Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM
Publicado en Milenio Diario, 20 de abril de 2011
En los últimos años se ha puesto de moda denigrar la racionalidad, como si fuera un defecto, o algo peligroso o dañino, y no la herramienta más valiosa que tiene nuestra especie para sobrevivir y para trascender su naturaleza biológica y acceder al mundo de lo cultural.
Lo malo es que la moda tiene pegue. Mientras Héctor Aguilar Camín comentaba ayer en estas páginas cómo Tomás de Aquino (siglo XIII) valoraba tanto la razón que buscó usarla para probar la existencia de su dios, hoy es cotidiano ver en las noticias ejemplos de argumentos irracionales, ya sea por maña o simplemente por tontería.
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| (Milenio Diario, 18 de abril) |
Otro: la Fernández Noroña del PAN, Mariana Gómez del Campo (con disculpas al Dip. Fernández Noroña) buscando responsabilizar al Gobierno del DF por el terrible accidente del Metrobús del domingo pasado, causado, hoy se sabe, por un error humano del conductor (y por tanto, impredecible). Al diablo la lógica, con tal de golpear al adversario y ganar el futuro hueso (el estilo actual de los políticos de todos los partidos, como atinadamente criticaba ayer en Milenio Diario León Krauze). Otro más: una revista seria publica como cierta la tontería de que Estados Unidos cuenta con un arma capaz de causar terremotos y tormentas… (aunque la misma revista suele publicar investigaciones serias, como ésta sobre el riesgo que amenaza a la divulgación científica en la UNAM). Y así podemos seguir.
Hace unos días, compartí en Twitter (@martinbonfil65) una reflexión simple respecto al combate armado al narcotráfico. Se basa en una premisa sencilla: el consumo y venta de drogas se combaten porque causan muertes, directa o indirectamente (además de otros daños sociales y a la salud). Por tanto, tuiteé, “si el número de muertos que se estima que hubiera causado el consumo de drogas es menor que el número (real) de muertos causados por la guerra contra las drogas (me rehúso a caer en jueguito de no nombrarla como lo que es, una guerra), lo racional sería detenerla”.
Mi tuit causó interés, y recibí diversas opiniones, tanto a favor como en contra. Pero creo mi ingenua y simplista propuesta –que no busca más provocar la discusión constructiva– ilustra, en esencia, lo que la visión racional –y recordemos que el método científico es sólo un refinamiento del pensamiento racional– ofrece: discutir y solucionar problemas con base en datos confiables, y por medio de razonamientos basados en la lógica. Por desgracia, pedir a los políticos que actúen con estos criterios es, cuando menos, utópico, si no francamente irracional.
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