miércoles, 18 de junio de 2008

¿Cerebros gays?

por Martín Bonfil Olivera
Publicado en
Milenio Diario, 18 de junio de 2008

¿Qué causa la homo- sexualidad?

Las respuestas científicas varían con el tiempo, desde explicaciones psicoanalíticas o socioculturales hasta las que invocan genes, hormonas o diferencias cerebrales. En los noventa, Dean Hamer y Simon LeVay se hicieron famosos por afirmar que habían encontrado, respectivamente, bases genéticas y cerebrales para la homosexualidad masculina. Sus hallazgos no resultaron concluyentes.

Como informó MILENIO ayer, Ivanka Savic y Per Lindström, del Instituto Karolinska en Suecia, han publicado en la revista PNAS una investigación que sugiere que el cerebro de los hombres homosexuales se parece más al de mujeres heterosexuales que al de hombres heterosexuales, y que el cerebro de las lesbianas se asemeja más al de hombres hetero que al de mujeres hetero. Los homosexuales tienen, en palabras de los autores, cerebros “atípicos”.

El estudio midió el volumen de los hemisferios cerebrales de 90 sujetos. Se sabe que el cerebro de hombres hetero tiende a ser asimétrico (el hemisferio derecho es más grande). Se halló que los hombres gays tenían cerebros simétricos, igual que las mujeres hetero; lo contrario se halló en lesbianas. También se midió la cantidad de conexiones entre la amígdala —relacionada con las emociones— y otras partes del cerebro. Nuevamente, las conexiones de las lesbianas se parecían más a las de hombres hetero, y los de los gays a las de mujeres hetero.

¿Qué concluir de este tipo de estudios? La respuesta obvia, que los homosexuales son así porque sus cerebros se parecen a los del sexo opuesto, caería en el reduccionismo biológico. Pensar que características complejas, sobre todo humanas, pueden reducirse a meras funciones biológicas, ignorando factores ambientales, culturales o de desarrollo, es un error grave. La orientación sexual no es una característica objetiva y estable, sino una construcción biopsicosocial compleja y cambiante.

A pesar de que los sujetos de la investigación fueron elegidos con gran cuidado, cabría cuestionar si el estudio no tiene un sesgo de origen. Buscar “explicaciones” para la homosexualidad revela una convicción inicial de que se trata de algo no sólo diferente, sino anormal (o “atípico”). Después de todo, ¿para qué sirve saber las causas de que alguien prefiera acostarse con su mismo sexo, comer comida con chile o ver películas de acción? Vale la pena reflexionarlo.


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6 comentarios:

salomon dijo...

A mi me preucuparía mas que hace que haya personas
que puedan llevar a la humanidad a las guerras

Anónimo dijo...

Sea cual sea el objetivo de los investigadores, creo que de todas maneras es valido e interesante conocer aspectos biologicos de personas con cierta preferencia sexual...Porque no? Igual se ha dicho que no hay porque justificar el mero placer de hacer ciencia. En este caso el estudio puede ser visto asi. Otra cosa sera lo que se haga con los resultados encontrados (ya lo decias Martin, que la ciencia no es culpable por si misma de lo que se hace con las armas, no?)...

Odette dijo...

A mi me parece que en el mundo de los gays, como se dice, "ni son todos los que están, ni están todos los que son" ..

L L dijo...

Claro que es una tontería, ahora que midan los cerebros de muchos heterosexuales, con uno que salga de emisferios iguales se derrumba la teoría, es un absurdo seguir buscándole explicaciones exclusivamente biológicas al gusto por la "masacuata"

Anónimo dijo...

La orientación sexual no es una característica objetiva y estable, sino una construcción biopsicosocial compleja y cambiante. Entonces según esto los argumentos de que la homosexualidad en los animales seria irrelevante para la calificación moral de la misma.

Anónimo dijo...

La orientación sexual no es una característica objetiva y estable, sino una construcción biopsicosocial compleja y cambiante. Entonces según esto los argumentos de que la homosexualidad se presenta en los animales seria irrelevante para la calificación moral de la misma. Es decir no es pertinente para juzgar su incoveniencia o no, ya que al ser una construcción biopsicosocial, bien podría ser aceptada o rechaza según esas construcciones.