miércoles, 8 de julio de 2015

200 meses de ciencia

Por Martín Bonfil Olivera
Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM
Publicado en Milenio Diario, 8 de julio de 2015

A pesar de lo que pudieran pensar algunos conspiranoicos, la ciencia no es un conocimiento arcano que los científicos mantengan en secreto, resguardado bajo llave para que nadie más tenga acceso a él. Por el contrario, la gran mayoría del conocimiento producido por la comunidad científica está disponible para quien quiera verlo en los artículos publicados en revistas científicas, que pueden consultarse libremente en bibliotecas universitarias y, desde que apareció internet, en las páginas web de las propias revistas (muchas veces en forma gratuita).

El problema no es tener acceso a la ciencia: es comprenderla. Porque cada disciplina científica cuenta con su propio lenguaje ultraespecializado. Y aunque el uso del lenguaje científico no es tampoco una estrategia para “mantener el poder sobre el conocimiento”, sino una formidable herramienta que permite una comunicación precisa, clara y veloz, su uso tiene un precio: hace que la ciencia quede aislada. Para todo fin práctico, sólo los expertos pueden entenderla. Queda así fuera del alcance del ciudadano medio.

Por eso es que en cualquier sociedad moderna resulta tan importante y necesaria la labor que se ocupa de poner ese conocimiento científico al alcance del público no especializado: la divulgación científica. Este oficio consiste no sólo en traducir, sino en interpretar, contextualizar y relacionar la ciencia con todo el resto de la cultura.

En México existe una tradición muy larga de publicaciones de divulgación científica, que viene desde el siglo XVIII, en plena Colonia, con los esfuerzos de José Antonio Alzate y sus Gazetas, o José Ignacio Bartolache y El mercurio volante, y llega hasta la era contemporánea.

En particular la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ha sido un sitio propicio para el desarrollo de proyectos y vocaciones de divulgación científica, tendencia que afortunadamente hoy ha irradiado a todo el país. En 1970, gracias a los esfuerzos del físico Luis Estrada Martínez, pionero de la moderna divulgación científica en México, se fundó un Departamento de Ciencias dentro de la Dirección de Difusión Cultural de la UNAM. Éste luego se convertiría en Programa Experimental de Comunicación de la Ciencia, y posteriormente en el Centro Universitario de Comunicación de la Ciencia –CUCC–, que formó a tantos divulgadores y dio origen a tantos proyectos de divulgación (y que en 1997, por una decisión burocrática, de ser una dependencia académica fue transformado en administrativa, al convertirse en la actual Dirección General de Divulgación de la Ciencia, DGDC, lo cual no ha impedido que siga cumpliendo con sus labores, formando personal y generando nuevos y valiosos proyectos).

Uno de los logros del CUCC fue editar la pionera revista Naturaleza, donde colaboraron muchos entusiastas pioneros de la divulgación en México, y que perduró hasta 1985.

Desde entonces han existido en nuestro país diversas publicaciones de divulgación científica dirigidas a distintos públicos, que van desde el más académico (como Ciencia y desarrollo, del Conacyt, publicada desde 1975 hasta hoy; Ciencias, de la facultad homónima de la UNAM, nacida en 1982, o la decana Ciencia, de la Academia Mexicana de Ciencias, que cumple 62 años) hasta el infantil (como Chispa, publicada desde 1981 hasta mediados de los 90). Esto sin contar con varias exitosas revistas comerciales como Muy interesante o Quo.

Entre todas ellas destaca, por su calidad, éxito y persistencia, la revista ¿Cómo ves?, de la DGDC-UNAM, de la que ya se ha hablado en este espacio, y que este mes publica su número 200. A lo largo de sus más de 16 años de existencia, ¿Cómo ves? ha contribuido a fomentar la cultura científica, es decir la apreciación, comprensión y apropiación de la ciencia en los jóvenes y no tan jóvenes de todo el país. Ha tenido amplia aceptación también por parte de los profesores, que hallan en ella (y en las “guías para el maestro” que acompañan a los ejemplares por suscripción) una valiosa herramienta para complementar sus clases.

Ninguna revista universitaria en México ha llegado a tener el éxito de ¿Cómo ves?, con sus 20 mil ejemplares mensuales. Estos 200 meses son, sin duda, motivo de celebración, y de invitarlo a usted, lector, si es que no lo ha hecho ya, a conocerla y disfrutarla. ¡Felicidades a ¿Cómo ves?!

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Contacto: mbonfil@unam.mx

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3 comentarios:

Jonathan Arenas dijo...

Excelente información !

Jonathan Arenas dijo...

Excelente información !

Anónimo dijo...

Nel, el acceso a artículos científicos todavía sigue siendo muy limitado, casi como si no se quisiera su divulgación. Tan sólo con las mamadas de Elsevier que si bajas más de 3 o 4 artículos te bloquea la cuenta de acceso. Esos asquerosas y tacaños y abusivas editoriales...