miércoles, 20 de enero de 2016

El cuerpo equivocado

Por Martín Bonfil Olivera
Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM
Publicado en Milenio Diario, 20 de enero de 2016

Si no ha ido usted a ver esa joya cinematográfica que es La chica danesa (The danish girl), de Tom Hopper, ¿qué espera? Disfrutará no sólo de una cinta llena de belleza visual (cada paisaje y cada locación parecen un cuadro exquisito), sino de una historia conmovedora acerca de un tema que hoy es más actual que nunca. Y que, para colmo, está basada en una historia real (cosa que yo no sabía cuando la fui a ver).

Trata de la vida de Lili Elbe (1882-1931), la primera mujer transexual de que se tiene noticia (interpretada magistralmente por Eddie Redmayne, el actor inglés que año pasado ganar el Oscar por su encarnación del famoso Stephen Hawking). La película está basada en la novela del mismo título de David Ebershoff, que a su vez fue “inspirada” (en palabras del autor) en la vida de Elbe, a través de su libro autobiográfico Man into woman (“De hombre a mujer”) y su correspondencia.

La novela de Ebershoff es ficción, y no se apega demasiado rigurosamente a los hechos de la vida de Elbe. A su vez, la cinta de Hopper cambia muchos detalles de la novela. Aun así, es fascinante conocer la vida de quien fuera el pintor Einar Wegener, casado con la también pintora Gerda, y ser testigo del creciente conflicto que surge en él luego de posar usando ropa de mujer para su esposa. Esta experiencia libera en él impulsos suprimidos durante toda su vida, que lo llevan a pasar al uso de ropa femenina (travestismo) y al surgimiento de su verdadera personalidad femenina (identidad transgénero) y su necesidad de convertirse en mujer transexual mediante cirugía, con los consecuentes problemas y complicaciones.

Lili Elbe expresaba que ser mujer era su verdadera identidad; se sentía, como tantas personas transgénero, “atrapada en un cuerpo del sexo equivocado”. Pudo comenzar a corregir esto con ayuda del doctor Magnus Hirschfeld, el célebre pionero alemán de la sexología (quien llegó a ser llamado “el Einstein del sexo”, acuñó el término “homosexual” y fue uno de los primeros defensores de la diversidad sexual; es famosa su frase “la homosexualidad es parte del plan de la naturaleza, igual que el amor normal”). Inicialmente Hirschfeld operó a Lili para extirpar sus testículos (aunque esto no aparece en la cinta).

Posteriormente otro médico, Kurt Warnekros, le realizó tres operaciones más para remodelar sus genitales y construirle una vagina. En la tercera de estas cirugías, que eran altamente experimentales, se le implantó un útero, con la esperanza de que pudiera llegar a tener hijos. Desgraciadamente, Lili murió a los tres meses, debido al rechazo del tejido trasplantado.

La valiente Lili Elbe, junto con Hischfeld y Warnekros, puede ser considerada una pionera de la moderna cirugía de reasignación de sexo, que ayuda hoy a tantas personas transexuales a vivir una vida acorde con su sexo y género percibidos.

Aun así, sigue siendo necesario informar y educar a la población sobre el tema, pues resulta, además de inquietante y polémico, confuso. En la cinta, por ejemplo, un galán le pregunta a Lili si, después de sus operaciones, es una mujer “verdadera”. El problema con la transexualidad y las cirugías de cambio de sexo es que trascienden nuestras tradicionales –y limitadas– categorías de “hombre” y “mujer”. El galán de Lili es homosexual; le atraen los hombres, las personas de su mismo sexo. Cuando Einar se transforma en Lili, deja de sentirse atraído a ella. Lili, en cambio, no es homosexual, sino transgénero: siente que pertenece al sexo “opuesto” a su sexo biológico, y se considera una mujer heterosexual (o quizá bisexual, pues en la relación con su mujer Gerda, quien era su cómplice en su etapa de travestismo transgénero, antes de sus operaciones, parece haber habido un componente lésbico).

Hoy el respeto a los derechos humanos de los transexuales indica que debemos reconocer el género con el que se identifique una persona, no su sexo biológico. Un hombre que se siente mujer y se viste y actúa como tal es una mujer transgénero; si se ha operado, es una mujer transexual. En ambos casos, lo correcto es hablarle y referirse a ella en femenino. Lo inverso ocurre en el caso de una mujer que se identifica como hombre: se trata de un hombre transgénero o transexual.

Y queda pendiente la discusión y el reconocimiento amplio de los derechos de otras minorías sexuales como los bisexuales (que sienten atracción por ambos sexos), intersexuales (que tienen genitales ambiguos) y las personas queer (que no sienten la necesidad de identificarse con ningún género, y suelen adoptar un aspecto andrógino). Sin dejar de mencionar a los llamados asexuales, que no sienten atracción sexual.

Como se ve, es un tema enredado. Sin embargo, los avances sociales y en derechos humanos, junto con el mayor conocimiento científico sobre la biología y la psicología de la sexualidad, han ido permitiendo una verdadera revolución que está cambiando y haciendo mejores las vidas de todas las personas no heterosexuales en el mundo.

Así como la película Filadelfia fue, en su momento, un gran detonador para cambiar la percepción pública de los homosexuales en todo el mundo, quizá La chica danesa ayude a crear conciencia sobre los derechos de las personas transgénero. Enhorabuena. Ojalá gane varios Óscares.


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Contacto: mbonfil@unam.mx

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6 comentarios:

Miguel Sánchez dijo...

Sé que no tiene que ver con el tema de la entrada pero me srge la pregunta: ¿relamente el motivo de implantar un útero a una mujer con cuerpo de hombre, sin óvulos, de 49 años y en 1931 era que pudiera quedarse embarazada? ¿Había alguna posibilidad?

JOSE LUIS ARREOLA dijo...

Cuando se trata de apoyar ideologías "progres", el autor apaga su sentido crítico y su pensamiento científico. Reproduzco a continuación texto de la página Alto al Posmodernismo:

Alto al Posmodernismo
PROPAGANDA DEL LOBBY LGBT.

Y así es como con una "linda e inofensiva" película promocionan la ideología de género.

La chica danesa es una película británica de 2015 recién estrenada en España y dirigida por Tom Hooper con base en un caso real. Cuenta la historia de Einar Wegener (1882-1931), artista danés que decidió sustituir a la modelo femenina que su esposa Gerda debía retratar. Einar acabaría sometiéndose a operaciones de cambio de sexo, cambiando su nombre por Lili Elber

Walt Heyer, autor del artículo que reproducimos a continuación, traducido de The Public Discourse, es un escritor y conferenciante que, impulsado por su propia historia personal como transexual, intenta ayudar a otras personas que se arrepienten de su cambio de sexo.

Walt Heyer.
"A veces me siento como si estuviera atrapado entre la audiencia de una charla promocional de un complejo turístico multipropiedad. ¿Cuándo se acabarán las predecibles frases superficiales?.

La chica danesa está llena de sentimentalismo ñoño y pegajoso, planeada para convencer a los heterosexuales "homofóbicos" y "transfóbicos" de que la dolorosa búsqueda que hace una persona transgénero es realmente una búsqueda sana y valiente para abrazar su verdadero yo. La película está llena de temas de discusión LGBT muy familiares. En un momento clave, el personaje principal exclama: "¡Finalmente soy quien realmente soy!".

La chica danesa, basada en la novela del mismo título de David Ebershoff y dirigida por Tom Hooper, narra la historia de Lili Elbe, una de las primeras personas que recibió cirugía para reasignación de sexo. El actor principal es Eddie Redmayne en el papel de Einar Wegener/Lili Elbe, la mujer transgénero emergente. Alicia Vikander coprotagoniza la cinta en el papel de Gerda, su devota esposa, que siente un amor profundo por su marido al que permanece fiel en los años de su espiral descendente.

Aunque las actuaciones son buenas, la película al final es poco más que un instrumento de venta de la ideología LGBT. Es cierto que las personas transgénero sufren. Pero la película fracasa al no decir que, demasiado a menudo, los pacientes transgénero siguen sufriendo también después de la cirugía, porque sus problemas psicológicos no han sido tratados. Lo sé por propia experiencia, porque antes yo fui una mujer transgénero y me arrepiento de mi cirugía de reasignación de sexo".

Admin. II

JOSE LUIS ARREOLA dijo...

Cuando se trata de apoyar ideologías "progres", el autor apaga su sentido crítico y su pensamiento científico. Reproduzco a continuación texto de la página Alto al Posmodernismo:

Alto al Posmodernismo
PROPAGANDA DEL LOBBY LGBT.

Y así es como con una "linda e inofensiva" película promocionan la ideología de género.

La chica danesa es una película británica de 2015 recién estrenada en España y dirigida por Tom Hooper con base en un caso real. Cuenta la historia de Einar Wegener (1882-1931), artista danés que decidió sustituir a la modelo femenina que su esposa Gerda debía retratar. Einar acabaría sometiéndose a operaciones de cambio de sexo, cambiando su nombre por Lili Elber

Walt Heyer, autor del artículo que reproducimos a continuación, traducido de The Public Discourse, es un escritor y conferenciante que, impulsado por su propia historia personal como transexual, intenta ayudar a otras personas que se arrepienten de su cambio de sexo.

Walt Heyer.
"A veces me siento como si estuviera atrapado entre la audiencia de una charla promocional de un complejo turístico multipropiedad. ¿Cuándo se acabarán las predecibles frases superficiales?.

La chica danesa está llena de sentimentalismo ñoño y pegajoso, planeada para convencer a los heterosexuales "homofóbicos" y "transfóbicos" de que la dolorosa búsqueda que hace una persona transgénero es realmente una búsqueda sana y valiente para abrazar su verdadero yo. La película está llena de temas de discusión LGBT muy familiares. En un momento clave, el personaje principal exclama: "¡Finalmente soy quien realmente soy!".

La chica danesa, basada en la novela del mismo título de David Ebershoff y dirigida por Tom Hooper, narra la historia de Lili Elbe, una de las primeras personas que recibió cirugía para reasignación de sexo. El actor principal es Eddie Redmayne en el papel de Einar Wegener/Lili Elbe, la mujer transgénero emergente. Alicia Vikander coprotagoniza la cinta en el papel de Gerda, su devota esposa, que siente un amor profundo por su marido al que permanece fiel en los años de su espiral descendente.

Aunque las actuaciones son buenas, la película al final es poco más que un instrumento de venta de la ideología LGBT. Es cierto que las personas transgénero sufren. Pero la película fracasa al no decir que, demasiado a menudo, los pacientes transgénero siguen sufriendo también después de la cirugía, porque sus problemas psicológicos no han sido tratados. Lo sé por propia experiencia, porque antes yo fui una mujer transgénero y me arrepiento de mi cirugía de reasignación de sexo".

Admin. II

Antigona Segura dijo...

Pues al parecer era intersexualno ransexual según los registros médicos.
http://oiiuk.org/1369/the-trouble-with-the-danish-girl/

Wm Gille Moire dijo...

Como ya estamos cerca de la Era Transhumana (en 50 años, según los fisicalistas optimistas; en 100, según los más pesimistas)... es decir, la era sin enfermedades, la era sin vejez ni muerte (que también son enfermedades), la era de la felicidad eterna en la Tierra (eso para comenzar; luego en otras galaxias), la era de la riqueza garantizada para todos con cero esfuerzo (para eso estarán la IA y los robots), la era del conocimiento y el progreso exponencial, y la era de muchas otra maravillas (que a Dios gracias no me van a tocar)... habrá que ir pensando ya en eliminar de una buena vez esos conceptos polarizados y arcaicos (y supersticiones teológicas adjuntas) de Femenino y Masculino. En su lugar, propongo un nuevo concepto científico: la BRONQUEZ. Todos somos Broncos... aunque en diversos grados. Los hay en grado 0, que son dulces, suaves y delicados (en la Edad de las Tinieblas eran conocidos como 'maricones' o como 'buenas esposas'); los hay en grado 1, que son como los 0, aunque a veces se alebrestan y hay que darles una trompada o una pastilla pa los nervios; y así sucesivamente hasta llegar al grado 10, que son bien toscotes y canijos, y de plano hay que entambarlos (eran conocidos como 'hijos de tu puta madre' o como 'viejas cabronas'). Así deberá ser en la ya no lejana Era Transhumana. Cada uno elegirá su grado de Bronquez y será genéticamente codificado de acuerdo a su elección. Y listo... ya nada de andar demandándonos por violencia de género, discriminación sexual, machismo, nazifeminismo y demás tonterías.

Martín Bonfil Olivera dijo...

Miguel Sánchez No lo sé. Me imagino que sabían que era un experimento enormemente riesgoso, pero la única razón por la que una mujer transexual querría tener un útero sería para poder embarazarse. De otro modo no tiene sentido. En la película se asume que así es.

José Luis Arreola Lo que posteas aquí no es más que propaganda de la derecha religiosa más retrógrada. No lo voy a borrar, pero me parece que por sí mismo demuestra su origen y su sesgada tendencia, que repruebo completamente. Me dan bastante asquito las personas que se obsesionan con negarle derechos a los demás y quieren imponer su ideología conservadora a todos. Y peor los homosexuales arrepentidos (y ahora transexuales) que quieren convencer de que es hay cura para la orientación sexual o que cambiar de sexo para un transexual convencido es equivocado. Lo bueno es que es una lucha que ya perdieron.

Anti No coincide con todo lo que hallé en otras fuentes. Pero finalmente es intrascendente, en gran medida. Por otra parte, esperaba un comentario más sustancioso respecto al post de José Luis Arreola, al menos, ya que no respecto a mi columna. Gracias de todos modos, checaré el dato.

Wm Gille Moire Pues... oookey. Nunca me he tomado muy en serio las jaladas esas de los promotores del transhumanismo, pero tu propuesta de la Bronquez suena... "interesante". Je je.