrentados... (algunos le llaman materialismo al naturalismo). Se puede discutir mucho y muy interesante...

Ventus dijo...

Y uno de los problemas que se genera con la postura de mente-realidad es el aprovecho irresponsable de grupos new ageros para vender sus productos (libros, peliculas,etc.) a costa de la desinformacion.

Excelente blog.

Ventus.

Luis dijo...

Una cosa es la sensación de sentirse fuera del cuerpo y otra estar fuera del cuerpo. Quien no lo ha experimentado no tiene ni idea de lo que es.