miércoles, 3 de septiembre de 2014

¿Ciencia o religión?

Por Martín Bonfil Olivera
Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM
Publicado en Milenio Diario, 3 de septiembre  de 2014

Un adulto le arroja una pelotita a un niño de 3 años y éste la atrapa sin mayor esfuerzo. Un mono ve una rama demasiado delgada y duda en saltar a ella desde un árbol cercano.

Ambos son animales capaces de predecir, limitadamente, el futuro. El niño proyecta la trayectoria que seguirá la pelota, cálculo que formalmente requeriría ecuaciones newtonianas, pero que él puede hacer instintivamente. El monito estima la resistencia de la rama y decide si soportará su peso. Ambos ajustan su conducta para obtener el resultado deseado y evitar contratiempos.

Su capacidad de predecir es adaptativa; favorece su supervivencia. Procesan información, basándose en datos de sus sentidos y en experiencias previas, y generan hipótesis sobre lo que ocurrirá. Pueden o no acertar. Pueden también modificarlas para hacer mejores predicciones la próxima vez.

Pero Robert N. McCauley, filósofo de la ciencia de la Universidad de Emory, en Georgia, Estados Unidos, no está de acuerdo. En su más reciente libro, Why religion is natural and science is not (“Por qué la religión es natural y la ciencia no”) afirma que “el pensamiento científico moderno es radicalmente no natural”.

Aunque no he leído el libro, a partir de reseñas y entrevistas puedo colegir que su argumento es que la forma religiosa de pensar, basada en lo que él llama “cognición natural”, automática y muchas veces no consciente, es mucho más espontánea que la científica, que requiere un lenguaje, hábitos de pensamiento y metodologías muy poco “naturales”. Tanto, que tienen que aprenderse a través de años de entrenamiento. Y mientras que la ciencia ofrece muchas veces explicaciones antiintuitivas, que van contra lo que esperaríamos naturalmente, la religión –al menos la religión “popular”, que McCauley cuidadosamente distingue de la compleja teología– produce explicaciones que aceptamos fácilmente.

Ya muchos pensadores se han ocupado de la relación entre ciencia y religión. Algunos, como el famoso biólogo estadounidense Stephen Jay Gould, piensan que son formas esencialmente compatibles de pensar, pues cada una se ocupa de temas distintos (o “magisterios separados”, como él los llama): la ciencia, de la naturaleza; la religión, de la espiritualidad y los temas morales. Otros, a los que me sumo, pensamos lo contrario: temas como despenalización del aborto, eutanasia, investigación con células madre embrionarias, derechos de mujeres y minorías sexuales, y muchos otros, dejan claro que la oposición entre los puntos de vista científico y religioso llega a ser radical y absoluta. No hay acuerdo posible.

McCauley considera que la forma que tiene la religión de explicar las cosas, atribuyéndolas a causas divinas, es más sencilla y natural que la forma científica, que exige pruebas antes de atribuir un efecto a una causa determinada, y que excluye, por sistema, las causas sobrenaturales.

Sin embargo, muchos otros filósofos y pensadores han propuesto que la ciencia no es más que un refinamiento del sentido común. Una manera de interpretar de modo cada vez más confiable los datos que recibimos sobre el mundo. Incluso se ha planteado que el desarrollo del pensamiento científico es el paso más reciente de un proceso evolutivo que comenzó con los receptores membranales de las bacterias, pasando por los sentidos animales y la capacidad de modelar comportamientos presente en mamíferos y humanos. Algo completamente natural.

Pero aunque podría pensarse que McCauley critica a la ciencia, también parece preocuparse por ella. Siendo, como dice, tan poco natural, resulta frágil, y puede deteriorarse, al grado de poder extinguirse. Como explica en una entrevista, “[La ciencia] necesita ser practicada en muchos distintos lugares por montones de personas distintas, ser apoyada por enormes instituciones de investigación, por sociedades y revistas profesionales, y por todos los demás procesos que respaldan a esta creación social. Todo esto es extremadamente complejo y extremadamente caro. Así que mantener a la ciencia es una propuesta muy, muy costosa para el ser humano.”

¿Qué manera de entender el mundo es más útil, la religiosa o la científica? McCauley sugiere que la primera es más natural, no necesariamente “mejor”. Y que precisamente por eso, si valoramos a la segunda, tendríamos que cuidarla. De otro modo, podríamos perderla. Basta con ver lo que pasa en los países regidos por totalitarismos religiosos.

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Contacto: mbonfil@unam.mx

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11 comentarios:

Xicoatl dijo...

Antes de dejar mi opinión, quiero aprovechar para felicitarte por tu trabajo y columna Martín, haces una gran labor y se agradece.
Pasando al tema; opino que lo natural es encontrar una explicación a nuestras experiencias y fenómenos que presenciamos, es natural preguntarse "¿por qué?" y "¿cómo?" ocurren las cosas, y desde que, como especie, tenemos la capacidad de contestar de alguna forma esas preguntas, es lo que hemos intentado hacer (solo que la capacidad para imponer mediante la fuerza lo que pensamos llego primero y por eso es todavía mas natural querer arreglar todo de esa forma, lamentablemente). Me considero ateo, pero no concuerdo con la idea de querer mostrar un tipo de pensamiento más cercano o alejado del ser humano (ambos tipos de pensamiento son desarrollados por la misma especie), y si bien son ideas desarrolladas aparte al final surgieron de las mismas neuronas (o posiblemente, de los átomos?) que están en cualquier ser humano. Eso si, la ciencia debe protegerse (de cualquier estado absolutista), desarrollarse y fomentarse.

Juan Carlos Bujanda dijo...

Esa gráfica es sumamente interesante, para los que dicen preguntan que daño hace la religión, son alrededor de 1000 años perdidos.

Donde estaríamos si no hubiera existido la edad media baja.

Saludos

Xicoatl dijo...

La gráfica es solo una caricatura (el nombre del archivo así lo indica), no muestra las aportaciones de los fenicios (de cierto modo, nuestro sistema económico actual es herencia fenicia), exagera el "desarrollo" en la época romana (el desarrollo griego en todas las áreas del conocimiento es mucho mas basto que todo lo que ocurrió en roma) y durante la edad oscura la cultura árabe desarrollo la aritmética moderna (números arábigos) e inicio el álgebra, que en mi opinión, es uno de los mayores desarrollos de la humanidad (hasta excluyente salio la gráfica jeje). El punto que trato de dar es que hay mejores argumentos en contra de la influencia religiosa que la gráfica mostrada.

Antonio dijo...

Estoy de acuerdo con la gráfica en lo básico, pero no estoy tan seguro de que la culpa del estancamiento sea de la religión, sino de la ciencia misma: la ciencia se estancó durante la edad media y la religión llenó ese vacío.

Un Abrazo

JOSE LUIS ARREOLA dijo...

¿Y quién dice que la ciencia se estancó durante la Edad Media? ¿Qué datos duros e irrefutables existen para hacer tal afirmación? ¿Hasta qué punto damos por hecho sin cuestionar ciertas ideas solamente porque se nos han repetido sin cesar?

JOSE LUIS ARREOLA dijo...

¿En qué se basa el autor para afirmar que "la despenalización del aborto, eutanasia, investigación con células madre embrionarias, derechos de mujeres y minorías sexuales, y muchos otros, dejan claro que la oposición entre los puntos de vista científico y religioso llega a ser radical y absoluta. No hay acuerdo posible"? Esto hace suponer que los argumentos a favor de dichas prácticas están siempre sustentadas por la ciencia y la razón, y que por el contrario, todos los argumentos en contra son de orden religioso (irracionales, dogmáticos y supersticiosos dirán algunos). Dicha suposición es total y absolutamente falsa.

Luis Martin Baltazar Ochoa dijo...

Este es un tema (la diferencia entre pensamiento científico y pensamiento religioso, y últimamente, oposición básica de lo religioso a lo científico) de aparición constante y periodica en este blog.
Yo considero desde la primera ocasión, hasta esta ocasión mas reciente en que Martin ha planteado esta disyuntiva, esta oposición; que CIENCIA Y RELIGION NO NECESARIAMENTE SON PENSAMIENTOS ANTAGONICOS. No necesariamente. Creo que lo que los hace tan encontrados son mas bien quienes se apostan de uno y otro lado de la trinchera y desde ahí se enfrentan. Es mas bien una incopatibilidad según sus detractores y defensores, de una y de otra, PERO ESO NO ES NECESARIAMENTE UNA CONDICION IRRECONCILIABLE DE FONDO.
En esta ocasión ya no voy a argumentar ni a polemizar. Sería repetir lo ya peleado en batallas pasadas. LO QUE SI ME DA GUSTO SALUDAR A ANTONIO, YA TENIA MUCHO SIN LEERLO POR AQUÍ. Jeje, y para que veas que es así, Antonio, UN ABRAZO.

Antonio dijo...

José Luis: sí hubo cierto estancamiento. La ciencia no avanzó en la edad media al ritmo al que lo hizo en la era clásica. Pero te concedo la razón en que eso sólo ocurrió en Europa, ya que en la zona de dominio islámico, el conocimiento siguió avanzando como en el occidente clásico (si no es que más), por no mencionar al lejano oriente asiático. Hoy podemos ver una situación parecida en los países islámicos: el avance científico es muy pequeño y casi está sujeto a lo que se logra filtrar desde occidente.

Luis Martín: un abrazo camarada. Un gusto saludarte, igual.

Tampoco me voy a meter en discusiones, je.

JOSE LUIS ARREOLA dijo...

A solicitud de Don Adolfo Orozco Torres estoy publicando su comentario sobre este artículo:

> COMENTARIO

> Estimado Martín, con todo respeto estás mostrando ignorancia sobre la religión. Los puntos que tu comentas "despenalización del aborto, eutanasia, investigación con células madre embrionarias, derechos de mujeres y minorías sexuales" son problemas de ética y moral, o sea DEL MAL USO DE LA CIENCIA, en todos esos casos se atenta contra la dignidad de la persona humana. El estudio del genoma humano fue realizado por Francis Collins, gran científico y además Pastor protestante. La Teoría del Big Bang fue propuesta por el científico Georges Lemaitre que además era sacerdote católico. ¿Dónde está el conflicto? En la mente de los incrédulos que quieren usar la ciencia para llevar agua a sus molinos. Saludos

>

> Hasta luego

> Adolfo

JOSE LUIS ARREOLA dijo...

Algunos datos sobre Don Adolfo:

Investigador del Instituto de Geofísica de la UNAM desde 1970

Investigador en el Centro de Física Aplicada y Tecnología Avanzada en el Campus Juriquilla de la UNAM de 2994 a 2008

Secretario Académico del Instituto de Geofísica de 1983 a 1993

Encargado de la Dirección del Instituto de Geofísica en múltiples ocasiones

Coordinador de Docencia y Formación de recursos Humanos del Instituto de Matemáticas Aplicadas y Sistemas de 1998 a 1999 y del Centro de Ciencias Aplicadas y desarrollo Tecnológico de la misma UNAM de Marzo 2002 a diciembre 2003.

Ha publicado 13 trabajos arbitrados en revistas internacionales de su área de Investigación: Rayos Cósmicos, Geomagnetismo e Historia de la Ciencia
Ha presentado 42 trabajos en Congresos Nacionales e Internacionales sobre su especialidad.

Presidente de la Comisión de Historia de la Asociación Internacional de Geomagnetismo y Aeronomía (1999.2003).

Secretario del Organismo Nacional de la Unión Internacional de Geodesia y Geofísica. (1999 - 2007 )

Miembro Asociado de la Academia Alemana de Historia de la Geofísica

Anónimo dijo...

Yo creo que el conflicto tiene que ver cuando Martin Bonfil piensa que por tener ideas X ideas contrarias a Y cosas, tienes que optar por X cosas si crees en tales. En terminos de pensamiento son opuestas, en la practica esto funciona de manera diferente. Yo destesto la homosexualidad, pero esto no me ha hecho un homofobico, vaya hasta tengo amigos homosexuales.