miércoles, 6 de enero de 2010

Contra el analfabetismo científico

Por Martín Bonfil Olivera (Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM)
Publicado en
Milenio Diario, 6 de enero de 2010

Siempre que salgo de vacaciones llevo algo bueno para leer. Este fin de año no fue la excepción: escogí la más reciente obra de mi amigo Marcelino Cereijido, investigador argentino-mexicano del Centro de Investigación y Estudios Avanzados (Cinvestav): La ciencia como calamidad, un ensayo sobre el analfabetismo científico y sus efectos (Gedisa, 2009).

No es la primera vez que disfruto con su excelente prosa y aún mejores ideas. Varios viajes a la playa han sido más placenteros gracias a otras joyitas suyas como Ciencia sin seso, locura doble (Siglo XXI, 1994, donde advierte a un joven sobre los retos, dificultades y desilusiones que le esperan si decide ser científico en un país del tercer mundo), Por qué no tenemos ciencia (Siglo XXI, 1997, donde lanza la bien sustentada hipótesis de que la cultura de los países latinoamericanos, con su herencia de catolicismo hispano-portugués, es una de las causas fundamentales de que nuestros países no logren comprender, apoyar y, sobre todo, desarrollar y aprovechar la ciencia moderna) y La nuca de Houssay (Fondo de Cultura Económica, 1990, entrañable y penetrante relato autobiográfico que narra su experiencia como científico en formación –incluso con profesores premios Nobel– para ser posteriormente perseguido, encarcelado y exiliado por el oscurantismo católico-militarista de la dictadura Argentina).

El libro puede, en mi opinión, dividirse en dos secciones. En la primera presenta un panorama de la ciencia, su historia y la situación actual del analfabetismo científico. En la segunda –que me resultó más convincente y estimulante– plantea el gravísimo problema que dicho analfabetismo impone al tercer mundo, poniéndolo en una situación terriblemente desventajosa frente al primero, y se arriesga a hacer algunos esbozos de propuestas para su solución.

Cereijido plantea que el analfabetismo científico de los países subdesarrollados consiste no sólo en no tener ciencia propia, sino en carecer de una cultura que les permita darse cuenta de ello, y valorar lo grave de esta carencia. Pero lo realmente alarmante es darse cuenta, como demuestra a lo largo del libro, de que incluso ha existido siempre una estrategia del primer mundo para garantizar que el tercero siga siendo subdesarrollado. Esta asimetría es la que hoy está amenazando realmente el equilibrio global, por lo que urge tomar medidas drásticas para combatirla… sólo que tendremos que hacerlo nosotros mismos. De ahí sus estimulantes propuestas. Ahora falta difundirlas, discutirlas y ponerlas en práctica… yo me apunto.

Una queja: el libro, como por desgracia es cada vez más común en las editoriales iberoamericanas, está muy mal editado. Comas antes de los verbos o añadidas incorrectamente a frases, con lo que tergiversan su sentido; numerosas referencias que no aparecen en la bibliografía, repeticiones e, incluso, la organización misma del texto revelan descuido, no del autor, sino de una editorial de la que esperaríamos un trabajo mucho más profundo y profesional (pues es la editorial, no el autor, quien tiene la responsabilidad de cuidar todos los detalles, tanto editoriales como de coherencia y claridad, del texto).

En resumen, un libro disfrutable e inteligente, pero además importante y oportuno. Incluso urgente. Ojalá todo aquel que tenga que ver con el mundo de la ciencia (investigadores, estudiantes, funcionarios, políticos… ¡ciudadanos!) lo leyera.

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16 comentarios:

El Agus dijo...

Yo añadiría desde luego a la iglesia católica entre los que ayudan a los paises del primer mundo para que los del tercer mundo sigan fregados. Es increible cómo siguen, aun a la luz de la realidad, obsesionados con oponerse al condón, al sexo sin fines reproductivos, a los homosexuales.

Siempre me he preguntado cómo sería la actualidad si no hubiera existido la inquisición y su intolerancia a todo lo que fuera contrario a "la palabra de Dios"; mientras existió se impidió frecuentemente el avance científico.

En fin, que tengas un buen año Martin. Saludos.

Adrián Robles dijo...

Pero si la iglesia ni se ha metido a sabotear nada de ciencia. No sean blasfemos.

Ver imagen

Felíz año

Martín Bonfil Olivera dijo...

Pues sí, Agus, Cereijido comenta cómo la iglesia católica, aliada con la dictadura militar argentina, cerró las universidades de su país. Lo documenta en otro libro suyo, La ignorancia debida (Ediciones del Zorzal, 2003), también muy recomendable. Cereijido le ha trabajado en serio para construir un discurso bien coherente y profundo sobre un problema importante.

Martín

Mafisec dijo...

Bueno, te indico que estudio en estos momentos una ciencia social: economía. Observo en ella una ciencia importante para la superación de la condición de “subdesarrollo”. Sin embargo la propia dominación de los países desarrollados impone en nuestras universidades el estudio de la ciencia económica como una técnica, degradándola. A pesar de ello la propia técnica cae en conflictos al enfrentarse, como es el caso actual de la crisis económica, a problemas que su proceder practico no les permite superar, entonces los países desarrollados toman una postura ecléctica que somete a las teorías a la resolución del momento coyuntural, y así, seguir después manteniendo lo práctico sobre lo teórico hasta el próximo momento de conflicto. Esto nos muestra que ellos caen en un pragmatismo dinámico, mientras que los países subdesarrollados como el nuestro tienen un pragmatismo estático y dependiente. Más aun, a pesar de que ellos se guían por lo práctico incentivan la investigación teórica ya que no saben cuándo será necesario que aparezca para rescatarlos.
Es imperante que se gesten científicos economistas -prolíficos y prestos. A pesar de lo acuciante, me sorprendí al ver problemas inherentes a este fin. En primer lugar es una ciencia inmadura donde la confrontación de paradigmas es muy frecuente. Esto lleva a confundir a los alumnos ya que cada paradigma lleva sus propias definiciones sobre economía, su objeto de estudio y su método. Después viene la dominación del mercado. Esta se basa en que las universidades adecuan su plan de estudios a las necesidades del mercado laboral, con lo cual, los países desarrollados injieren su mecanismo de control y sujeción al subdesarrollo en este mercado.
Quedan aún muchas ideas por decir, pero espero poder luego mencionarlas.
Dejo un blog en el que estoy trabajando: http://inquirirysofisticar.blogspot.com/
Espero lo revises.
Estamos en contacto ya que conocer esas estimulantes propuestas y después difundirlas sería algo interesante a lo que me sumaría si es que son correctas. Si son sobre ciencias duras también me injiero en la difundirlas ya que soy adepto empedernido.

pabgus dijo...

definitivamente el analfabetismo científico y ausencia de pensamiento crítico son de los más grandes lastres para nuestros países. los ciudadanos en países como méxico contribuimos a nuestra propia ignorancia, reconfortándonos en el tránsito fácil de ideas sin nada de crítica, sin juicio. hogaño, por ejemplo, el tema de la vacuna contra la influenza y su supuesta peligrosidad ha redundado en que la gente no esté acudiendo a inocularse con el anticuerpo. conozco gente que cree en la falacia del negacionismo del vih como agente causante del sida a causa de la serie de ricardo rocha y optan por bajar la guardia en su protección sexual. en fin, muchas ideas que se pasan de boca en boca o por lecturas de correos electrónicos. deberías abordar estos temas, en especial el de la infleunza y la vacuna en una siguiente columna.

un saludo.

controlzape dijo...

En la visita más reciente que hice a la librería se me pegó Ciencia sin seso. Apenas lo empecé a leer, mi primera impresión: ideas chidas, prosa acartonada.

Anónimo dijo...

Si bien el analfabetismo científico es un gravísimo problema en nuestro país y otros del tercer mundo, lo es también (y me atrevería a decir que incluso más grave) en países primermundistas, como Estados Unidos y España.

Martín Bonfil Olivera dijo...

Mafisec: Si bien disto muuucho de ser experto en ciencias sociales, y quizá por ello no estoy seguro de entender bien lo que escribes, en general me parece que estoy de acuerdo.

Pero en su libro Cereijido -y tiendo a estar de acuerdo con él- critica que siempre son economistas o administradores, que no tienen idea de cómo funciona la ciencia, los que administran la ciencia!

Pagbus: Échale un ojo a entregas anteriores de la columna, ya he abordado esos temas... ¡con bastante en el blog, por cierto!

Controlzape: Bueno, Cereijido es investigador, no gloria de la literatura, y ciertamente su prosa no es de premio Nobel... pero si esa prosa te parece "acartonada", ¡no quiero saber qué te parecerá la mía, ja ja!

Saludos,
Martín

Martín Bonfil Olivera dijo...

Ah, olvidé decirle al Anónimo que, efectivamente, el libro de Cereijido trae un capítulo sobre el analfabetismo científico del primer mundo, y otro sobre el del tercero, y explica cómo son problemas muy diferentes (pues en los del primer mundo, a pesar del analfabetismo, hay una cultura que sí incorpora a la ciencia como forma de resolver y problemas y como valor importante en su desarrollo, a pesar de que además haya charlatanes y engañabobos).

Luis Martin Baltazar Ochoa dijo...

Estimado Tocayo: (copio y pego) "...el analfabetismo científico de los países subdesarrollados consiste no sólo en no tener ciencia propia..." tengo una duda, ahora no objecion; en esto por supuesto tu eres el experto... me da la idea que la ciencia ES UNIVERSAL, NO TIENE NACIONALIDAD, pero lo que si creo que tiene nacionalidad es LA TECNOLOGIA.

Si no me parece que no habria manera de colaborar en ciencia internacionalmente, por los celos y la ambicion de posesion en exclusiva, pero, siendo Tecnologia, esa si me parece apropiable, patentable, explotable y que NECESARIAMENTE nuestro pais deberia aspirar a desarrollar la Tecnologia propia.

¿como ves, asi es o no? ahora si es pregunta.

Saludos

Luis Martin Baltazar Ochoa dijo...

...Y perdón, se me escapó un último concepto: no concuerdo con que la Iglesia Catolica sea un factor determinante en la ignorancia cientifica. Lo expuesto por Cerejido, segun nos platicas, habla de Argentina (un lugar especifico) en al epoca de la dictadura (un tiempo especifico) y en su experiencia (ciertsmente comprobado, pero solo ese punto muestral)... YO SERIA MUCHO MAS CAUTO EN EXTRAPOLARLO MAS ALLA DEL AMBITO EN QUE LO ESCRIBIO CEREJIDO.

Y esto, aprovechando lo dicho en el tema pasado: lo dificil de lograr la objetividad y lo cautos que debemos ser al EXTRAPOLAR de observaciones limitadas, conclusiones mas amplias.

En resumen, lo expuesto por Cerejido en mi modo de ver es insuficiente para aseverar algo sobre la Iglesia Catolica, sobre Latinoamerica, en sentido estricto, y siendo lo debidamente exigente con el proceso probatorio que exige la alta calidad en ciencias.

Martín Bonfil Olivera dijo...

Luis Tocayo: Respondo. La primera duda, es un malentendido: aquí se habla de "ciencia" no en sentido del conocimiento científico, sino de la actividad que lo produce. Los países del tercer mundo, según la tesis de Cereijido, con la que concuerdo, tenemos investigación, pero no realmente ciencia.

El segundo asunto: ¡pero claro que la iglesia (la católica, pero también otras iglesias cristianas, y otras religiones también) ha sido determinante, en todo el mundo! Ve nomás lo que hizo en la edad media, en el renacimiento quemando a Giordano Bruno y censurando a Galileo, oponiéndose a las disecciones, a la teoría evolutiva, a la investigación en genética humana, la clonación, el uso de células madre... mejor vean lo que dice Luis González de Alba en su columna de este lunes (pobre, no había tenido la experiencia de debatir en un blog).

saludos, pero no, la iglesia es indefendible... lo siento! (y, aquí sí a nivel personal, creo que la religión también lo es, pero es es cuestión de gustos, y como dijo el clásico, "de gustibus non est disputandum)".

martín

Martín Bonfil Olivera dijo...

posdata: en todo caso, deberías primero leer lo que dice Cereijido, ¿no?

Luis Martin Baltazar Ochoa dijo...

Tocayaso: tienes razon, para comentar lo d Cerejido, conté solamente con lo que nos dijiste de su libro... mi objecion es en el concepto EXTRAPOLACION y en este caso en concreto, creo que la muestra de su experiecnia documental SIN DUDA BIEN FUNDAMENTADA, aun asi es insuficiente para sacar una conclusion que abarque America Latina...

... ahora que lo que dices, TIENES RAZON y es irrebatible: la Iglesia EN EL PASADO fue factor de obstaculo a la ciencia. Mi inquietud es SI EN ESTE MOMENTO esa aseveracion es aun valida. Yo creo, que en este momento ya es diferente la situacion. Pero BIEN LO DEFINISTE TU, cuando una oracion empieza con "yo creo" bueno, ahi ya es cosa de cada percepcion.

perdon pero no se latin ¿que dice tu ultima cita? saludos.

Educación dijo...

Estimado Martín: Te quejas, con justa razón, de la falta de pulcritud en la edición del texto de Cerejido. No he tenido oportunidad de revisar el libro, pero por lo que comentas, los "editores" --Gedisa-- no hicieron su trabajo.

Francamente es una vergüenza que una editorial se atreva a publicar un libro con el descuido que refieres. Una cosa es una errata de ésas que por más lecturas que lleve un texto en ocasiones se escapan, y otra que sólo ensamblaran las páginas con el original entregado por el autor.

Para eso, precisamente, estamos los editores: para, primero, seleccionar textos e ideas con potencial; segundo, hacer las observaciones pertinentes al autor para mejorar el texto; tercero, depurar el estilo; cuarto, integrar el texto en páginas con los atributos que le permitan ser leídas de manera fluida, sin lugar a equívocos. En resumen, "cuidar" las ideas de los autores y el prestigio de la editorial.

Si bien el libro versa sobre el analfabetismo científico, es una clara muestra del analfabetismo editorial.

Ojalá y haya oportunidad de una segunda edición, aunque no aumentada, sí "corregida".

Martín Bonfil Olivera dijo...

Educación: Concuerdo totalmente. Yo también soy editor, y me indigna el descuido que reina en el mundo editorial, donde el trabajo fino y cuidadoso (y lento, y especializado) que requiere un libro BIEN editado ya no se valora. ¡Hay editoriales que prescinden del corrector de estilo, o bien pretenden que lo pague el autor, si es que le parece necesario (me consta)!

EN FIN HESPERO NO TENER KE RRESIGNARME A KE MIS TEXTOS HAPAREZKAN ASI.

saludos,
martín