miércoles, 2 de marzo de 2016

Desinformación y credulidad

Por Martín Bonfil Olivera
Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM
Publicado en Milenio Diario, 2 de marzo de 2016

Cualquiera que tenga un mínimo conocimiento sobre cómo trabaja la medicina moderna sabe que, a pesar de su popularidad, la homeopatía no sirve: pese a los innumerables informes anecdóticos sobre su utilidad (“dirán misa, pero a mí me funcionó”) todos los ensayos clínicos controlados que se han hecho para evaluar su utilidad terapéutica revelan que no es más efectiva que un placebo (es decir, es totalmente inútil). Un reciente reporte, difundido la semana pasada por el Consejo Nacional de Investigación Médica y en Salud australiano, muestra que, de 68 padecimientos que la homeopatía afirma curar, sólo es eficaz en… ninguno.

Y cualquiera que entienda química elemental sabe que, además, la homeopatía no puede funcionar, pues se basa en dos premisas que contradicen por completo todo lo que sabemos respecto a farmacología: una sustancia que cause un síntoma no tiene por qué, administrada en dilución, curar tal síntoma. Y el efecto de una sustancia no aumenta, sino que disminuye, al diluirla (de hecho, las diluciones homeopáticas llegan a ser tales que no queda ninguna molécula de la sustancia original en la dilución).

Sin embargo no sólo la homeopatía, sino todas las llamadas “medicinas alternativas” –acupuntura, reiki, aromaterapia, cristaloterapia, magnetoterapia, orinoterapia, iridología, reflexiología, medicina ayurvédica y “cuántica”, y una larguísima lista– tienen cada vez más seguidores. Y dichos seguidores no sólo aseguran, contra toda la evidencia científica, que las terapias alternativas de su elección son eficaces, sino que además están convencidos que la medicina “estándar” o formal –la científica, o basada en evidencia, producto de la aplicación del método científico– es “dañina”: que empeora las enfermedades o que incluso las causa (un ejemplo especialmente alarmante es la actual corriente que afirma que las vacunas producen autismo u otras enfermedades, y que ha provocado el surgimiento en varios países de brotes epidémicos de enfermedades que ya estaban controladas).

¿Por qué se esparcen tanto ideas falsas y dañinas como éstas entre tanta gente? ¿Por qué son tan exitosas que se vuelven virales? En una entrevista publicada el 14 de enero en la página del Foro Económico Mundial, el especialista en redes sociales Walter Quattrociocchi, del Centro de Altos Estudios IMT Lucca, en Italia, explica que en parte el fenómeno se debe a la existencia misma de las redes, que potencian nuestras capacidad de diseminar información. Pero también debido a dos características del intelecto humano. Una, el sesgo de confirmación (que nos hace prestar atención a la información a la que estamos predispuestos, ignorando la que contradice nuestras expectativas: cuando compramos un auto rojo, vemos autos rojos por todos lados, pero no nos fijamos en los de otros colores). Y dos, nuestra tendencia a buscar lo que los expertos llaman “cierre cognitivo”: queremos que las historias tengan un final, una conclusión clara. Cuando la respuesta a un problema es “no se sabe” o “depende”, quedamos insatisfechos. Nuestro cerebro evolucionó para entender, necesita entender, y no soporta quedarse con la duda. Lo malo es que las ciencia no siempre ofrece eso, y eso facilita que las explicaciones que ofrecen los promotores de las seudomedicinas “alternativas”, que suelen ser claras y fáciles de entender, y suenan lógicas –aunque sean científicamente inexactas o de plano falsas– sean aceptadas y se difundan.

Además, explica Quattrociocchi, las redes sociales refuerzan nuestra tendencia a adoptar las creencias de nuestros amigos, y han fomentado la aparición de “cámaras de eco”: grupos donde todo mundo está de acuerdo y sólo se comparte información que refuerza lo que todo mundo ya creía de antemano, rechazando todo lo que lo contradiga. De ahí la proliferación de grupos de Facebook que promueven teorías de conspiración, por ejemplo.

Los estudios de Quattrociocchi y otros expertos muestran también que estas creencias frecuentemente van en contra de lo establecido, y se benefician del extendido rechazo a la autoridad que hay en las sociedades actuales y de la gran efectividad de propagación viral que tiene el uso del humor sarcástico –como los memes de internet– para ridiculizar las ideas con las que uno está en desacuerdo.

Lo peor es que, como Quattrociocchi y otros estudiosos han mostrado, simplemente propagar información correcta y refutar las creencias falsas de estos grupos no sólo no funciona, sino que tiende a hacer que se refuercen. Aun así, no queda más que seguir combatiendo la desinformación y educando para promover el pensamiento crítico. Google y Facebook están ya buscando maneras de mejorar y verificar la confiabilidad de la información que ahí se publica.

En cuanto a la creencia en medicinas alternativas inútiles: si realmente fueran efectivas, ¿no hubieran sido ya adoptadas y aprovechadas por empresas farmacéuticas, asociaciones médicas y sistemas nacionales de salud? Como dice la famosa frase del comediante y músico australiano Tim Minchin: “la medicina alternativa que demuestra ser efectiva se conoce como… medicina”.


¿Te gustó?
Compártelo en Twitter:
Compártelo en Facebook:

Contacto: mbonfil@unam.mx

Para recibir La ciencia por gusto cada semana
por correo electrónico, ¡suscríbete aqui!

16 comentarios:

Milevan dijo...

Qué fácil es hablar desde la arrogancia de la ignorancia!.

Qué fácil es deshechar lo que no encaja en mi modelo pero que tampoco se analiza objetivamente para buscar comprender.

Qué fácil es opinar basado en las opiniones de alguien más.

Qué fácil es cobijarme de la inseguridad pero bueno, como diría Galileo... sin embargo se mueve! y eso que amo la ciencia solo no estoy cerrado a comprender que lo que se conoce es muy poco y la ignorancia más grande es la ilusión de conocimiento.

Gonzalo Flores dijo...

Si gustas yo te transmito el VIH y pruebas las terapias alternativas y vemos qué tan efectivas son, ¿vale?

Wm Gille Moire dijo...

Muy correcto todo. Sólo dos cositas:

1) Si funciona como placebo no es 100% inútil.

2) No entiendo lo de "Nuestro cerebro evolucionó para entender, necesita entender, y no soporta quedarse con la duda.". ---"Necesitar, no soportar" son cosas que hacen las personas (aka yo's, mentes, almas, espíritus), no los objetos físicos (como los cerebros). Si es figurado, no problem. Pero si es literal ¿qué diablos significa?

Milevan dijo...

Gonzalo me late! pero al reves, tu eres quien se inyecta y yo te salvo la vida, seguramente te volcarias a las alternativas que si ofrecen solucion en vez de darte por desahuciado

Miguel Sánchez dijo...

Entiendo que una persona que acepta y admite como buenas las "medicinas altenativas" pueda pasarse por este blog (para informarse, contrastar, ...), pero no entiendo que se moleste en criticar aquí a la medicina oficial. ¿Acaso no hay foros de medicina alternativa donde hacerlo? Yo no me molesto ni en buscarlos, pero seguro que "haberlos, haylos". Y aún así he de agradecerles que con sus opiniones espoleen a los divulgadores para refutarles con la ciencia y la razón en la mano: a ellos no les gustan, pero a nosotros sí.
Gonzalo: como dependa usted de que Milevan le salve la vida a base de agua y azucarillos, más le vale añadir el aguardiente (para llevarlo mejor) e ir encargando el traje de madera ...

José María Hdz dijo...

Justo acabamos de pasar en mi familia por el dilema más dificil: mi sobrina tiene un tumor inoperable e incurable. Después de la angustia, el dolor y la frustración que pasamos toda la familia, llegaron mil mensajes de muchísimas personas: yo conozco a un doctor que es el mejor de México, hay un nutriologo que ha curado cancer, hay un chamán que te cura con las manos, etc. Llegó un fulano para platicar de las medicinas alternativas, de su efectividad y de la consipracion entre las compañias farmaceuticas, que son una mafia y que lo unico que quieres es cobrar y hacerse millonarios.

No le creí en absoluto lo de la conspiracion de la mafia farmaceutica, pero no me resistí a escuchar sus opiniones y casos anecdóticos de éxito; sobre todo porque en Baltimore, el neruocirujano mas chingon de estados unidos, que es un mexicano, nos dijo que era incurable e inoperable: no está de más buscar otras alternativas.

A lo que voy es que la medicina, segun lo que me platicó uno de mis amigos en quien más confio que es un medico, avanza haciendo pruebas en muchos pacientes para aceptar un nuevo medicamento: se prepara una dosis para los enfermos, se evaluan los resultados, si no mejoran después de varias dosis, se cambia la receta, se vuelve a administrar, se vuelven a revisar los resultados, y se determina si sirve o no. Para cuando te dicen que sirve, ya se murieron las primeras tres generaciones de enfermos. En el caso de mi sobrinita, todos los tratamientos estan en fase de prueba; y solo cuando funcione para la mayoria de la gente se acepta en hospitales. No estoy diciendo que la medicina no sirve, pero acepta oficialmente solo lo que funciona para la mayoria.

Escucharon al fulano de los remedios alternativos y le cambiaron la dieta radicalmente, quitandole azucares, arinas y muchas otras cosas, pero tambien aqui en Mexico le están dando un tratamiento especial, probando diferentes cocteles de quimioterapia focalizada evaluandola cada semana, si funciona le suministran mas, si no funciona le cambian y prueban algo diferente. No se esperan a que se muera para decir "aahh ok, no funcionó, el siguiente". Y como somos muchos en este mundo ya, y todos somos diferentes, lo que le hace bien a alguien puede no funcionarle a otra persona. A final de cuentas, si la solución de un remedio alternativo es solo anecdótico, pues vale al pena intentarlo. Y vale la pena no descartar ninguna opcion (que es algo con lo que estoy totalmente en desacuerdo con quienes atacan la medicina, cuando dicen que no funciona).

Con respecto a la homeopatía, ahi sí, no entiendo como gente la sigue utilizando.

Diculpen el comentario tan largo, el tema me llegó directo, por la situación tan difícil por la que estamos pasando en mi familia

saludos Martin.

Wm Gille Moire dijo...

Es una decisión muy difícil... pero a veces ha pasado que dejan al enfermo tranquilo, dejan de bombardearlo con medicinas, dejan de estar encima de él... y el cuerpo se cura a sí mismo. Y si no se cura, al menos vive en paz sus últimos meses.

Mauricio dijo...

Pobrísimo artículo.
La mayoría de ensayos clínicos han evaluado que es mejor que un placebo. El reporte que usted menciona es una distorsión de las conclusiones. El informe dice que basado en la evaluación de la evidencia de la eficacia de la homeopatía el NHMRC concluye que no hay evidencia confiable de que la homeopatía sea efectiva para las condiciones de salud analizadas. En general, continua el informe, Hay evidencias limitadas de que la homeopatía ha demostrado ser mejor que el placebo pero los ensayos fueron de pequeño tamaño.
Tengo conocimientos en química básica pero la lectura de la 10 razones para no creer en la homeopatía que usted linkea me parece más bien peor que su texto. Mencionan que no hay ningún estudio estadístico que haya comparado la homeopatía con un medicamento tradicional (alopático), si esto fuera verdad no se explica que haya un informe que evaluó 176 ensayos en donde algunos se comparó un medicamento alópata contra un homeopático.
Esos chicos de dónde habrán inventando que la homeopatía niega la existencia de virus y bacterias, al parecer en La Ciencia y sus Demonios surgieron los primeros karmawhores.
Yo no entiendo por qué dicen que el principio de similitud carece de base lógica y experimental, una ligera búsqueda me dio lo siguiente artículo escrito en el año 2010, el mismo año que aparecen publicadas las 10 razones.

http://het.sagepub.com/content/29/7/561.abstract

Comentan que no hay evidencia lógica y experimental sobre la memoria del agua, tardé segundos en encontrar lo contrario:

http://www.worldscientific.com/doi/abs/10.1142/S0217979211101624

Muy mal Diario Milenio.




Miguel Sánchez dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Miguel Sánchez dijo...

Mauricio: ¿Cómo compagina usted sus conocimientos de química con la memoria del agua, único mecanismo que explica cómo una sustancia está tan disuelta "que ya no está" y aún así continúa teniendo efecto "mejor que el placebo"? Mis conocimientos de química e inglés son insuficientes para comprender el artículo de worldscinetific.com, pero no puedo evitar pensar en la canción de Toreros Muertos "Mi agüita amarilla".

Mauricio dijo...

Miguel: permita que le aclare algo, la mal llamada memoria del agua no es el único mecanismo. No veo ningún argumento implausible contra la memoria del agua. El artículo de worldscientific es un texto académico enfocado en la física de la materia condensada, resume las condiciones necesarias para el efecto "memoria" y ofrece una modelización matemática y física de la "memoria".

Miguel Sánchez dijo...

Memoria selectiva, en todo caso, puesto que recuerda el efecto curativo de una sustancia disuelta a tal fin, tan disuelta que ya no hay sustancia, pero no recuerda los efectos (sean buenos o malos) de las otras sustancias que sí aparecen, en mayor o menor concentración, en cualquier análisis de agua. Insisto, si el efecto curativo de una sustancia aumenta a medida que se disuelve en agua, y si el agua tiene memoria, la mejor medicina es un vaso de agua del grifo. Y sigo pensando en la cancioncilla ...

Mauricio dijo...

No tendría que "recordar" aquellas sustancias con las que no ha estado en contacto. Si piensa que el agua de grifo sería la mejor medicina sólo puedo reiterarle la revisión de worldscientific donde explican porque su "cancioncilla" no tiene nada que ver. Salud.

Miguel Sánchez dijo...

No sé cómo será de académico el artículo que usted refiere.
La ciencia que yo conozco dice que la Tierra es un sistema cerrado. Nada entra y nada sale (con matices) desde hace mucho tiempo. "Somos polvo de estrellas" (sentencia tan cierta como poética). "Somos pis de dinosaurios" (igual de cierta, menos poética). Según su teoría, cualquier gota de agua guardará memoria de infinidad de sustancias con las que habrá estado en contacto durante miles de millones de años, incluido el vidrio o el plástico del frasquito que la contiene; no veo por qué ha de recordar sólo lo que a alguien le interese que recuerde.
La ciencia que yo conozco dice que en las disoluciones homeopáticas sólo hay agua, no queda ni una molécula de principio activo que le "refresque" la memoria.
. . .
Me rindo. Como dicen en mi pueblo, para usted la burra y los 40 reales.

Mauricio dijo...

Os recomiendo lo que dicta su propio guru:

"Pero por desagracia, y a diferencia de lo que buscan los gurús de la autoayuda, la ciencia real suele ser antiintuitiva, compleja y contraria a nuestras expectativas"

saludpublicaaragon dijo...

Muy interesante. Además se ofrece hoy en día una amplia gama de productos de homeopatía para buscar con manera fácil y segura en una farmacia online que aportan al nuestra salud.