miércoles, 22 de mayo de 2013

Inteligencia colectiva

Por Martín Bonfil Olivera
Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM
Publicado en Milenio Diario, 22 de mayo de 2013

En una democracia, la opinión del pueblo es soberana. Aunque no siempre las decisiones que se toman colectivamente son las mejores, se asume que muchas cabezas piensan mejor que una, y que llegan a las conclusiones, si no más sabias, sí más justas.

Los jurados en las cortes estadounidenses se basan en el mismo principio: la mayoría decide mejor que un individuo. Pero una democracia no es una encuesta. No basta con conocer la opinión del pueblo: en teoría, ésta debe ser producto de una decisión bien informada y meditada. Y una vez elegidos los gobernantes, en adelante toman sus decisiones sin someterlas a voto.

Últimamente, con el crecimiento desmedido de las redes sociales en internet, la posibilidad de que los ciudadanos se expresen y participen en la difusión y discusión de asuntos de interés público se ha reforzado notoriamente. Se habla de “la inteligencia de las multitudes”, y se da por hecho que la opinión obtenida a través de estas redes ayuda a pensar mejor como sociedad.

Aunque no es un hecho muy conocido, la ciencia también es una actividad democrática. Más allá del científico genial –o, más frecuentemente, del equipo de científicos– que descubre algo nuevo, luego de un largo trabajo de investigación, sus conclusiones no pasan automáticamente a ser parte del conocimiento científico aceptado. Antes tienen que ser presentadas públicamente para ser analizadas, cuestionadas y sometidas a la rigurosa prueba de la discusión crítica y racional.

Pero, a diferencia de una sociedad, donde el voto de cualquier ciudadano vale lo mismo, la ciencia es una democracia selectiva: para poder tener derecho a participar en la discusión, se tiene que formar parte de la selecta elite de los expertos, lo cual requiere años de estudio y experiencia.

El poder que actualmente tienen las redes sociales –basta recordar la primavera árabe, o a los gentlemen y ladies de Polanco, la Roma y, más recientemente, la Profeco, que ocasionó la caída de un alto funcionario– se ha basado en la participación indistinta de cualquier internauta.

¿Será posible que esta inteligencia colectiva pueda aumentar si, en vez de discusiones indiscriminadas, se fomenta la creación de comunidades selectas de expertos? Tomando en cuenta que cada vez más los políticos y tomadores de decisiones escuchan la voz de las redes sociales, quizá valdría la pena hacer el experimento.

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3 comentarios:

Mauricio Santamaría Cruz dijo...

Me parece una buena idea, pero ¿Quién le pone el cascabel al gato?. Seguro muchos levantarían la mano y algunos tendrían méritos, lo malo es que tendríamos comunidades de "expertos" en terapias "alternativas" o desarrollo sustentable sin los "malignos" transgénicos que serían escuchados por muchos diputados y senadores con poco criterio. Creo que se necesitaría completar la dupla entre tomadores de decisión con buena preparación y criterio y estos grupos para que fueran realmente útiles.

Luis Martin Baltazar Ochoa dijo...

Excelente y provocador tema...
1. Todos tenemos derecho a ser escuchados, a hablar y opinar, a aportar una idea que si llega a ser general, será opinión pública y como tal, esa sí que influye en las decisiónes de gobierno. Así entonces, un ciudadano igual a un voto.
2. No obstante, cuando hace milenions esto se cocinaba (un gobierno no monarquico) los que proponian la Republica, crían también en el bien común, en las mejores decisiónes para el mayor número de personas; pero no pensaban que eso diera a los opinadores el mismo peso en la discusión.
3. Muchos republicanos veían en la democracia una barata demagogia, un seducir a una gran masa, capturando su voto, con politicas superficiales, huecas, pero muy faciles de digerir. No veían el por que una persona del "vulgo" con poca o nula educacion ni criteri, deberia tener identico peso que un aristocrata preparado, segun esto con la mejor formacion social y depurados valores.
4. ¿Pero si esa republica, gobernada por la aristocracia, dejaba de lado sus valores de subsidiareidad y compasion por los mas pobres, como se le podría llamara a cuentas? ¿como confiar en el auto-control, si no hay nadie mas arriba en la escala de autoridad?
5. Asi pues, aunque es cierto que no es lo mismo la decision MAS POPULAR que LA MEJOR DECISION, la aristocracia como criterio de que decidan los mas aptos y mejores, tiene tantas amenazas (sobre todo amenazas cumplidas), QUE ES MEJOR, AUN CON SU TENDENCIA A LA DEMAGOGIA, EL MODELO DE DEMOCRACIA. Es mejor equivocarse, que estar privado de decidir.
6. Ahora bien: un antídoto para ese peligro de confundir una idea popular como si fuera una idea cierte, ES SER MAS ANÁLITICO DE LAS RAZONES QUE SE NOS PRESENTAN, y resistirse al betun, al oropel co el que nos adornan las ideas mas manipuladoras. Un antídoto a ese peligro es meditar, analizar y decidir ese voto, como si fueramos lso únicos que votaramos, como si en verdad nuestro voto decidiera el rumbo de acción. Y si ea actitud se repitiera en buena mayoría de ciudadanos, las decisiones si serían LAS MEJORES, ya no solo las mas populares.
7. Que haya deportistas, actores, en fin, gente popular, en puestos políticos SIN DEJAR EN CLARO POR QUE TIENEN CAPACIDAD EN POLÍTICA y no en lo que son famosos... es prueba de que muchos, muchísimos, deciden por las razones no responsables.
8. Cuando se dice que los pueblos tienen los gobiernos que se merecen, es lapidario pero muy cierto: no hay bienestar espontaneo ni gretuito. Se debe trabajar, producir y cuidar concientemente, y en la medida que cada ciudadano se sienta realmente responsable de que ello funcione así. Para un ciudadano así, la promesa fácil de un político demagogo es claramente distinguible y fácilmente descartable.
.........
Las redes sociales son otro asunto muy interesante. Pero, ligando las redes sociales con lo dicho de una conciencia ciudadana (existente o ausente), creo que en este momento, hoy por hoy, mayoritariamente son el juguete novedoso de quien las usa en chismorreo, en catársis de su frustración o resentimiento o en banalidades que no ayudan.
Lo que se lee en tuiter, por ejemplo, es personas que con asombroza rapidez, toman posicion a favor o en contra de una idea, sin ningun analisis, sin ponderacion, solo por tomar bando y competir. Por ganar, no por averiguar la verdad.
Y mas se nota por el artificial encamisameinto de fuerza de los 140 caracteres. En tan poco espacio, no se articula una idea, no se propone un bebate, no se saca en claro nada: se vuelca UN MANIFIESTO, corto, contundente y sin lugar a cesion ninguna. el otro hace lo mismo y ya tenemos un "diaologo" de sordos, un pleito, que no una discusión. Unas vencidas de intolerancias, pero elevadas geometricamente, pues en lugar de un detractor, aparecen cien en un minuto.
Si en al práctica de la democracia estamos aun muy verdes, yo creo que mucho, pero mucho mas en el uso propositivo de una red social.
Y, tenemos en redes sociales como en la democracia, el reflejo de LO QUE SOMOS como sociedad.

Luis Martin Baltazar Ochoa dijo...

(sigue)...Y, tenemos en redes sociales como en la democracia, el reflejo de LO QUE SOMOS como sociedad. Ni mas ni menos. Y no tendria por que ser diferente, realmente… Viendolo bien es por completo explicable que así sea.
Pero no estamos condenados ni obligabos a mantenernos así. En absoluto. Cada uno, en donde le toque meter cuchara, debe esforzarse por proponer, hasta el límite de o que podemos dar. Y, poco a poco, propcurar ser mas de lo que somos ahora.
Y siempre se puede ser mas.
Siempre se puede avanzar, así sea de paso por año, en la dirección correcta.
Siempre.
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Otros han podido, y no son ni marcianos ni angeles. Pero si han trabajado mas que nosotros, se hacen mas responsables y se esfuerzan mas. Si se puede, pero así.