miércoles, 24 de junio de 2015

Iglesia, ciencia y ambiente

Por Martín Bonfil Olivera
Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM
Publicado en Milenio Diario, 24 de junio de 2015

Gran revuelo y discusión ha causado la nueva carta encíclica (circular enviada por el papa a todos los obispos del mundo y a la grey católica) titulada Laudato si’, presentada por el papa Francisco el pasado 18 de junio.

La llamada “encíclica verde” postula la urgencia de proteger el ambiente (“medio ambiente” es una expresión redundante) al mismo tiempo que a las personas. Aborda temas como contaminación, cambio climático, escasez de agua, pérdida de biodiversidad, deterioro de la calidad de vida humana y degradación social, inequidad y la insuficiente de la respuesta que se ha dado a estos problemas.

También adopta sin reservas la interpretación, que comparten todos los expertos serios sobre clima del mundo: que está ocurriendo un cambio en el clima del planeta debido a la acumulación en la atmósfera de gases de invernadero, principalmente dióxido de carbono, producto de la actividad humana (sobre todo, la quema de combustibles fósiles). Plantea además que el deterioro ambiental es producto “la degradación humana y social”, y señala que ambos problemas afectan sobre todo a los más pobres.

Las expresiones de aprobación han sido casi unánimes (aunque las críticas que la encíclica incluye a “la lógica de las finanzas y de la tecnocracia” en la que “la responsabilidad social y ambiental de las empresas suele reducirse a una serie de acciones de marketing e imagen” le ha granjeado críticas por parte del sector empresarial y conservador, críticas que seguramente el papa enfrentará ante los legisladores republicanos de Estados Unidos cuando se presente en el Capitolio en septiembre). Se elogia al papa como el nuevo campeón del ambientalismo.

No en balde el primer borrador de Francisco fue enriquecido con “un vendaval” de más de 200 propuestas “de gente de todo el mundo: científicos, activistas, filósofos, empresarios, políticos”. Tampoco es casualidad que Francisco, Jorge Mario Bergoglio, haya estudiado en una escuela secundaria industrial de la que se graduó como técnico químico (trabajó un tiempo realizando análisis de alimentos). Ni que sea jesuita, miembro de una de las órdenes religiosas que más valoran el conocimiento.

Pero todo esto no quiere decir que el Vaticano se haya convertido en un aliado de la ciencia. A pesar de las posiciones progresistas de Francisco, la postura de su iglesia sigue estando basada en un conocimiento revelado, dogmático, en el que la Tierra y los seres que la habitan fueron puestos ahí por Dios para servir al ser humano. Esta visión ha ayudado a justificar mucho del deterioro ambiental que nuestra especie ha causado a lo largo de siglos (aunque, para ser justos, Francisco ofrece ya una postura más moderna: “Hoy la Iglesia no dice simplemente que las demás criaturas están completamente subordinadas al bien del ser humano, como si no tuvieran un valor en sí mismas y nosotros pudiéramos disponer de ellas a voluntad”).

Por otro lado, no hay que olvidar que la visión católica –y la de todas las religiones– es esencialmente sobrenatural: se basa en la creencia en espíritus, dioses, milagros, proyectos divinos y fenómenos que están más allá del plano físico de existencia y de las leyes de la naturaleza. La ciencia, en cambio, tiene por necesidad una visión radicalmente naturalista: rechaza cualquier suposición sobrenatural –incluyendo la idea de que la naturaleza tiene un “propósito”– y busca explicaciones sólo a partir del mundo físico. Por esta razón, aunque en un momento dado puedan compartir puntos de vista, la visión religiosa es fundamentalmente incompatible con la científica.

Las justificaciones que ofrece Francisco en su encíclica parten de “mandatos divinos” y citas de la Biblia, como autoridad principal, a las que añade la evidencia científica sólo como complemento. Y cuela posturas religiosas que no vienen al caso, como la oposición radical a la interrupción voluntaria del embarazo: “tampoco es compatible la defensa de la naturaleza con la justificación del aborto”.

En los últimos días, el arzobispo primado de México, Norberto Rivera, y el semanario católico Desde la fe lanzaron ataques estridentes contra el dictamen de la Suprema Corte en que declara anticonstitucional cualquier ley que limite el derecho al matrimonio de parejas del mismo sexo en todo el territorio nacional. Tildaron al a Corte de “miope”, declararon que “fue una victoria pírrica para los homosexuales del país” y afirmaron falsedades como que “se trata de negar que el matrimonio sirva para la procreación”, y que “se pretende destruir el verdadero matrimonio y así destruir la familia”. “No seamos ingenuos –concluye el editorial de Desde la fe–, es una pretensión destructiva al plan de Dios. No se trata de un mero proyecto legislativo, sino de una movida del Padre de la Mentira (Satanás), que pretende confundir y engañar a los hijos de Dios”.

Puede que Francisco sea un papa liberal y moderno, un papa del siglo XXI. Es de agradecer el apoyo que su encíclica ofrece a la defensa global del ambiente (sobre todo en vísperas de la COP 21, la Conferencia sobre Cambio Climático de París, que se celebrará en diciembre próximo). Pero no deja de ser un papa, y forma parte de la misma iglesia que sostiene posturas tan cuestionables como las de Rivera.

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Contacto: mbonfil@unam.mx

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6 comentarios:

JOSE LUIS ARREOLA dijo...

El autor insiste, al igual que muchas personas mal informadas, en calificar a la Iglesia Católica como enemiga de la ciencia. Nada más lejano de la realidad. Le recomiendo que investigue bien antes de emitir tales juicios y haga a un lado sus prejuicios.

Por otro lado, también sigue identificando toda opinión a favor de la ideología de género como "científica" y toda opinión en contra como "anti-científica". Nuevamente se deja llevar por sus prejuicios y basa sus comentarios en ideologías más que en hechos duros y evidencias comprobables.

JOSE LUIS ARREOLA dijo...

unos cuantos ejemplos entre miles:LA IGLESIA JAMÁS SE HA OPUESTO A LA CIENCIA

Padre Steno : "Padre de la Geología"
Padre Kircher : " Padre de la Egiptología"
Padre Boscovich : Padre de la Teoría atómica moderna"
Padre Riccioli : "Padre de la medición de la caída libre"
Padre de Vitória : " Padre del derecho internacional"

Aun piensas que la Iglesia es oscurantista? Mejor investiga y conoce que la Iglesia siempre ha sido fuente de luz y sabiduría para la humanidad,no creas las leyendas negras, investiga,informate, estudia, no creas solamente lo que decimos, te invitamos a que lo cheques en fuentes fidedignas y comprobables.

Dios los bendiga.

Gabriel dijo...

Jose Luis: ¿Fuente de luz y sabiduría para la humanidad? Será solo para los católicos porque no todo el mundo comparte esa religión, por lo tanto no ha traído "sabiduría" para la humanidad.
Nunca se opuso a la ciencia... Ajá, nunca se asesinó a científicos, pensadores y cualquiera que "contradijera" las ideas de la iglesia en la inquisición, a parte de quemar textos científicos. No existe un rechazo tajante ante la utilización de celulas madre, aborto, etc.
Yo no veo sabiduría en la represión de los derechos de los homosexuales, en etiquetar a la gente como infiel, impura, desviada o discípulo de "satanás" por no compartir ideas católicas (seas de otra religión o no tengas) y satanizar o paganizar cualquier idea que contradiga la palabra de su dios.
Yo no veo ninguna fuente de luz cuando ésta ideología afirma que es la verdad y que nada puede cuestionarle donde, básicamente, parece que no existe la intención de encontrar la alteridad.
Es bastante chistoso que la iglesia que tanto defiende los derechos humanos termine quebrantándolos al igual que las personas que ésta misma critica y tacha de pecadores e impuros.

Martín Bonfil Olivera dijo...

Mi estimado José Luis: creo que olvidaste mencionar la quema de Giordano Bruno, el juicio a Galileo, la condena a la disección médica de cadáveres, la Santa Inquisición y sus quemas de brujas y de herejes, las cruzadas y las miles de muertes que causaron, la condena al heliocentrismo, su defensa del vitalismo, su oposición al divorcio, a la anticoncepción, su condena a la homosexualidad durante siglos, hoy disfrazada de tolerancia, su discriminación hacia mujeres, negros, indios, su negativa a juzgar y condenar a sacerdotes pederastas, su negativa a la fertilización in vitro, a la investigación con células madre embrionarias, a la eutanasia, a la interrupción voluntaria del embarazo... Si haces un balance honesto, la iglesia católica, el cristianismo y la religión en general han sido causa de mucho, mucho más daño que beneficios para la humanidad. Quizá con la excepción del arte: mucho arte a lo largo de la historia ha tenido inspiración religiosa. Pero nada más.

Pero más importante que eso: la forma de pensar que impulsa la iglesia, basada en la fe (es decir, en la creencia sin necesidad de pruebas) es justo lo opuesto al pensamiento científico, que se basa en la evidencia. Promover la credulidad religiosa es dañino para el fomento del pensamiento crítico que la ciencia requiere y que es indispensable para toda sociedad democrática.

Y no, no es que la igualdad de derechos para mujeres, negros, indios, minusválidos, homosexuales, bisexuales, transexuales y los que falten sea un hecho científico. Es simplemente que el conocimiento científico sólido que hoy tenemos nos permite refutar, de manera definitiva y absoluta, los argumentos que se usaban –que la iglesia, cínicamente, todavía usa– para discriminarlos: que hay razas inferiores, que hay comportamientos sexuales "contranatura", que el matrimonio es una institución "natural", que las mujeres son biológicamente menos capaces que los hombres, etcétera etcétera.

Por cierto, en tu listita de ilustres desconocidos religiosos que han hecho aportaciones a la ciencia te faltó mencionar a quizá el más importante: el padre Lemaitre, que propuso por primera vez la teoría del Big Bang: https://es.wikipedia.org/wiki/Georges_Lema%C3%AEtre

De nada. Que San Darwin te acompañe y el Monstruo Volador de Espaguetti te perdone.

Anónimo dijo...

Ponga a Lemaitre en lugar de Vitoria porque el derecho internacional no es una ciencia.

Wm Gille Moire dijo...

El papa actual es una calamidad. Sus ideas anti-avaricia (anticapitalistas) van a generar más pobres y más hambre (no menos)... y a un hambriento no le importa destruir o contaminar el ambiente con tal de sobrevivir.

No obstante, y a pesar de este papa, la Iglesia ha traído al mundo muchísimo más bien que mal. Recomiendo leer a Thomas Woods, "Cómo la Iglesia contruyó la civilización occidental" (on line) y la sección de historia de www.strangenotions.com