miércoles, 7 de diciembre de 2005

Inteligencia y clima: controversias científicas

La ciencia por gusto

Martín Bonfil Olivera

Inteligencia y clima: controversias científicas

7-diciembre-05

La ciencia, desgraciadamente, no es como la pintan. Aunque a veces quisiéramos presentarla como un método infalible para producir conocimiento certero, es más bien un proceso complicado y laborioso que, las más de las veces, ofrece respuestas parciales e incompletas, y muchas veces sólo nos permite afirmar que no sabemos la respuesta a un problema.

Ejemplo reciente es un artículo que aparecerá próximamente en la revista científica Intelligence, de la prestigiada editorial Elsevier. El artículo se puso a disposición del público en Internet el pasado 28 de noviembre, y ya ha comenzado a causar controversia. Seguramente es sólo el principio.

¿Por qué la polémica? El título da algunas pistas: "Temperatura, color de piel, ingreso per cápita e IQ: una perspectiva internacional". Los autores -Donald Temper e Hiroko Arikawa, ambos de los Estados Unidos- realizaron un estudio estadístico para hallar la correlación entre la inteligencia media de la población de 129 países -medida como IQ: la puntuación en ciertas pruebas de inteligencia- y factores como el clima (las temperaturas medias en invierno y verano), el color de piel y el ingreso per cápita. Sorprendentemente, encontraron que la idea de que las personas que viven en climas fríos tienden a ser más inteligentes que las de climas cálidos (tesis políticamente muy incorrecta, pero popular en ciertos medios), parece ser confirmada por su estudio. Y no sólo eso: también existe correlación entre el IQ y el color de piel, y entre el IQ y el ingreso medio (lo cual no es tan sorprendente, porque los países cálidos tienen mayor población de piel oscura que los fríos, por razones evolutivas, y la correlación entre IQ e ingreso es casi obvia).

El estudio es una bomba de tiempo: sus implicaciones raciales, sociales y hasta éticas son variadas y polémicas. Y sin embargo, en caso de confirmarse los resultados, habrá que asumirlos.La lógica del estudio no es descabellada: después de todo, la inteligencia es una característica adaptativa, que aumenta la supervivencia de nuestra especie. No es absurdo pensar que las arduas condiciones ambientales de los países fríos favorecieran la selección de individuos con mayor inteligencia que en los climas fríos, donde la supervivencia es más fácil. Aunque también podría argumentarse lo contrario: en climas cálidos hay mayor cantidad e parásitos y depredadores, por ejemplo).

La revista es consciente del carácter polémico del trabajo de Templer y Arikawa, y por ello decidió publicarlo junto con dos comentarios de expertos en el campo. Uno es elogioso; el otro, firmado por Earl Hunt y Robert Sternberg, critica el artículo debido a dudas sobre la calidad de sus datos, su análisis estadístico y su lógica científica. Entre otras cosas, Hunt y Sternberg comentan que la medición del "color de piel promedio" de un país es un concepto muy cuestionable, al igual que la estimación de IQs nacionales; esto invalida en gran medida el análisis estadístico. Además, está en discusión si las pruebas de IQ realmente son confiables en países no occidentales. Finalmente, arguyen que existen muchas otras hipótesis para explicar la correlación entre clima (o entre color de piel) e inteligencia; desde este punto de vista, opinan que el artículo de Templer y Arikawa carece de valor científico.

Seguramente usted, lector, estará preguntándose a quién debemos entonces creerle; cuál es el veredicto. Y aquí es donde la puerca tuerce el rabo, porque el problema con la ciencia viva es que rara vez ofrece respuestas tajantes. Y menos cuando la discusión apenas comienza.

De modo que habrá que estar atentos a cómo se desarrolla la polémica, y ver qué podemos aprender en el proceso. Quizá descubramos algunos hechos que no nos sean agradables; quizá más bien hallemos que los prejuicios raciales pueden permear hasta la ciencia que se publica en revistas arbitradas. De cualquier modo, el conocimiento científico no está aislado de lo social, y como afirman Hunt y Sternberg, "debido a sus ramificaciones sociales, este tipo de investigación debe hacerse, pero debe hacerse cuidadosamente". Habrá que esperar a que se aclare si el estudio era buena o mala ciencia.

Comentarios: mbonfil@servidor.unam.mx

3 comentarios:

Anónimo dijo...

ES EVIDENTE QUE LA CIENCIA ESTA AL SERVICIO DE QUIEN MAS PODER TIENE,CREA PREJUICIOS Y ESTABLECE JERARQUIAS DE NO SER ASI,EL MUNDO SERIA MAS EQUITATIVO MENOS VIOLENTO,Y MAS IMPARCIAL LA CIENCIA COMO OTRAS FORMAS DE PENSAR NO DEJA DE SER UN DOGMA, DONDE NO ES NECESARIO DEMOSTRAR UNA TEORIA,LE BASTA CON ENCONTRAR UNA CANTIDAD MAYORITARIA QUE LE CREA.
whileme@hotmail.com

Martín Bonfil Olivera dijo...

Respeto sus opiniones, pero definitivamente no las comparto. No creo que se pueda decir impunemente que la ciencia está al servicio del poder (aunque eso, claro, no quiere decir que sea inmune a él), ni que la ciencia sea dogmática (por lo menos, la buena ciencia no lo es). Por supuesto, convencer a una mayoría es importante en ciencia, pero a diferencia de otras formas de pensar, el método para convencer pasa por la exhibición de evidencia y la comprobación de hipótesis. En resumen, la ciencia no deja de ser una actividad humana, con todas las limitaciones que esto implica, pero eso no es razón para descalificarla. Es el método más confiable y poderoso con que contamos para adquirir conocimiento sobre la naturaleza. ¿Le parece poca cosa?

Grr dijo...

"Por supuesto, convencer a una mayoría es importante en ciencia, pero a diferencia de otras formas de pensar, el método para convencer pasa por la exhibición de evidencia y la comprobación de hipótesis"

Contrastemos eso con:

"en el caso del divulgador el rigor al que está obligado no es tanto con los hechos en sí sino con la versión que presentan los expertos"
http://2neweb.com/gazete/?p=72058

Entonces se pontifica sobre el lugar común pero a veces se traiciona la verdadera creencia.

Hay casos clásicos donde el dogma de una cúpula ha perdurado sobre el hecho comprobable por decenios.

Muchos científicos se han sucicidado o muerto en la ignominia del establishment y sus seguidores ( mi caso favorito es Boltzmann ) cuando estaban 100% en lo cierto.

Y esos mismos individuos que cantan la puréza fáctica de la ciencia son, como se ve en la comparación de citas, los que soportan la REALIDAD DOGMÁTICA de la misma.