domingo, 1 de enero de 2017

Zapatistas y científicos


Por Martín Bonfil Olivera
Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM
Publicado en Milenio Diario, 1o de enero de 2017

Desde hace unas semanas el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN, que para sorpresa de muchos sigue existiendo) avisó que estaba organizando un encuentro de sus miembros “con 82 científicas y científicos (sic)” de 11 países (o 12, según la fuente), expertos en 51 campos de investigación científica; entre ellos, varios académicos de respetadas instituciones mexicanas. El evento, organizado en coincidencia con el 22 aniversario de la rebelión neozapatista, fue titulado “L@s Zapatistas y las ConCiencias (sic) por la Humanidad (resic)”.

El programa de actividades, difundido el 24 de diciembre, informaba que el encuentro tendría lugar del 26 al 30 de diciembre y del 2 al 4 de enero en San Cristóbal, Chiapas, y constaría de sesiones generales, pláticas de divulgación y talleres en los que los “200 mujeres, hombres, niños y ancianos” que forman parte de las “bases de apoyo zapatistas de las lenguas Tzeltal, Tzotzil, Tojolabal, Chol, Zoque, Mame y mestizo” –pero que entienden “castilla”– participarían “como alumn@s” (sic). La asistencia estaría abierta a otras personas, pero “l@s alumn@s zapatistas serán l@s únic@s que podrán interpelar a l@s científic@s ponentes” (sic que se cansa de repetir tanta corrección política).

El evento comenzó a tener cierta resonancia cuando, el 26 de diciembre, el EZLN difundió la ponencia presentada por el “Alquimista SupGaleano” (nombre que en esta ocasión ocupa el antes llamado Subcomandante Insurgente Marcos), titulada “Algunas primeras preguntas a las ciencias y sus conciencias”. En ella planteaba, en su usual prosa poético-enmarañada (que tiene la virtud de que uno nunca puede estar seguro de haber entendido lo que quería decir), lo que los zapatistas esperan del encuentro. Entre mucho rollo y en medio de afirmaciones sarcásticas, Marcos declaró, entre otras cosas: “queremos que la universidad se levante en nuestras comunidades, que enseñe y aprenda junto a nuestra gente”; “No queremos ir a los grandes laboratorios y centros de investigación científica de las metrópolis, queremos que se construyan aquí”; “Queremos que (…) se edifiquen, bajo nuestra dirección y operación colectivas, observatorios astronómicos, laboratorios, talleres de física y robótica, puestos de observación, estudio y conservación de la naturaleza”; “Queremos estudios científicos, no sólo técnicos”.

Pero lo que más llamó la atención de su discurso fue la enorme lista de preguntas “que habían preparado” para plantearlas y, supongo, para ser contestadas en el encuentro. Entre ellas había algunas pertinentes, aunque enmarcadas en una visión difícilmente compatible con el pensamiento científico (“¿Los transgénicos dañan a la madre naturaleza y a los seres humanos o no los dañan?”; cursivas mías). Otras, que revelaban una genuina curiosidad acerca de la naturaleza (“¿Cuál es la explicación científica de que le calculan el tiempo de la construcción de las ruinas?”; “¿Qué explicación científica hay cuando algunas personas que al dormir roncan y cuál es la cura?”).

Otras más muestran la curiosidad de los zapatistas frente al conflicto entre la visión científica del mundo y sus diversas creencias y tradiciones (“Cuando hay un paciente o pacienta [sic] y sufre fractura de hueso, el médico amputa la parte afectada o le pone un fierro [clavo]. Pero si este paciente lo trata un hueser@, lo cura. ¿Cuál es la explicación de esta situación?”; “Con los alimentos químicos, enlatados, embolsados, embotellados, ¿dañan o no la salud?”; “¿Cuál es la explicación científica, si las medicinas químicas curan una enfermedad, pero dañan otras partes del organismo? ¿Se puede hacer científicamente que la medicina química no dañe y solo te cure la parte afectada?”; “¿Tiene alguna explicación científica que cuando soñamos algo, luego llega a cumplirse en lo real?”)

Algunas preguntas más simplemente revelaban una serie de prejuicios políticos e ideológicos: “¿Cuál es la explicación científica por qué los grandes empresarios quieren ser los dueños del mundo destruyendo la humanidad y la madre naturaleza?”; “¿Ven ustedes necesario y urgente unir la ciencia con los esfuerzos y conocimientos organizados de los pueblos originarios en resistencia y rebeldía por la defensa de la vida, de la salud y la Madre Tierra?”; “¿hay una explicación científica de la conducta de los pinches capitalistas de por qué son tan malditos y no tienen llenadero? ¿Es que algo tienen mal en su cabeza, o sea en su cerebro, o por qué es que, mientras más asesinan y destruyen, más contentos están?” (sic que jura no estar inventando nada, sólo transcribiendo del texto de Marcos).

Y otras preguntas, finalmente, llamaban francamente la atención por ser cuestiones que cualquier alumno de secundaria –al menos de mis tiempos– podría responder, siquiera en términos generales. “¿Cuál es la explicación científica acerca de los relámpagos, los truenos, etc.?”; “¿Cuál es la explicación científica del por qué se dan los terremotos?”; “¿Cuál es la explicación científica de la formación de los volcanes y de que sustancias están formados?”; “¿Científicamente existe un fin de los números enteros o decimales?”.

No sé si la falta de información que revelan en particular estas últimas preguntas se deba a deficiencias a nivel nacional en los programas de estudio; a la terrible crisis educativa que padecemos; a que las escuelas en Chiapas –o las de los territorios zapatistas– tengan problema particulares derivados de su situación socioeconómica, o a que los zapatistas no tengan acceso a computadoras con internet, Google y Wikipedia. Pero la publicación de la lista ocasionó que se desatara una ola de críticas y hasta descalificaciones –a la que este columnista se unió en un primer momento– contra Marcos y su aparente ignorancia, que mezclaba dudas científicas con creencias mágicas, seudociencia e ideología.

Pero al día siguiente, Marcos presentó otro texto –magistral, aunque no exento de su habitual rollo– titulado “La culpa es de la flor”. En él explica que las preguntas del día 26 no eran suyas, sino que habían surgido de las bases zapatistas, y demuestra que, lejos de ser ignorante en temas científicos, está consciente de la importancia de la ciencia, de los diversos mecanismos académicos que garantizan su rigor (y por tanto su confiabilidad) y de los peligros de la actual época de posverdad, donde toda la información se difunde masivamente y es tomada como igualmente confiable, independientemente de su veracidad (como acertadamente comentó mi amiga, colega y hoy vecina de página en Milenio Diario, Fernanda de la Torre, la semana pasada en su columna).

Marcos/Galeano advierte de los peligros de las seudociencias, ese “boquete que las ciencias tienen bajo la línea de flotación” y que “reducen el quehacer científico a una caricatura de consumo masivo”, y lamenta de que “Las pseudociencias o ciencias falsas no sólo ganan cada vez más seguidores, se están convirtiendo ya en una explicación aceptada de la realidad”. Algo de lo que muchos científicos no están todavía suficientemente conscientes.

También aclara que “El interés por la ciencia en las comunidades zapatistas es legítimo, real. Pero es relativamente nuevo”, y que forma parte del avance de la formación educativa zapatista, y explica el proceso por el que se llegó a la formulación de las preguntas presentadas en el primer ponencia.

Cabe cuestionar los usos políticos que se le podrán dar a este encuentro, permeado ya desde su nombre de ideología que va mucho más allá de lo científico (ya el que se declare “por la humanidad” y se le cuestione a los científicos asistentes si trabajan “para el futuro de la humanidad” da la impresión de que quienes lo organizan comparten el prejuicio de que hacer ciencia no es en sí misma una labor de por sí válida y valiosa, como lo son también las artes y las humanidades, sin necesidad obligada de tener una utilidad práctica). Pero en opinión de quien esto escribe, el hecho de que un grupo “rebelde” que aboga por sus derechos muestre un interés genuino en adquirir una cultura científica, superando las limitaciones de su sistema educativo, es ya algo admirable.

Habrá que esperar los resultados del encuentro. En lo personal no dudo que habrá enfrentamientos entre las creencias de tipo místico que forman parte de muchas tradiciones de los pueblos originarios, así como de los prejuicios ideológicos comunes entre la izquierda revolucionaria, y el auténtico conocimiento científico, basado en la evidencia comprobable, el razonamiento lógico y los mecanismos de control de calidad como la evaluación por pares. Pero quiero pensar que el resultado puede ser el inicio de un diálogo fructífero, al menos para los zapatistas. Me gustaría que las ponencias presentadas sean hechas públicas, en audios, videos o, mejor, en un libro; así será posible examinarlas y discutirlas.

Mientras tanto Marcos –cuyas bien conocidas habilidades de manipulación mediática parecen estar intactas– y los neozapatistas han logrado posicionar al EZLN nuevamente en la agenda mediática, esta vez aliándose con representantes reconocidos de la comunidad científica. Veremos si dicho interés va más allá de la política y la ideología.

Mis mejores deseos para el año nuevo 2017: que sea para usted mucho mejor de lo que espera.
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4 comentarios:

Daniel Galarza Santiago dijo...

Sin duda es una noticia que motiva el que el EZLN busque la cultura científica y sueñe con el impulso de la ciencia en sus comunidades. Creo que eso de por sí es un gran paso y un auténtico logro en la defensa de los pueblos indígenas de las tierras zapatistas. ¡Enhorabuena! :-)

Martín Bonfil Olivera dijo...

:-)

deletes dijo...

Buen artículo, sin embargo, le comento que aun no existe una explicación a la formación de relámpagos y aún sigue siendo una línea de investigación activa, por ejemplo el trabajo de Dr. Daniel Lathrop

Luis Martin Baltazar Ochoa dijo...

Estimado Tocayo ¡saludos! te había dejado descansar unos años, pero me acordé de los viejos conocidos y decidí venir por aquí... pregunta general ¿QUE ES SIC? ¿por que se pone cuando una frase declarada parece, no se, tonta? siempre he tenido esa duda. Feliz año, a ver si paso mas seguido por aqui.