miércoles, 4 de mayo de 2016

Gaby Vargas ataca de nuevo

Por Martín Bonfil Olivera
Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM
Publicado en Milenio Diario, 4 de mayo de 2016

Contrariamente a lo que muchas veces se escucha, la ciencia –el mejor método que el ser humano ha desarrollado para obtener conocimiento confiable acerca de la naturaleza– no es siempre “fácil” ni “divertida”. Por el contrario: es una labor exigente, superespecializada y agotadora, llena de obstáculos y desengaños. Sólo quien tenga la vocación y el carácter suficientes puede hallar satisfacción en ella. Y su producto, el conocimiento científico, es complejo, abstracto –muchas veces se expresa en lenguaje matemático– y con frecuencia antiintuitivo y frustrante. La ciencia suele mostrar que las cosas no son como creíamos y que no podemos lograr todo lo que deseamos (obtener dinero o energía gratis, no envejecer ni morir, hallar la vacuna contra el cáncer o el catarro).

Quizá por eso son tan populares los charlatanes que ofrecen, bajo el mote de “autoayuda” o “autosuperación”, cosas que todos deseamos como salud, bienestar, juventud, dinero y amor. Para obtenerlos sólo es necesario pagar por las conferencias, libros, productos o terapias que cada gurú, invariablemente, vende. Algunos ejemplos famosos son Deepak Chopra, el (por fortuna) ya difunto “doctor” Masaru Emoto, Paulo Coelho, Carlos Cuauhtémoc Sánchez y otros similares.

Una característica frecuente en los vendedores de autoayuda es que toman algunas ideas científicas (o a veces sólo palabras que suenan científicas) y las mezclan con conceptos místicos o mágicos para obtener un revoltijo contradictorio, incoherente y falto de todo sustento científico, pero que vende y suena bonito. Y eso es lo que ofrecen como solución a todos los problemas de la vida. Ya lo decía Carl Sagan en su indispensable libro El mundo y sus demonios (Planeta, 1997), “La seudociencia es más fácil de presentar al público que la ciencia, porque el corazón de la seudociencia es la idea de que desear algo basta para que sea cierto.”

Una de las representantes más conocidas y exitosas de esta tendencia en México es la señora Gabriela Vargas Guajardo, conocida como Gaby Vargas. Hija de quien fuera fundador y dueño de MVS Comunicaciones, Joaquín Vargas Gómez, Gaby Vargas se hizo famosa primero como “asesora de imagen” y por sus libros y charlas sobre estilo y modales. Por desgracia, en los últimos años se ha interesado por los aspectos de la salud y el bienestar donde lo “espiritual” se mezcla con lo científico. Como resultado, se ha convertido en una ávida lectora y promotora de todo tipo de charlatanes seudocientíficos: Emoto, Chopra, Rupert Sheldrake y sus locas teorías sobre “resonancia mórfica” (que supuestamente explica por qué ocurren las coincidencias), y muchas, muchas otras locuras.

Las creencias de Vargas son, fundamentalmente, esotéricas, o como ella quizá prefiera decir, “espirituales”. Su problema, al querer mezclarlas con la ciencia, y es un gran problema, es que no cuenta con la preparación ni el conocimiento para distinguir la ciencia auténtica de sus imitaciones fraudulentas. Por el contrario: parece tener un talento especial para detectar charlatanes que se presentan como científicos pero que en realidad proponen “teorías” que carecen de fundamentos y que se contradicen con el conocimiento científico actualmente aceptado. Y se dedica a popularizar sus ideas en sus cápsulas de radio, columnas, blogs, libros y conferencias.

Quizá lo que le falta a Vargas es entender qué es lo que le da legitimidad al conocimiento científico. Lo que nos permite distinguir la ciencia legítima de la ciencia falsa (seudociencia) o deficiente (mala ciencia) es el consenso de la comunidad de expertos científicos en un tema dado. Ciencia es lo que la mayoría de los expertos en un campo acepta como válido en un momento dado, con base en la evidencia, los argumentos y la coherencia con el resto del conocimiento científico aceptado, entre otros factores.

Y por supuesto, este consenso cambia con el tiempo: conforme surge nueva evidencia, nuevos argumentos y nuevas teorías, lo que se considera ciencia válida puede modificarse. Pero sólo si hay muy buenas razones para ello. Por eso, cuando un investigador presenta una teoría, por más “novedosa” y “revolucionaria” que ésta sea, si no cumple con estos requisitos, según el criterio de la gran mayoría de sus colegas, podemos estar seguros de que sus ideas son incorrectas. Si con el paso del tiempo sigue siendo incapaz de convencer a sus supuestos colegas de la validez de sus teorías y aún así insiste en ellas y habla de un complot para acallar sus ideas, sabemos que se trata de un loco, un farsante o un charlatán.

Pues bien: Gaby Vargas acaba de lanzar al mercado un nuevo libro titulado Los 15 secretos para rejuvenecer: la verdadera antiedad (sic) está en tus células (Aguilar, 2016). Sobra decir que no lo he leído (aunque está en todas las mesas de novedades de las librerías del país); hace mucho que decidí no volver a gastar dinero en libros seudocientíficos, ni siquiera para conocer sus argumentos. Pero afortunadamente la señora Vargas pone el primer capítulo de su obra a disposición del público en su página web, y ha dado numerosas entrevistas a medios donde describe las ideas principales.


Y las ideas principales de este mazacote de ciencia y fantasía mágico-voluntarista (wishful thinking) son éstas (mis comentarios, entre paréntesis):

Telómero
1) La principal causa del envejecimiento es el acortamiento de las puntas de los cromosomas que existen en el núcleo de cada una de las células de nuestro cuerpo: los llamados telómeros. En cada división celular, los telómeros se acortan. Cuando se acortan demasiado, la célula deja de dividirse y muere. Cito literalmente, para mostrar el nivel de exageración: “De hecho, todas las enfermedades de las que has escuchado tienen que ver con un acortamiento de los telómeros”. (Aunque la relación de los telómeros con el envejecimiento es un hecho, este último enunciado es totalmente falso, y lo que afirma Vargas es una sobresimplificación brutal. El largo de los telómeros no es el único factor que explica el envejecimiento, y quizá ni siquiera el más importante.)

2) Los telómeros pueden ser restaurados por la acción de la enzima telomerasa. Este proceso puede alargar la vida de las células. (Nuevamente, una verdad a medias: normalmente la telomerasa sólo actúa en tejido embrionario, en las células germinales –gametos– y en ciertos tejidos muy específicos. La gran mayoría de nuestras células carecen de esta enzima. Y qué bueno, porque una activación de la telomerasa puede conducir al desarrollo de cáncer.)

Acortamiento
de los telómeros
3) Nuestros pensamientos y emociones pueden afectar la actividad de la telomerasa, que puede ser activada por pensamientos positivos e inactivada por los negativos. Por ello, nuestro estilo de vida y la manera como encaramos los problemas afecta de manera decisiva la forma como envejecemos. Es decir, si eres positivo y disfrutas la vida, envejecerás menos. (Por supuesto, nada de lo anterior tiene el menor sentido: es patentemente falso. No hay ninguna evidencia sólida que apoye tales fantasías, excepto las afirmaciones de los autores que Vargas escoge, cuyas investigaciones no son reconocidas por la comunidad mundial de expertos. Con esos argumentos pretende fundamentar “científicamente” la idea central de la autoayuda: “si deseas algo, se te puede cumplir”; en este caso, no envejecer.)

4) Esta influencia del pensamiento positivo en los telómeros se da a través de “vibraciones” de “energía” (cuando se habla de “energía” y “vibración” en el contexto del misticismo y la autosuperación, siempre se refiere a algo de índole espiritual, no al concepto usado en física… y más o menos lo mismo sucede con la palabra “cuántico”, otra favorita de Vargas y sus congéneres) y de los “campos electromagnéticos” que producen nuestras células y nuestro corazón, y que se pueden comunicar a otras personas. Vale la pena una cita literal: “no exagero al decir que tú y yo podemos intervenir para crear el futuro que deseamos, al ‘encender’ los genes que prolongan la edad […] y ‘apagar’ aquellos que nos envejecen tanto mental, como físicamente, al reducir la velocidad de la pérdida de los telómeros.” (Aquí la señora Vargas ya entra en el campo del desvarío total. Da por hecho que la ciencia “demuestra” la existencia del espíritu y que nuestros pensamientos y emociones “crean” la realidad y pueden modificarla a nuestra conveniencia.)

No hay espacio aquí para mencionar la cantidad de confusiones que Vargas presenta en su libro (confundir la modificación epigenética del ADN con la acción de las telomerasas, por ejemplo, o creer que la activación e inactivación de genes tiene algo que ver con éstas). Sólo mencionaré cómo cita uno de los pocos trabajos científicos serios en que se basa, el del Dr. Ronald DePinho, de la Escuela Médica de Harvard, publicado en noviembre de 2010 en la prestigiada revista Nature.

En su libro, Vargas dice que los resultados de “un interesante experimento realizado [en ratones] por el doctor Ronald A. DePinho […] bien podrían equipararse al hallazgo de la ancestralmente buscada fuente de la eterna juventud. […] Cuando DePinho provocó que los telómeros en sus células se alteraran, […]el ratón rejuveneció por completo: su piel, tejidos y órganos comenzaron a regenerarse como los de un joven”.

Lo malo es que no menciona –y quizá ni siquiera entiende– que los experimentos de DePinho se realizaron con ratones transgénicos en los que el gen que produce la enzima telomerasa se podía controlar artificialmente para encenderlo o apagarlo a voluntad. Un procedimiento que sólo puede realizarse en condiciones de laboratorio que sería absolutamente imposible de realizar en humanos (¡y mucho menos usando sólo “pensamientos positivos” en vez de ingeniería genética!).

Soy partidario absoluto de la libertad de prensa. Pero soy un defensor, como muchos otros colegas divulgadores científicos y pensadores escépticos, del rigor y la veracidad cuando se habla de ciencia. Presentar como ciencia algo que no lo es, es desinformar. Hablar de ciencia sin tener la preparación adecuada para hacerlo, y presentar como válidas teorías sin fundamento a un público amplio y deseoso de información útil es traicionar la confianza que ese público tiene en una comunicadora como Gaby Vargas.

Por lo pronto lo que puedo recomendar es que, si le interesa la ciencia y quiere saber qué dice ésta sobre el envejecimiento, se abstenga de leer el nuevo libro de Gaby Vargas.

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Contacto: mbonfil@unam.mx

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19 comentarios:

Lorena Rosas dijo...

Que curioso, justo platicando con uno de mis doctores de la Maestría comentabamos la necesidad de establecer como un delito querer engañar a un mexicano con información falsa en medios de amplia divulgación, lo peor no es que lo transmitan oralmente sino que lo dejan plasmado. Lo felicitó por la nota.

Marco A. Dorantes dijo...

Lograr lo científico requiere un muy duro trabajo, así como también lo requiere lograr, por ejemplo, lo literario. Se requiere no poca destreza para ambos tipos de logro. Por supuesto, esas destrezas no son por completo iguales. La imaginación –suponer algo o inventar una representación a partir de ciertos indicios– juega un papel muy importante en ambos tipos de esfuerzo. El asunto se descarrila cuando se toma una cosa por la otra.

Un hábito quizá útil para hacer la distinción es considerar a la imaginación científica como un punto de partida de ese enorme esfuerzo, mientras que la imaginación literaria es un punto de llegada. Es decir, lograr una prometedora hipótesis científica es apenas el comienzo de un proyecto científico que puede tomar toda la vida de uno o varios investigadores y no por esto se debe decir que lo suyo no es ciencia. Por otro lado, el logro de una ficción literaria que funciona suele representar el final de un largo camino.

Me pregunto si quizá la divulgación científica sería mejor servida a través de divulgar más filosofía de la ciencias y menos esa insulsa noción de un aparente sistema doctrinario inmutable controlado de manera exclusiva por un clero o gremio de ministros de culto científico —que en los hechos observo que es con frecuencia lo que se termina creyendo entre legos, como yo, a mi alrededor.

El pensamiento científico, por supuesto, no es esa insulsa noción.

¿Qué opina de la distinción sugerida?

Odette dijo...

Sr. Martín, gracias por la información y tenga por seguro que no es mi deseo conocer a la autora de ese libro que menciona en su publicación., es aberrante ver como hoy en día muchas personas lucran con otras.
En mi caso estudie Coaching certificandome como Coach Integrativa lo cual eso me sirvio a mí de manera personal y jamás me atrevería a jugar con las emociones de las personas ni mucho menos engañarlas para obtener de manera vulgar un beneficio económico u otro que implicará alimentar el ego.

Odette dijo...

Sr. Martín, gracias por la información y tenga por seguro que no es mi deseo conocer a la autora de ese libro que menciona en su publicación., es aberrante ver como hoy en día muchas personas lucran con otras.
En mi caso estudie Coaching certificandome como Coach Integrativa lo cual eso me sirvio a mí de manera personal y jamás me atrevería a jugar con las emociones de las personas ni mucho menos engañarlas para obtener de manera vulgar un beneficio económico u otro que implicará alimentar el ego.

Unknown dijo...

Confieso que nunca he leído ningún libro escrito por Gaby Vargas y su materia escapa la zona de mi interés, sin embargo, el artículo escrito por Usted Martín Bonfil Olivera me pareció oportunista, soberbio y estúpido.
¿De verdad, "Lo que nos permite distinguir la ciencia legítima de la ciencia falsa (seudociencia) o deficiente (mala ciencia) es el consenso de la comunidad de expertos científicos en un tema dado"?
Tal vez así lo sea en la UNAM, pero en el resto del mundo se sigue un MÉTODO CIENTÍFICO cuyos resultados se imponen sobre el CONSENSO de una comunidad, que -por cierto- aquí es autocomplaciente y hueca.
Veo que no sólo Gaby Vargas tiene su público; Usted también, y tan acrítico el uno como el otro.
Gaby Vargas es mujer, y solo por ello merece de mi parte un trato deferente, en tanto que usted es un mamarracho. ¡Primero termine su maestría y después podrá venir a pontificar blandiendo su soberbia...!
Mejor no; mejor no termine su maestría y continúe en la mediocridad, pero procure no ser tan oportunista. ¿Le molesta Gaby Vargas? Escriba un libro.

Juan Campuzano dijo...

Por alguna razón mi comentario sale identificado como "Unknown"... Mi nombre es Juan Campuzano y no vivo atrincherado en el anonimato, pero mi manejo de computadoras e internet a veces me falla.
Finalmente, en cuanto al comentario de criminalizar la "información falsa" propuesta por una de sus lectoras, comento que me dedico a la defensa penal. Conozco el drama penal pues lo veo a los ojos, y lamento que cada día se habla con mas ligereza al respecto y como sociedad deseamos hacer daño a propios y extraños.
Desearía que la lectora en cuestión viva una experiencia cercana, pues tal vez así se le abrirá la mente de lo que dice y se le ablandará el corazón.

Anónimo dijo...

También NO coincido con aquello de "la ciencia por consenso".
Por otra parte, un artículo mucho mas completo que los demás que tratan de difusión de la ciencia.
Lo felicito por éste artículo, pero es deplorable, habla muy mal de usted el que sea prolijo en un tema en el que no solamente denosta a la persona por sua falsedades y desvíos, sino a la persona en sí.

Espero que sea igual de prolijo cuando intenta explicar hechos científicos, descubrimientos, investigaciones, etc.
Lastimosamente en ese terreno sus notas son escuetas, incompletas; muchas veces uno tiene que consultar mas de una fuente (casi siempre en inglés), para medio entender lo expuesto; porque sus artículos son muy parcos, desprovistos de la pasión que emplea en esta nota sobre la Sra. Vargas.

Unknown dijo...

Eso mismo pense acerca de este soberbio señor. Y no sabe el daño que le ha hecho a la verdadera investigación científica en la unam este tipo de "vacas/bueyes sagrad@s". Es como una cofradía insulsa que determina que si es científico y que no lo es. Yo lo vivi en carne propia. Gracias por su comentario. Ruth Cerezo

Ruth Cerezo dijo...

Señor Bonfil: gracias a "científicos" en la unam como usted cuesta mucho trabajo avanzar en el quehacer científico. Lo se porque lo viví y lamenté como no tiene idea este hecho porque mas de 20 años después, otros países descibren lo que algún científico de la unam hizo mucho antes, y su flamante comunidad nunca deseo aceptar el reto de REPLICAR LOS RESULTADOS A TRAVES DEL MÉTODO CIENTÍFICO, solo contestaron como lo hacia mi distinguida madre:no, porque lo digo yo. Y una pregunta: como puede describir los principales puntos del libro si dice usted que no lo leyó? Porque gasta "tinta"en algo que le "saca ronchas"?

Ruth Cerezo dijo...

Señor Bonfil: gracias a "científicos" en la unam como usted cuesta mucho trabajo avanzar en el quehacer científico. Lo se porque lo viví y lamenté como no tiene idea este hecho porque mas de 20 años después, otros países descibren lo que algún científico de la unam hizo mucho antes, y su flamante comunidad nunca deseo aceptar el reto de REPLICAR LOS RESULTADOS A TRAVES DEL MÉTODO CIENTÍFICO, solo contestaron como lo hacia mi distinguida madre:no, porque lo digo yo. Y una pregunta: como puede describir los principales puntos del libro si dice usted que no lo leyó? Porque gasta "tinta"en algo que le "saca ronchas"?

Ruth Cerezo dijo...

Eso mismo pense acerca de este soberbio señor. Y no sabe el daño que le ha hecho a la verdadera investigación científica en la unam este tipo de "vacas/bueyes sagrad@s". Es como una cofradía insulsa que determina que si es científico y que no lo es. Yo lo vivi en carne propia. Gracias por su comentario. Ruth Cerezo

Paulina Anguiano dijo...

De verdad si no saben de ciencia ahorrense sus comentarios y el ridículo. Es verdad que la UNAM tiene sus vacas sagradas, pero lo que si es importante en todo el mundo es el consenso científico tanto como el método, ya que cuando hay consenso es porque nadie ha podido refutar la idea. Ahora, no vi yo que el autor tratara de expresar una autoadulación, solo explicó la carencia de fundamentos de personas que escriben como Gabriela Vargas. Por otro lado me parece estúpido y misógino que no pueda criticarse a una persona solo por ser mujer

Juan Campuzano dijo...

Estimada Paulina:
Si con la palabra "misoginia" se le hace bolas el engrudo, no veo cómo podría explicarle a usted la palabra "Deferencia", que tiene una connotación un poco mas sutil, pero lo que sí puedo hacer es aclarar que por supuesto que puede criticarse a una mujer; lo que es ruin es la saña del señor Bonfil en contra de una mujer que no daña a nadie.
Yo no sé si los Telómeros se restauran con pensamientos y emociones positivas; no sé si envejecen menos quienes son positivos y disfrutan de la vida, pero lo que sí sé es que el Señor Bonfil tampoco.
En cualquier caso, una aseveración como la de Gaby Vargas -insisto-, no daña a nadie, en tanto que un calificativo como "Charlatán" utilizado por el tal Bonfil en contra de una mujer positiva sí daña a quienes creemos que la mujer merece un trato deferente y es por eso que utilicé el adjetivo "mamarracho" (hombre que no merece respeto) para referirme a él.
Me queda claro que el señor Bonfil critica a la autora, en un afán de robarle un poco el reflector pues ella tiene los libros que él no tiene (guste o no, ella sí es autora y él no).
Por lo que toca al "consenso científico" que usted refiere, le comento que yo soy abogado y no sé nada de ciencia, pero mi esposa es SNI3 (algo que tampoco le voy a explicar a usted), y comentamos el punto. En opinión de mi familia, durante toda su vida Copernico se dedicó a la "seudociencia" o "mala ciencia", pues el "consenso" lo desmintió hasta el final de sus días, lo que demuestra que el "consenso" no es equiparable al "método" como usted señala.
Finalmente, por lo que toca a la UNAM le comento que una de las razones por las cuales es escasa de frutos (vid. Oppenheimer) es porque permite que su nombre sea utilizado en provecho de personas con intereses mezquinos como el señor Bonfil, y porque no se ha dado cuenta de que CON LAS VACAS SAGRADAS SE PREPARAN LAS MEJORES HAMBURGUESAS.
¡Provecho!

Anónimo dijo...

"lo que es ruin es la saña del señor Bonfil en contra de una mujer que no daña a nadie"

Decir disparates sin sentido y confundir a la gente con información falsa es bastante dañino, la señora no está vendiendo su libro como ficción sino como si lo que afirma fuesen hechos y no es asi.


"Yo no sé si los Telómeros se restauran con pensamientos y emociones positivas; no sé si envejecen menos quienes son positivos y disfrutan de la vida, pero lo que sí sé es que el Señor Bonfil tampoco."

Eso es precisamente lo que critica, ¿cómo rayos puede afirmar la autora que los pensamientos influyen? Otra vez, si ella lo está vendiendo como un HECHO y no como una mera hipótesis o una ocurrencia, está siendo fraudulenta e irresponsable, y eso es ser charlatán.


"Me queda claro que el señor Bonfil critica a la autora, en un afán de robarle un poco el reflector pues ella tiene los libros que él no tiene (guste o no, ella sí es autora y él no)."

Ella puede tener un millón de libros, pero nada valen si lo que escribe son tonterías o mentiras, bonita falacia apelando a la popularidad.


"Por lo que toca al "consenso científico" que usted refiere, le comento que yo soy abogado y no sé nada de ciencia, pero mi esposa es SNI3 (algo que tampoco le voy a explicar a usted), y comentamos el punto. En opinión de mi familia, durante toda su vida Copernico se dedicó a la "seudociencia" o "mala ciencia", pues el "consenso" lo desmintió hasta el final de sus días, lo que demuestra que el "consenso" no es equiparable al "método" como usted señala."

Se nota pues que efectivamente no sabes nada de ciencia, el sistema heliocéntrico puede demostrarse con evidencias incuestionables, ¿puede la sra. Vargas demostrar con la misma contundencia que los pensamientos influyen de manera como ella lo dice?

Ahora resulta que cualquiera que tenga una idea descabellada es un Copérnico, un Galileo o un Einstein en potencia, y que son unos genios incomprendidos del pensamiento que no salen a la luz por las "vacas sagradas" o conspiraciones en su contra, jajajaja, en serio no me jodan...


"Finalmente, por lo que toca a la UNAM le comento que una de las razones por las cuales es escasa de frutos (vid. Oppenheimer) es porque permite que su nombre sea utilizado en provecho de personas con intereses mezquinos como el señor Bonfil, y porque no se ha dado cuenta de que CON LAS VACAS SAGRADAS SE PREPARAN LAS MEJORES HAMBURGUESAS."

Claro, denunciar libracos que sólo engañan a la gente con mentiras y verdades a medias es un interés bien mezquino, claro que si, campeón lol

Marco A. Dorantes dijo...

Entender las ciencias al detalle suele ser algo sólo para especialistas o iniciados en las materias correspondientes. En ese sentido las ciencias son algo esotérico —reservado sólo para iniciados—. ¿Qué es la ciencia? La ciencia no es una sola cosa, sino varias. Una de ellas es un conjunto de esos especialistas. Cuando tales llegan a un consenso sobre algún programa de investigación científica entonces tal consentimiento suele tener sentido sólo dentro del bastidor de trabajo correspondiente. Tomar ese consenso como si fuese una ortodoxia es un grave tropiezo pues el pensamiento científico conlleva en sí mismo el disenso y la heterodoxia; de otro modo perdería sus mecanismos de autocorrección y dejaría de ser ciencia para tornarse en ideología.

Un rasgo del consenso de esos especialistas es su carácter provisional. Otro grave resbalón es tomar ese acuerdo como si fuese definitivo indiscriminadamente sin considerar el contexto del programa de investigación científica y su debido proceso de donde surgió.

Alguien interesado en entender los esfuerzos en alguna ciencia suele familiarizarse con las discusiones epistemológicas en la filosofía de la ciencia de su interés; de esa manera podría aproximarse a mejores interpretaciones de los hallazgos en particular y evitaría quizá las equivocaciones más comunes al interpretar dichos hallazgos.

Juan Campuzano dijo...

Estimado Anónimo:
Agradezco que me cite antes de pretender rebatir los argumentos. Creo que tiene fallas argumentativas, pero de cualquier modo agradezco el esfuerzo.
Hoy leí de nuevo al señor Bonfil y de verdad ¡me pico los ojos!
La ciencia -a diferencia de lo que opina el Licenciado Bonfil- es algo que nos rodea y nos asalta a cada paso, pero el pobre cree que la ciencia es un arte para iniciados, y no lo es.
Habla de los pesares que pasan los investigadores para obtener recursos (lo cual es verdad y me consta), pero eso no es "ciencia", y tampoco es "científico". Cuando un sabio señaló la luna, el pobre señor Bonfil solo vio un dedo...
En la página de EDX.ORG hay un curso de la UNIVERSIDAD DE HARVARD que se llama "Science & Cooking" (Ciencia y cocina), en el que se juntan en el mismo salón un profesor de matemáticas aplicadas, un profesor de física aplicada y exponen cómo se relacionan estas materias en TU cocina.
Eso es lo que debería de hacer el Director de Difusión Científica de la UNAM, pero no lo hace.
El licenciado ocupa un puesto burocrático en algo que debería de ser un arte. Insta a no leer (como si en México necesitásemos muchas excusas para ello), en lugar de alentar el pensamiento crítico.
Termino diciendo que gracias a este BLOG aprendí que la señora Gaby Vargas realiza esfuerzos serios en áreas de filantropía, como la Fundación APAC, y otras fundaciones en apoyo a las mujeres. No lo sabía y me dio gusto, pues la filantropía es uno de los puntos más débiles de nuestra sociedad. En EE.UU. se destina el 3% del PIB en filantropía; en Brasil el 1%; en México el 0.004% eso si está horrible.
Me quedo de mi lado, convencido de que actué bien y con seriedad. Posiblemente Gaby Vargas no sea la científica de bata blanca que tiene en mente el señor Bonfil, pero es un buen ser humano que lo demuestra en los hechos. El señor Bonfil escribió un libro científico llamado "Barriga llena" de 34 páginas de extensión y alienta la ignorancia y el no leer.

Marco A. Dorantes dijo...

El tipo de divulgación científica que considero más relevante es aquella que no es un tipo de propaganda, sino aquella que me provoca ponerme a pensar. No aquella que inunda de hechos y datos, sino aquella que sugiere cómo interpretar científicamente tales hechos y datos.

¿Qué es pensar científicamente? ¿Cómo, cuándo, podremos tomar conciencia de la profundidad y de la amplitud del grotesco analfabetismo científico-filosófico que padecemos?

¿Por qué es tan frecuente escuchar que meras opiniones sobre la ciencia se tomen como conocimiento confiable? Por ejemplo, con frecuencia escucho sobre la existencia de un supuesto “método científico” como secuencia lineal de pasos. Tal noción insulsa sólo existe en la ciencia escolar (en algunos casos, escolástica) y no es una noción científica.

Anónimo dijo...

Juan Campuzano:

Muchas palabras para no decir nada y encima contradecirte tu mismo. En ningún lugar recuerdo que el autor haya dicho que no se leyera; dices que el autor no alienta el pensamiento crítico, cuando con su crítica (valga la ironía) está mostrando precisamente lo que según tú no está haciendo, que es practicar un pensamiento crítico LOL

Después sales con que la sra. Vargas es filántropa y que tiene un corazón de oro, lo cual no tiene absolutamente nada que ver con lo que se está discutiendo (falacia ad hominem, pero al revés).

La cosa es muy simple, no te hagas bolas, se critica las afirmaciones temerarias que hace dicha señora y que dejan muy mal parada su supuesta preparación y seriedad, engañando a la gente con cosas sacadas de su imaginación, si tiene evidencias que confirmen lo que dice que las muestre, si no mejor que se calle y que se eduque primero antes de divulgar chorradas, así de fácil.

juan Campuzano dijo...

Estimado Anónimo:

1.- Tienes mala memoria, pues el artículo en cuestión termina así: "Por lo pronto lo que puedo recomendar es que...se abstenga de leer el nuevo libro de Gaby Vargas."

2.- No tienes la menor idea de qué es el pensamiento crítico, y ya me da un poco de flojera abundar. Nomas te aviso que NO es criticar. Como escribiste LOL, asumo que entenderás lo siguiente: http://www.criticalthinking.org/pages/defining-critical-thinking/766

3.- ¡Falacia ad hominen pero al revés!
En esto sí me sorprendiste, pues por tu forma de escribir jamás imaginé que supieras qué es una falacia, y menos aún alguno de sus tipos... Te felicito.

4.- ¿Cuales afirmaciones temerarias?
Si leíste con atención el articulo del señor Bonfil habrás notado las pocas veces que cita a la autora.
¿De las pocas citas hechas por el señor Bonfil, de verdad te parece que merecía sacar la bazooka, como lo hizo? Yo creo que el señor Bonfil tiene problemas con las mujeres ...pobre...

Fíjate que ese mexicanismo "...mejor que se calle..." es uno de los peores lastres que arrastramos en la cultura de nuestro hermoso país. Ese "mejor que se calle" es una de las razones por las cuales se escriben tan pocos libros en nuestro país (y por lo que se lee tan poco, también).
Ojalá que no lo utilices con tus hijos (no sé si tienes o tendrás hijos), pues los castrarías como lo hicieron contigo. Si no lo hubieran hecho así, hablarías sin esconderte en la sombra del anominato, y creo que en algún momento de tu vida merecías un destino mejor, pues no creo que seas tonto (De hecho, estoy seguro de que no eres tonto. ¡"falacia ad hominem al revés"! Eres creativo y divertido... Lástima.).

Olvídate de todo lo que he dicho y quédate con la página que recomendé aquí. Se llama edx.org.
Verás miles de cursos increíbles en donde encontrarás gusto por la ciencia (o cualquier otra rama del conocimiento) sin ofensas ni soberbia.