miércoles, 13 de enero de 2016

La correctora de Hawking

Por Martín Bonfil Olivera
Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM
Publicado en Milenio Diario, 13 de enero de 2016

La ciencia no es como la pintan. No es un método infalible para averiguar “verdades” sobre la naturaleza, sino sólo una manera, la mejor que conocemos, de construir conocimiento confiable, pero siempre perfectible, sobre ella.

Tampoco es una disciplina con reglas fijas donde esté siempre claro si una investigación está bien o mal hecha. Como en toda actividad humana, hay en ella virtuosismo y dedicación, calidad, esfuerzo infructuoso, mediocridad, confusión, locura y hasta fraude. Y a veces resulta muy difícil distinguir entre ellos.

El pasado 3 de noviembre el portal periodístico Deconstrucción.org publicó una nota, firmada por Misael Zúñiga Gallegos, con un impactante titular: “Corrige astrofísica chihuahuense Leticia Corral hipótesis de Stephen Hawking”. En ella se afirmaba que la académica del Instituto Tecnológico de Cuauhtémoc había recibido “un reconocimiento de la Organización Mundial de Ingenieros” por un trabajo donde desarrollaba “un modelo matemático para medir la entropía del big bang”, el cual “contradice una hipótesis de Hawking llamada caja de espacio de Hawking”, pero apoya otro modelo de la curvatura del universo propuesto por Roger Penrose con base en un concepto desarrollado por el matemático alemán Hermann Weil.

(A grandes rasgos, el trabajo aborda el problema de medir la entropía, propiedad fisicoquímica relacionada con el desorden, del universo. En el big bang, cuando todo estaba en un punto, la entropía debería ser infinitamente baja, según Hawking: no había desorden. Pero hay propuestas alternas, como la explorada por Corral, que cuestionan esta idea. Y el tema tiene que ver con el desarrollo posterior del universo: su dinámica, crecimiento, forma y destino final.)

El cinco de enero de este año la noticia saltó repentinamente a un gran número de medios mexicanos, incluyendo Sala de prensa y Excélsior, donde la nota se reprodujo casi literalmente. En todos los casos, se hacía énfasis en el orgullo de que una mexicana hubiera “corregido” a un físico de la fama y estatura de Hawking (¡viva la ciencia mexicana, cabrones!, parecía ser el grito unánime). Curiosamente, en ningún caso se entrevistaba a la doctora Corral ni a otro astrofísico.

Para cualquiera que conozca de ciencia, la noticia de que una investigadora mexicana de un pequeño tecnológico estatal haya “corregido” a Stephen Hawking resulta, por lo menos, muy sospechosa. Investigando, varios científicos y comunicadores de la ciencia comenzaron a discutir en las redes sociales la noticia y hallaron varios hechos interesantes. En primer lugar, la doctora Corral no es astrofísica: sus grados son en ingeniería química, matemáticas y ciencia de materiales. En segundo, sus publicaciones académicas son en campos como robótica e ingeniería; no tienen nada que ver con la astrofísica ni la cosmología. Además, el supuesto reconocimiento a su investigación no fue otorgado por astrofísicos, sino por ingenieros, y en realidad era sólo un primer lugar como “el trabajo más original” presentado en un congreso. Su investigación, titulada “Model to predict the lowness of entropy at the big bang with relativistic equations” (Modelo para predecir la baja entropía en el big bang con ecuaciones relativistas, titulado y escrito en un inglés esperpéntico) fue, según describe la propia Corral, rechazado por una revista especializada (Entropy), y sólo se publicó, sin un arbitraje riguroso, y probablemente sin ser siquiera revisado por un editor, en las memorias del Congreso Mundial de Ingeniería 2015, donde lo presentó ante un público de ingenieros que probablemente no tenían mayores conocimientos de astrofísica.

Mas aún: el trabajo formal, aunque utiliza el lenguaje y las matemáticas de la astrofísica, resulta confuso y poco inteligible. Todo parece indicar que la doctora Corral, quien es merecidamente reconocida como una académica destacada del Tecnológico de Cuauhtémoc, es una amateur de la astrofísica, sin una preparación formal en el campo, que ha hecho una propuesta un tanto arriesgada, y quizá no muy rigurosa, que difícilmente será tomada en serio por los especialistas.

¿Qué es lo que ocurrió entonces? ¿Estamos ante una genio incomprendida, una farsante, una chiflada, alguien que simplemente exagera, o bien que no entiende de qué habla? No queda muy claro. Pero lo que si queda clarísimo es que los medios, comenzando por Deconstrucción (que introdujo la idea de que Corral había “corregido” a Hawking) y continuando con todos los demás que dieron la nota, mostraron una lamentable falta de rigor y de preparación para manejar noticias científicas.

La propia doctora Corral ha salido (en NetNoticias.com, de Ciudad Juárez) a aclarar que es matemática y doctora en ciencia de materiales, pero no astrofísica. “Estudio astrofísica, pero no soy astrofísica” (aunque eso sí, insistió en que “he leído casi todos los libros de Roger Penrose y Stephen Hawking”). También dejó clara la situación del supuesto premio: “Saqué la más alta calificación en originalidad en el modelo, por el comité científico internacional [del congreso], pero no un premio, como lo están manejando los medios”.

Lo que se fue creando en los medios, y se difundió en las redes sociales, fue la imagen de Corral como una científica destacada a nivel internacional. Excélsior destaca, por ejemplo, que en 2012 había declarado en una conferencia que “Viajar en el tiempo es factible, a la fecha se ha probado en modelos matemáticos y se hacen los intentos para construir máquinas que funcionen con antimateria” (declaración, por lo menos, cuestionable). La página de Sistema de Tecnológicos de la SEP (al cual pertenece el de Cuauhtémoc) destaca que “ha dedicado su vida al conocimiento científico y tecnológico” –cuando lo mismo hace cualquier científico– y que “recibió el nombramieto [sic] como Seesion Chair [resic] por Asociación Internacional de Ingenieros”… pero eso consiste simplemente en que se le pidió coordinar una sesión, “honor” que puede recibir hasta un estudiante.

Por su parte, Deconstrucción usó expresiones que hacen sonar a Corral como alguien interesante y genial, como decir que su investigación “significaba el trabajo de toda una vida” –su currículum parece indicar que es más bien un pasatiempo–; que “fue invitada a la Universidad de Oxford, donde se entrevistó con Sir Roger Penrose” –de lo cual no existe ninguna evidencia– y que “actualmente la Dra. Corral investiga la gravedad cuántica, para poderlo unir este factor [sic] con el modelo que propone”, cuando el tema ha ocupado a las mejores mentes de la física desde Einstein sin haberse podido resolver.

Y la propia Corral parece disfrutar actuando el personaje que le han construido, dando declaraciones como que “He ido a muchos países a dar conferencias a nivel internacional, he ido a muchísimos países a dar conferencias, la última la di en el Imperial College [Londres], a Dubai, en Portugal…”, cuando viajar a congresos, cursos y conferencias es parte de la labor cotidiana de cualquier investigador mediano.

En mi opinión, más allá de la personalidad, logros o calidad del trabajo de la protagonista, el caso es una muestra más de lo urgente que resulta formar más y mejores periodistas científicos, preparados para manejar las complejidades y ocasionales enredos de la fuente de ciencia, de modo que no colaboren a desinformar difundiendo información exagerada o inexacta. Y su amplísima difusión triunfalista en las redes es una expresión más de la muy mexicana tendencia a creer que nuestras ilusiones de ser los mejores, los “más chingones”, pueden volverse realidad simplemente con desearlo. Ya lo dijo el genial Chava Flores: “¿a qué le tiras cuando sueñas, mexicano?”.

Por supuesto, no bastará con tener mejores periodistas científicos: también habrá que formar editores y dueños de medios que los valoren, y un público que aprecie su trabajo.

Ojalá el caso sirva de ejemplo para tratar de caminar en esa dirección.


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Contacto: mbonfil@unam.mx

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5 comentarios:

Alonso Lopez dijo...

Pareceria que "lowness of entropy" o "lowness of the entropy" suena a mal ingles, aunque incluso el mismo Roger Penrose utiliza esa misma frase. Aunque el ingles del resto del contenido es indefendible.

https://books.google.com/books?id=gv8o1XydoCQC&pg=PA30&lpg=PA30&dq=roger+penrose+lowness+of+entropy&source=bl&ots=RwVRDnx2V_&sig=7YimgL3gU3KUNEvBd50JCp70Oz8&hl=es-419&sa=X&ved=0ahUKEwiJ47LclKjKAhWJcz4KHVo-AqsQ6AEINzAD#v=onepage&q=roger%20penrose%20lowness%20of%20entropy&f=false

Anónimo dijo...

Este blog parece únicamente descalificar a la ¿Ingeniera? Corral y los medios de comunicación que publicaron la supuesta nota exagerada, pero no explica, discute, ni descalifica su propuesta. El lector de este blog, que no es científico de profesión, no se enteró de cuál es la tésis de Hawkins, cuál es la tésis de Corral y porqué la segunda estaría equivocada.

Sin atreverme a opinar sobre el tema astrofísico, me parece que descalificar a una persona (Corral) no es lo que yo hubiera esperado de un blog de divulgación científica. Efectivamente es urgente formar más y mejores periodistas científicos, empezando por este blog.

Edith Wasco dijo...

Vi la noticia en facebook y no traía mucho tiempo así que no la revisé en ese momento, pero sí, como mencionas, desde el título diciendo que "corrigió" la teoría me dio un tufillo sospechoso. Excelente nota.

josse emmanuel parra medina dijo...

Buenos días, descubrí su blog ayer cuando usted opinó de éste tema en un programa de radio local, estoy de acuerdo con usted, se necesitan periodistas que realmente sepan de este ramo. un saludo.

Martín Bonfil Olivera dijo...

Alonso En efecto, la expresión es correcta. El problema es con el uso del artículo "the". Ningún anglohablante diría "THE lowness of entropy.

Anónimo Es muy fácil criticar a lo tonto, sobre todo desde el anonimato. En efecto, elegí, por interés personal, porque me pareció importante para mis lectores y porque el espacio es limitado, no hablar de la ciencia detrás de la alocada y mediáticamente exagerada propuesta de Corral. Preferí enfocarme en el tema de cómo la mala ciencia y el mal periodismo pueden llevar a problemas como el que ocurrió, desinformando a la población con la publicación de una nota inflada y sin bases. La divulgación científica no se limita sólo a explicar ciencia de manera sencilla y clara (para eso está la Wikipedia). También busca mostrar las relaciones entre la ciencia y el resto de la sociedad y la cultura.

Edith ¡Gracias!

José Emmanuel Mil gracias.