miércoles, 1 de julio de 2015

Derechos y ciencia

Por Martín Bonfil Olivera
Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM
Publicado en Milenio Diario, 1 de julio de 2015

A pesar de todos los horrores que nos exponen cotidianamente los medios –y de las ocasionales e inevitables decepciones de la vida diaria–, nunca he coincidido con esos pesimistas que están convencidos de que la humanidad no hace más que empeorar y se encamina inevitablemente a su perdición.

No hablo de cosas como cambio climático, contaminación o la desaparición de especies –amenazas reales que tenemos que esforzarnos en combatir–, sino de la calidad humana de nuestras sociedades.

Y es que, aunque siga habiendo guerra, desigualdad, hambre y odio, no puede negarse que la humanidad, poco a poco, a lo largo de los siglos, ha ido mejorando. Y con ella, la calidad de vida para muchos millones de personas en todo el mundo.

¿Suena exagerado? Considere usted, por ejemplo, temas como la salud: la esperanza de vida, que durante milenios no superaba, en promedio, los 40 años (del paleolítico a la edad media no llegaba ni a los 30), a partir de mediados del siglo XX, con el avance de la investigación médica y la implantación de medidas sociales de salud (como la vacunación obligatoria) subió primero a 53 años, hacia 1950, y actualmente alcanza casi los 70. Una humanidad maligna podría investigar en salud, pero no se esforzaría por compartir los resultados y beneficios de ésta.

Pero no sólo eso: la humanidad ha avanzado también en el área de los derechos humanos más abstractos. Como ya he comentado en alguna ocasión en este espacio, hasta hace pocos siglos era visto como normal el que un ser humano fuera propiedad de otro. Hoy la idea de la esclavitud es repudiada en el mundo entero (aunque sigue habiendo miles de personas que sufren esclavitud laboral, marital o de otros tipos). Igualmente la discriminación por raza, especialmente hacia negros e indígenas, vista como “normal” hasta hace relativamente poco, es hoy intolerable en casi cualquier sociedad civilizada, al menos en principio. Lo mismo ocurre con la discriminación hacia las mujeres: aunque la lucha es larga, hoy es claro que considerarlas en cualquier forma “inferiores” a los hombres es un absurdo.

Las recientes decisiones de las cortes supremas de México y Estados Unidos para declarar anticonstitucionales las leyes que impidan que personas del mismo sexo contraigan matrimonio –por más que haya quien se desgañite gritando que “se atenta contra la familia”, como si sólo hubiera una forma de crear familias– son otro importante hito en el avance civilizatorio que va, paulatinamente, logrando extinguir toda forma de discriminación, contra quien sea.

Aunque hay quien sigue manteniendo la visión de que la ciencia es más bien algo peligroso y bastante dañino que habría que tener muy controlado (sin mencionar a quienes insisten en que estaríamos mejor sin ella y promueven un “regreso a la naturaleza” que seguramente los horrorizaría si lo vivieran), lo cierto es que es precisamente la ciencia la que ha aportado el conocimiento firme y confiable que ha permitido informar estos debates. Hoy sabemos con certeza que las diferencias aparentes entre castas, entre razas o entre sexos son irrelevantes frente a las que hay entre individuos
, y que los comportamientos no heterosexuales son completamente naturales. Por tanto, ninguna de estas formas de discriminación se justifica. Y hoy comenzamos, incluso, a examinar con bases científicas la cuestión ética de los derechos de los animales, y hasta donde se deberán extender.

Si bien los problemas éticos y sociales no pueden resolverse mediante el método científico, la ciencia ha sido, históricamente, el aliado más importante en la lucha contra la discriminación. Brindemos por ello.

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Contacto: mbonfil@unam.mx

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8 comentarios:

Elvira dijo...

Falto añadir los derechos de los niños, que aunque ya se ha hecho mucho, falta dejar de considerarlos ciudadanos de segunda, cero tolerancia al maltrato infantil

Martín Bonfil Olivera dijo...

¡Claro! Y los de los discapacitados... y seguramente otros grupos minoritarios más. ¡Saludos!

JOSE LUIS ARREOLA dijo...

El autor usa este medio, que supuestamente es de divulgacion cientifica, para exponer ideologias (genero, ateismo, ecologismo). Si se van tratar estos temas hagamoslo seriamente, como el articulo que transcribo a continuacion, escrito por Norma Mendoza:

JOSE LUIS ARREOLA dijo...

Hablemos claro, es un hecho que ha sido demostrado a través de la historia el que la familia no sólo juega un papel preponderante en la formación de la vida de los individuos, sino también en la conformación de la sociedad y la estabilidad de la nación. Sin embargo, a pesar de que todos lo sabemos, la importancia de familia natural tanto para los individuos como para la sociedad se está perdiendo tanto en políticas públicas como en valores.

Los retos a la familia nuclear (padre, madre e hijos) son cada vez más prevalecientes. Las formas alternativas de familia no pueden proveer del mismo entorno estable a sus miembros, que la familia natural. Aquéllas tienen mayores tendencias de disolución y transición poco sana. La cohabitación, los hogares de un solo progenitor, el homomonio y la crianza de niños por parejas del mismo sexo, el divorcio y el aborto están a la alza y ya no forman un aspecto desconocido para nuestra sociedad.+

Sin embargo, no podemos tapar el sol con un dedo. La verdad sale a la luz aunque muchos no quieran: la muerte intencional de un ser humano, del tamaño y forma que este muestre en una etapa de su vida, es un asesinato. La tasa de rompimientos en parejas que cohabitan es cinco veces mayor que en matrimonios casados y los niños que viven en estas uniones de cohabitación tienen mayor tendencia a experimentar abuso físico y sexual. Las relaciones homosexuales tienen una alta tasa de rompimiento y promiscuidad. El divorcio separa al niño de su medio ambiente establecido y tiene consecuencias de vida para el niño y sus padres.

En estos tiempos se habla de programas para reducir el embarazo de adolescentes, lo que no se dice claramente es cómo. Sin embargo, es notorio que esto conduce a no fortalecer a las familias, sino a otorgar ‘derechos’ a los menores y quitárselos a los padres de familia, y finalmente a abrir a adolescentes la opción del aborto – legalizado. Además, promover el uso del preservativo entre los adolescentes despierta la promiscuidad basada en una sensación de falsa seguridad y la misma Organización Mundial de la Salud reconoce que el preservativo es eficaz sólo en el 80% de los casos para prevenir el SIDA. El reparto masivo y descontrolado de preservativos forma parte de los llamados “derechos sexuales y reproductivos” que organismos internacionales imponen a gobiernos de países subdesarrollados.

¿Por qué nos hacen creer a todos que la educación integral de la sexualidad, que reducir la edad del consentimiento para terminar una vida en gestación, que reducir la responsabilidad de los padres en la orientación y educación de sus hijos, que terminar con toda restricción al aborto…esto va a resolver todos los problemas, cuando es todo lo contrario?

JOSE LUIS ARREOLA dijo...

No sólo retan la credibilidad de los ciudadanos, sino que retan a la verdad. Veamos unos cuantos hechos fidedignos, hechos ciertos que se ocultan pero que todos deberíamos tomar en cuenta:

La terminología confusa y sin clarificación usada en momentos actuales no crea ‘nuevos’ derechos humanos. La manipulación terminológica pretende extender la cultura de la muerte y el homicidio legal de nuestros futuros ciudadanos en frases como: “libertad de elección”, “derecho a decidir sobre el propio cuerpo”, “salud y/o derechos reproductivos”, “maternidad libre y voluntaria” etc.

La vida humana no puede ni debe ser manipulada y tampoco puede someterse a votación. Debemos estar conscientes y basarnos en la verdad: lo que se elimina en un aborto es a un ser humano, a un ser racional en toda su maravilla de perfección y superioridad ante otros seres vivientes, desde los primeros minutos de vida hasta su muerte natural. Y para apoyar esta afirmación bastan algunas investigaciones y definiciones recientes sobre el comienzo de la vida humana de científicos renombrados e instituciones de gran prestigio.

** Declaración del Dr. Jerome Léjeune, profesor de genética en la Universidad “Descartes” en París Francia y científico que descubrió el cromosoma del “Síndrome Down”.- “Aceptar el hecho de que de la fertilización se origina un nuevo ser humano, no es cuestión de gusto u opinión”. Por decir esta afirmación, al Dr. Léjoune se le negó el Premio Nobel, él lo sabía, y sin embargo afirmó en un histórico discurso que la vida comienza en la concepción.

** La Dra. Micheline Matthews – Roth, profesora de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard señaló en sesión ante el Congreso de Estados Unidos lo siguiente: “En biología y en medicina es aceptado el hecho de que la vida de cualquier organismo individual que se reproduce por medio de la reproducción sexual, comienza en la concepción” (1). Ella apoyó su discurso en evidencia de que la vida humana comienza en la concepción, con referencias de más de veinte libros de texto de embriología y otros textos médicos.

** Uno de los diccionarios médicos más usados en las escuelas de medicina del mundo, el “Harper Collins Illustrated Medical Dictionary” define: “Embrión humano : Organismo en la etapa más temprana del desarrollo; en el hombre, desde el momento de la concepción, al final del segundo mes en el útero”.(2)

** Libro básico de texto en escuelas de medicina de habla inglesa sobre ‘embriología humana’ define: “El desarrollo humano comienza a partir de la unión de un gameto o célula/gérmen masculino y uno femenino durante un proceso denominado fertilización (concepción).(3)

JOSE LUIS ARREOLA dijo...

¿Podemos aún dudar cuándo comienza la vida humana? ¿Tiene cualquier mujer el derecho de matar a otro ser humano, en cualquier etapa en que se encuentre de su desarrollo, por el solo hecho de estorbarle para seguir adelante con su propio proyecto de vida? ¿Es posible que la alternativa de la ‘adopción’ por matrimonios de hombre/mujer dispuestos a la crianza de un menor carezca de importancia?

El relativismo moral no tolera ninguna opinión más que la propia, se cree que lo que cada uno opine sobre lo que está bien o sobre lo que está mal es lo correcto, y se desea que todas las opiniones se hagan cumplir por la ley. Las encuestas entre la gente que se inclina a una u otra tendencia no necesariamente demuestran la evidencia verdadera de los hechos. Algunos se basan en un razonamiento neo-marxista, ejemplos: “lo que dé poder a la clase oprimida es bueno”; o “las mujeres son un sector oprimido, discriminado, por tanto, tienen derecho al aborto”. Otro ejemplo: “Las personas con atracción hacia el mismo sexo son otro sector oprimido”, por tanto, tienen derecho a re-definir el concepto del matrimonio. Sin embargo, cuando alguien se atreve a decir que los niños no-nacidos programados para abortar son claramente el sector más oprimido, este argumento se hace a un lado.

Las investigaciones científicas han avanzado mucho desde que se creía que un niño no-nacido no era aún un ser humano, que solamente era un conjunto de tejidos y células. La nueva biología molecular ha descubierto que: “Ya para la tercera división celular (mucho antes de la implantación) todo el control de crecimiento y desarrollo son establecidos por el DNA del niño. Esto significa que inmediatamente después de la concepción, todo el programa para el crecimiento del ser humano está contenido en sí” (4) ( Estudios de Biología Molecular).

La “Association of Pre and Perinatal Psychology and Health” (Asociación de Psicología y Salud Pre-Natal) APPPAH, así como padres de familia, criminólogos, policías, teólogos, psicólogos, maestros, trabajadores de la salud, etc. sorprendidos y alarmados por la epidemia de violencia de hoy, se preguntan si se han hecho investigaciones que conduzcan a la solución de esta problemática. Mucho se ha hecho, sin embargo, raramente se ha explorado el origen de la violencia en el génesis de la vida humana.

En estudios elaborados existe la convicción de que cualquier violencia que se ejerce al no-nacido en el seno de su madre y en el momento de nacer es una forma condicional que actúa de molde para las relaciones posteriores y puede afectar la salud física y mental de la persona por varias décadas.

En los años 80 se consideraba que el útero materno era como una caja fuerte para el feto. Hoy se sabe que el ser humano previo a su nacimiento no es un “producto” (o “cosa producida”: Dicc. Grijalbo), sino que es un ser vivo plurisensorial cuyos sentidos entran en acción con una secuencia preordenada: en primer lugar se manifiesta la sensibilidad táctil, después la química (gusto y olfato), la vestibular (equilibrio), el oído y finalmente la vista. Ya desde antes de la octava semana después de la concepción, están presentes en la zona bucal del feto los receptores del tacto, que después se extienden por toda la superficie del cuerpo. La sensibilidad al tacto se manifiesta en una serie de movimientos protectores para evitar hasta la caricia de un pelo en su mejilla. En esta temprana etapa, experimentos de tacto con un pelo en varias partes del cuerpo del embrión demuestran que la sensibilidad de la piel rápidamente se extiende al área genital (10 semanas), a las palmas de las manos (11 semanas) y a las plantas de los pies (12 semanas). Sorprendente en el origen de la vida es el latido del corazón que puede claramente escucharse a las tres semanas de haber sido concebido (5) (Montagu, 78).

JOSE LUIS ARREOLA dijo...

En cuanto a las fuentes sensoriales del feto, es de relevante importancia subrayar que estudios científicos de medicina han demostrado que el feto experimenta dolor. Cuando un ser humano en el vientre de su madre tiene dolor, no tiene aire para externar sonido, pero responde con movimientos rápidos y vigorosos de su cuerpo, movimientos de respiración y precipitaciones hormonales.

El Dr. Giannakoulopoulus allá en 1994 hizo el siguiente experimento: A pocos minutos de haber inyectado en la vena intropatica a un feto para una transfusión, éste mostró un aumento de 590% en beta-endorfina y 83% de aumento en cortosol, esto es la evidencia química del dolor. Abortar por tanto, no es solo un acto violento, sino doloroso para el ser humano no nacido. Los sentidos neuroanatómicos del tacto demuestran por tanto que el dolor es una señal importante, sobre todo, el dolor agudo en los abortos efectuados desde 0 a 24 semanas, pues consisten en el desmembramiento del no-nacido con forceps metálicos puntiagudos o la sustitución del líquido amniótico por una solución salina que el pequeño inhala mientras la sal quema su piel, se ha visto que aun así, el niño puede vivir en estas condiciones hasta una hora y sin anestesia, sufriendo dolores intensos hasta su muerte.(6)

El ala del feminismo radical consistentemente urge a los legisladores que continúen dando acceso irrestricto a la anticoncepción universal y libre. Dicen, entre más mujeres estén bajo el régimen de la píldora, serán más liberadas. Sin embargo, un estudio reciente en Dinamarca, debería hacer pensar en todo esto con más cuidado:

En la revista British Journal of Pharmacology,Oct. 2014,(7) los investigadores Lene Andersen et. al. estudian el efecto de los anticonceptivos ante el riesgo de desarrollar “glioma”, que es un tipo de cáncer cerebral. Los investigadores establecen el antecedente de su estudio señalando que el uso de anticonceptivos hormonales “incrementa ligeramente” el “riesgo de varios tipos de cáncer, incluyendo cáncer cervical, cáncer de mama y carcinoma hepatocelular, sin embargo aún no se ha analizado exhaustivamente el riesgo de tumores del sistema nervioso central”.

En un mundo en donde los anticonceptivos hormonales son prescritos a menudo a jovencitas a partir de la menarquia, estudios como éste deberían causar un alto a los legisladores antes de seguir promoviendo enormes cantidades de píldoras anticonceptivas.

La vida esconde en su origen y en su actualidad el misterio de su por qué. Esto debería hacernos pensar más en la verdad que en sus retos.

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Fuentes bibliográficas:

1. The Sub-Committee on Separation of Powers, Report to Senate Judiciary Committee 5-158, 97th Congress 1st Session.

2. L. Dox et. al. THE HARPER COLLINS ILLUSTRATED MEDICAL DICTIONARY. New York, Harper Perennial 1993, pág. 146

3. O’Rahilly & F. Muller. HUMAN EMBRIOLOGY AND TERATOLOGY. New York, Wiley-Liss 1994, pág 2

4. Dr. David Fu-Chi Mark, biólogo molecular. REPORT OF THE SOUTH DAKOTA TASK FORCE TO STUDY ABORTION. U. S. A. Pág. 26

5. Richard B. Chamberlain, Ph. D. 2000.

6. T. Kerenyi et. al. Intramniotic Techniques, Abortion and Sterilization,. Edit. Hogson 1981

7. Bryce J. Christensen & Nicole M. King, New Research, Family in America Study: Lene Andersen et. al. “Hormonal Contraceptive Use and Risk of Glioma among Younger Women a National Case Study”. British Journal of Pharmacology, (Oct. 2014, 10.1111/bcp.12535. Web)



Escrito por

NORMA MENDOZA ALEXANDRY

Anónimo dijo...

Bueno pero ¿qué hay con el derecho a la libertad de culto? ¿acaso no las personas que creen en una religión merecen respeto? Yo pregunto porque lo que he visto en este blog es una severa intolerancia a estas personas. Para muestra de ello solo basta leer la entrada anterior sobre el papa en el cual, todo lo bueno que ha hecho este señor y que no es poco, se descalifica por ser religioso. Cuando lo resuelvas me avisas.