miércoles, 6 de julio de 2011

Política y ciencia

Por Martín Bonfil Olivera
Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM
Publicado en 
Mie
lnio Diario, 6 de julio de 2011

Con agradecimiento a Hugo Arroyo y José Manuel Posada 

La semana pasada tuve una experiencia poco común: fui invitado a dar una charla informal con el tema “¿qué es la ciencia?” para jóvenes priístas del Frente Juvenil Revolucionario. Estaban bien enterados de muchos temas, como patentes, política científica, la relación ciencia-religión (una de las cosas que me parecen fundamentales en la política mexicana es mantener su postura innegociablemente laica). Fue una tarde muy agradable.

Estar en el viejo edificio del PRI en Insurgentes centro, tan simbólico para la política de nuestro país, fue algo que no hubiera esperado, acostumbrado como estoy a sólo ser un transeúnte que pasa frente a él y piensa… tantas cosas.

Pero más inesperada aún fue la oportunidad de hablar ahí sobre la ciencia, su importancia para la nación, y su relación con la política, la economía y otras áreas que normalmente se consideran ajenas –si no es que opuestas– a la ciencia y la tecnología (me refiero aquí, por supuesto, a las ciencias naturales; las ciencias sociales con un dominio completamente distinto, del que no me siento autorizado a hablar).

Y es que la imagen común de la ciencia es bastante ingenua. Se la concibe como una actividad extraña, realizada por individuos inadaptados y antisociales, que produce bajo pedido la respuesta a las preguntas más inútiles o más caprichosas (la máquina del tiempo, un auto que funciona con pasta de dientes…). Se ve a los científicos como inventores de caricatura, y al gasto en ciencia como algo superfluo.

Se tiende también a dividirla en ciencia “básica” y “aplicada”, lo que produce inevitablemente –sobre todo en tiempos de crisis– el efecto de privilegiar a esta última en detrimento de las “inútiles” investigaciones que no tienen aplicación práctica directa. Se logra así asfixiar las raíces del sistema científico-tecnológico-industrial, que es el que permite que el conocimiento sobre la naturaleza se traduzca en inventos, patentes, dinero y nivel de vida, como ocurre en países desarrollados.


En realidad, la ciencia es sólo otra actividad humana, aunque una con características muy particulares: tiene un fuerte compromiso con la realidad, que la obliga a trabajar según ciertas reglas; es una actividad colectiva, que depende de la buena voluntad, pero también del trabajo conjunto de revisión, crítica implacable y verificación para garantizar su avance. Y sobre todo es una actividad azarosa, incapaz de producir bajo pedido la fusión nuclear controlada (que resolvería nuestra crisis energética) o la cura del sida, sino que tiene que cultivarse amplia y decididamente para que, de toda esa diversidad de investigación donde lo que importa no es si es básica o aplicada, sino que esté bien hecha, surgirán algunos pocos descubrimientos que podrán revolucionar nuestra forma de vida.

Y hablamos también de cómo el potencial de la ciencia no puede aprovecharse sin la política: los científicos no podrían tener institutos, laboratorios, fondos para investigación, leyes que les permitan investigar, si no hacen política: si no dominan el “arte de conducir un asunto y emplear los medios para obtener un fin determinado”. Sin política no puede haber ciencia; sin conocer la ciencia y saber usarla, los políticos pierden una gran herramienta para beneficiar al país. Ojalá las nuevas generaciones de políticos lo entiendan.


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17 comentarios:

Concepción dijo...

Martín,

interesantísimo encuentro con los jóvenes priístas, esperemos que tu charla deje huellas y se conviertan en acciones inteligentes muy pronto.

No hay nada que resuma mejor el tema de la importancia de la ciencia como la cita que hiciste alguna vez en tu columna de Cómo ves?:

"Aunque en realidad, y parafraseando al famoso físico Richard Feynman, “la ciencia es como el sexo: algunas veces tiene aplicaciones prácticas, pero no es por eso que la hacemos”."

Totalmente de acuerdo.

Hasta pronto
C.

Luis Martin Baltazar Ochoa dijo...

"Y hablamos también de cómo el potencial de la ciencia no puede aprovecharse sin la política: los científicos no podrían tener institutos, laboratorios, fondos para investigación, leyes que les permitan investigar, si no hacen política..." si, PERO BUENA POLITICA. No politiqueria. De esa se encuentran llenos todos los ambitos de poder en Mexico.
La politiqueria es la manera en que los Maquiavelos se sirven del poder. Y se sienten los mas listos, sin saber que estan rodeados de esas mismas pirañas a su alrededor.
Politica, lo que debia ser la politica, la promocion del bien comun (los asuntos de la Polis), es muy escasa en nuestra sociedad. Tan escasa, lastimosamente, que cometemos la injusticia en decir que todos lso politicos son corruptos y/o manipuladores, cuando no es cierto... pero son tan escasos, que casi casi son todos.

Pero no es todo. Mala politica, politiqueria pues, tambien se da en la sociedad. Aprendices de tiranillos, aprendices de dictadorcillos, de mini autoritarios, hay en todo el ambito social. Todo el pequeño reyezuelo que tiene UN POQUITO DE PODER como seria una ventanilla en una dependencia, una firma necesaria en una inspeccion, una calificacion en una boleta. El servirse del poder (en lugar del poder para con el servir) tristemente es algo agarrapatado en nuestra sociedad, el herrumbe que nos esta acabando.
¿el que no transa no avanza? la politiqueria aplicada a nivel individual.

Y mientras que las personas que quieran hacer politica (no politiqueria) no quieran arriesgarse a mancharse la ropa mientras limpian este mugrero, asi seguira.

Luis Martin Baltazar Ochoa dijo...

Por cierto, y por ultimo, dice el dicho que chango viejo no aprende nuevas maromas... el PRI es un chango muy, pero muy viejo.

Gerardo Gálvez-Correa dijo...

Mi admirado Martín:

Estoy seguro de que tus intentos de sensibilizar a futuros tomadores de decisiones (futuros legisladores, ejecutivos, jueces) acerca del valor de la ciencia y el laicismo habrán sido fructíferos.

Lo que hiciste me parece tan valioso que me falta vocabulario para expresar mi reconocimiento. Así, no me queda más que "piratearme" el título de un libro que, según entiendo, te es grato:

Lo que hiciste, lo que seguramente lograste es, nada más, pero nada menos, que "ciencia en acción".

¡Bien por ti!

Antonio dijo...

Si no son los jóvenes los que van a cambiar al PRI entonces ¿Quienes?

Es cierto que los científicos tienen que entrarle a la política. No sé por que en México tendemos a satanizar todo lo relacionado con cabildeo. En otros países los diferentes actores cabildean ante funcionarios y representantes y no se considera algo reprobable.

Excelente labor Martín.

Un abrazo.

Ribozyme dijo...

Diré algo que a muchos les parecerá casi increíble, aunque lo he dicho en otras ocasiones que, por desgracia, son cada vez menos frecuentes: coincido en todo lo que ha comentado Luis Martín hasta el momento.

Antonio: la razón por la que el cabildeo es satanizado es porque virtualmente todos los científicos que se meten en política en nuestro sistema se convierten en apparatchiki, en esbirros del sistema, que lo único que hacen es decirle a la autoridad lo maravilloso que está haciendo todo y a cambio reciben dádivas que sólo a ellos benefician. Si el presidente y otros gobernantes tienen asesores en ciencia, casi siempre científicos prestigiados ¿y qué se ha conseguido? casi nada, si no es que nada. Bueno, ellos sí han conseguido cosas. En algunos casos establecen una especie de aristocracia y feudos en las instituciones científicas una vez que se hacen con el
poder como premios a sus "servicios". Ni modo Bonfil, pero esto se ve más claro sobre todo en la UNAM, quizás por su tamaño y antigüedad, como es el caso del IBT y los Soberón, de la familia del ex rector.

Y es que el principio regulador que parece predominar en los centros de investigación que yo he conocido es "no cuestiones a la autoridad". Y eso va hasta mero abajo: si un estudiante se le pone al brinco al investigador con el que trabaja, por un mal trato o por un desacuerdo en la estrategia experimental, corre el riesgo de arruinar su carrera, desde no titularse, hasta resultar corrido. Cuando hice mi primera estancia posdoctoral, resultó que no me podían pagar por una regazón de la parte administrativa de la institución, y ni pensar en reclamar abiertamente a la dirección. Así estuve tristeando por 8 meses sin paga, en espera de que a mi jefe Conacyt le liberara los fondos de otro proyecto que ya tenía aprobado, hasta que mi mamá, que es muy PANista (yo no), le entregó una carta a Fox una vez que fue a Chihuahua, y la presidencia mandó una carta a la institución preguntándoles qué pasaba, lo que puso a todos a temblar. Pero mi jefe, investigador de nivel III del SNI, saben qué me dijo: "mándale a la presidencia una carta diciendo que ya se solucionó todo, porque no me puedo enemistar con la dirección o Conacyt poniéndolos en evidencia". Mejor me fui, y todavía se tardaron 7 meses más en pagarme lo que ya les había trabajado.

No sé qué tiene el sistema político mexicano, no sé si corrompe a los que se introducen a él (¡Aguas, Bonfil!) o sólo sobreviven en él los corruptos, los que van buscando el interés propio, no el de los gobernados. Si acaso estoy en descuerdo en algo de lo que ha dicho Luis Martín es que no creo que haya un sólo político de cierta importancia que no sea corrupto y que se interese por el beneficio de la sociedad, o al menos no sé de ninguno.

José María Hdz dijo...

estoy totalmente de acuerdo con Rybozyme. Yo tampoco conozco un solo politico que no trabaje para su partido antes que para nadie, que no sea corrupto en cualquiera de las formas de corrupción y que no actue conforme a su propio beneficio. Y de todos los politicos que he conocido, los peores en todos sentidos son los PRIistas.
Ojalá alguien en esa charla haya salido con un poquito más de criterio y tenga la iniciativa de cambiar algo para bien.
Saludos

Luis Martin Baltazar Ochoa dijo...

Bueno pues gracias.

Explico mi gracias: seria muy facil en lugar de decir que coincides con algo que dije (en vista de los pleitos pasados), que guardar silencio y dejarlo pasar. Pero fue asi y eso, ese gesto breve, es de valorarse.

Quiero decir algo: lamento la acritud de las desacuerdos con mas de alguno aqui. Ojala se pudiera estar en desacuerdo, sin estar enfrentados. Ojala

Jajaja, y a riesgo de meterme en otro berenjenal: ¿caramba, como no le aprendiste a tu mama en eso tan sano de ser panista? se ve claro que siempre hay una oveja negra... ¡jajaja, ay muere, ay muere, ya veo lso jitomatazos volando pa´ca!
Saludos.

Francisco dijo...

La característica de la ciencia de ser una actividad azarosa, no está bien entendida ni siquiera por muchos de los propios científicos, ya no digamos por los no practicantes. Muchos de mis colegas "aplicados" veían con cierto aire de desdén las elocubraciones en las que nos envolvíamos los "teóricos".

Quién que se ha dedicado a la ciencia y principalmente a la "ciencia teórica", después de platicarle a sus amigos laicos, emocionado, haciendo un esfuerzo para poner en términos generales los últimos emocionantes resultados de su proyecto, no se ha topado con la pregunta, que cae como un balde de agua helada ... y eso para que sirve?
Yo llegué a sentirme muy solo.

Luis Martin Baltazar Ochoa dijo...

Francisco, esa sensacion de soledad no es aplicable nada mas a cientificos teoricos... los poetas, por ejemplo (de que sirve eso?), los pintores, los escultores (en general lso artistas); los filosofos (y eso de que sirve?), en fin, nuestro mundo occidental tan actual y tan practico, SI NO SE APLICA, ERGO NO SIRVE; y no hay mayor mentira.
Esos criterios de rendimiento, malamente, nos hacen una sociedad un poco mas cinica cada vez.

¿Es de extrañar pues, que en una sociedad asi, un hombre, jefe de familia, que se autodefinio como "proveedor" al llegar su jubilacion se autoaplique la fria pregunta (¿yo de que sirvo?)? Ni es raro que en esos criterios frios e inhumanos de "servir o no servir" se finque la creciente adoracion a la juventud (y la obsesion de seguir siendo o pareciendo joven) comparada con el creciento rechazo a la vejez.
¿Para que sirve eso? todo un editorial de quien cree poder definir el concepto SERVIR y no sabe un carambas. Asi lo veo.

Concepción dijo...

Luis Martín,

"¿Es de extrañar pues, que en una sociedad asi, un hombre, jefe de familia, que se autodefinio como "proveedor" al llegar su jubilacion se autoaplique la fria pregunta (¿yo de que sirvo?)"

Creo que esas autodifiniciones y autoaplicaciones que mencionas describen a un tipo de persona con una mentalidad demasiado limitada. "proveedor"? Porqué se dedicó a proveer y no a vivir? Al parecer tampoco se dedicó a pensar.

"la creciente adoracion a la juventud (y la obsesion de seguir siendo o pareciendo joven) comparada con el creciento rechazo a la vejez."

No te parece que generalizas y polarizas demasiado? La juventud no solamente se manifiesta en la apariencia, sino también en la mentalidad.

Hasta pronto
C.

Luis Martin Baltazar Ochoa dijo...

No.
En occidente la sociedad, en su movimiento inconciente, rinde culto a la juventud. Es la tendencia general, con sus contadas excepciones.
¿Cuantos anuncios de empleos dicen hasta 30 años? ¿por que? seguramente no es por decadencia, es porque al empleador le gusta tenner juventud a su alrededor... lastima que casi ninguna persona comun tenga su vida resuelta economicamente a los treinta años y necesite todavia comer.
¿Verdad que son incontables anuncios publicitarios de tratamientos faciales, dermatologicos, perdida de peso, aparatos de gimnasio? y no es que seamos tan devotos de la salud, sino de LA APARENTE CONSECUENCIA de esto que nos ofertan: permanecer jovenes o aparentar ser mas jovenes... ¿por que se venden tanto las cremas antiarrugas, lso tintes de pelo, lso spa, en fin, por que? porque se sobrevalora que se tenga apariencia de juventud. No tanto la edad, la real juventud que dura solo unos años. Solamente su apariencia.

Si aceptaramos que la "juventud" en la mentalidad es mejor, tendriamos que concluir que es la mejor etapa de la vida y no es asi. Es una etapa, muy buena, pero no mejor que las otras. Pero como es muy conveniente para lso que quieren vender, ofrecer, controlar o manipular, hacer creer que la juventud se debe conservar a costa casi de cualquier cosa y que perderla es lamentable. Por eso, casi en automatico, cuando queremos elogiar algo en una actitud, decimos: es una actitud joven.

Pero ¿no deberian ser valores universales los elogiables en la persona, y no sus años vividos? la persona es persona independientemente de su edad cronologica. Cada uno va cambiando y es cierto que deja algunas cosas en el camino, pero adquiere otras.

Yo reafirmo lo que le dije a Francisco: la pregunta que le hacen y con lo que le bajan las pilas (¿y eso para que sirve?) es la misma torpe manera de evaluar a las personas, que como ya no son jovenes no tienen el vigor de correr a todo pulmon, bailar por horas, desvelarse frecuentemente sin aparentes consecuencias o meterse en tantos enredos como se les ocurra en la mente...
eso se deja de hacer, pero se adquieren otras caracteristicas, tambien valiosas.
No es mejor una etapa que otra, todas son valiosas, pero diferentes.

Concepción dijo...

Luis Martín,

efectivamente, los tiempos en los que alguien encontraba un trabajo a
los 18 o 20 años y se jubilaba a los 60 sin cambiar de empresa ya no existen. Y no es un problema de la sociedad occidental, sino del sistema económico neoliberal y ese influye también a las sociedades no occidentales porque es global.

A nosotros nos tocó esa época de transición y no es fácil adaptarse a esas nuevas exigencias. Para poder competir por un trabajo después de los 30 años como dices, es necesario sin embargo, mantenerse en forma. Ahora ya no cuentan únicamente los años de experiencia laboral.

Coincido en que "No es mejor una etapa que otra, todas son valiosas, pero diferentes. "

C.

Ribozyme dijo...

¡Vaya, Luis Martín, que así anduvieras siempre! Bastante sensato y bien planteado lo que estás diciendo.

Hay una razón evolutiva por la cual se favorecen las características de la juventud tanto en hombres como en mujeres, pero aún más en mujeres (recordemos los tan comunes comentarios chistorete-lascivos de "ya pesa 40" entre los varones mexicanos): alrededor de los 20 años es la edad más fértil, así que al buscar parejas de alrededor de esa edad se maximiza el éxito reproductivo. Y a lo largo de la historia de la humanidad, siempre el estándar de belleza física ha coincidido con el de atractivo sexual. Y a las personas bellas las endiosamos, nada más hay que ver el interés que despiertan las personas bellas de la farándula y el jet set. No digo que está bien, sólo lo explico. Incluso en el Sistema Nacional de Investigadores, cuando quise aplicar como "candidato", que permite a los investigadores nuevos recibir ciertos apoyos para irse estableciendo, me topé con la regla de que sólo podían hacerlo los menores de 35 años (obtuve mi grado de doctor en ciencias a los pocos meses de haber cumplido los 40).

Luis Martin Baltazar Ochoa dijo...

Estimado, yo siempre, pero no siempre me lo reconocen (lo ven a uno y creen que es facil!) jaja, ya en serio, bueno, pues coincidimos.

Lo que nos platicas es un ejemplo TIPICO de DISCRIMINACION por edad. ¿que tenia que ver tu edad con la capacidad como investigador? nada. Pero asi es.
Coincido en lo que explicas de preferencias por lo evolutivo. Pero desde casi desde el inicio de nuestra especie, nos hemos ido separando en nuestro actuar de las presiones evolutivas.

Ejemplo: ¿por que insistir en la igualdad de derechos reproductivos (un claro valor humano, social y cultural) si el criterio evolutivo es que solo se repoduzcan los mejores biologicamente? pues porque ya no solo nos rigen las presiones evolutivas. Somos mas un producto, nosotros y nuestras sociedades, de nuestras culturas.

En contestacion al otro comentario, Decia Occidente y LO REMARQUE A PROPOSITO. En oriente, por mucha modernidad que haya y por muy ricos que sean esos paises (Japon, Corea del sur, Singapur, etc.) hay una verdadera veneracion pro los viejos. No son lso que ya no tienen un lugar socialmente (como en occidente), son lso que ya caminaron Y MARCAN EL RUMBO. En Japon, por citar un ejemplo, el viejo es estimado, escuchado y aprovechado en su conocimiento. No tanto DEL COMO HACER, sino del COMO SER. Como ser. Eso no vienen en ninguna escuela, ni en ningun sitio internet, ni en una aplicacion de itunes, ipad, iphone... Como ser. Conocimientos GRATUITOS que da la vida, solo con un par de condiciones: NO HAY CURSOS RAPIDOS, hay que feegarle durante años para aprender, y segundo, NO TODOS APRENDEN, hay que escuchar, meditar, cotejar, compartir. Todos nos haremos viejos (lso suertudos pues los otros moriran en su gloriosa juventud), pero no todos necesariamente podremos cosechar sabiduria de esos muchos años.
Pero eso en Oriente lo saben bien. alla los viejos TIENEN MUCHOS, muchos años, muchas vivencias, mucho que dar...
En Occidente lso viejos TIENEN POCO, poca vitalidad, poca rapidez, pocos años en delante.
Esa es la diferencia.

Antonio dijo...

Francisco, a esa pregunta de "¿Para qué sirve?" siempre queda el recurso de la respuesta que se atribuye a Faraday: "¿Y para qué sirve un bebé recién nacido?"

No deberías sentirte solo cuando estás acompañado por Michael Faraday, por lo menos.

Pero creo que el tema dio un brinco fuerte (cosa que no tiene nada de malo, antes de que empiecen los troles) ya que el que no se sabe para qué sirve es el niño, y quien sí sabe para qué sirve es precisamente el viejo que ya se probó y triunfó o fracasó, encaró las oportunidades o las evadió de acuerdo a su propio carácter o a los vicios del mismo. Me parece que la tendencia a idealizar la juventud (que es un fenómeno real) viene por otro lado y no por hacerse desechable con la edad: es algo que siempre ha existido y que las manifestaciones culturales sólo lo reflejan. La gente joven suele ser más atractiva y hay razones evolutivas para ello, además de que el avance de la edad nos recuerda que la muerte se nos acerca y no queremos morir... todavía, aunque sea inevitable y tengamos que hacerlo algún día dejando paso queramos o no, a las nuevas generaciones y ¿Qué mejor esperanza podemos tener que el dejar el mundo en generaciones cada vez mejores? Por eso me gusta la labor que hizo Bonfil con esos jóvenes con aspiraciones políticas. Que soy un hombre de fe y la mantengo sabiendo que es una fe irracional.

Un abrazo.

lunangelos dijo...

Pues eso mismo espero yo, que mis compañeros entiendan la importancia de la ciencia para el desarrollo de México. En definitiva, fue una plática sumamente instructiva, en verdad te digo que varios me comentaron que les gustó mucho; y ciertamente no se tocan esos temas seguido por aquí, pero desde que llegué a este partido, me comprometí a impulsar la investigación científica y la innovación tecnológica, y sin duda fuiste la mejor elección para dar una charla con dicha temática. Gracias por tu brillante participación.