miércoles, 7 de junio de 2006

Las mutaciones de los X-Men

Martín Bonfil Olivera

La cinta X-Men 3, La batalla final, que se anuncia como de ciencia ficción aunque más bien es simple fantasía, da nuevamente pretexto para jugar al comentarista cinematográfico.

Y es que quienes disfrutamos de la ciencia ficción seria no podemos evitar el ligero malestar que nos ocasionan las películas con supuestas explicaciones científicas que son más bien marañas de errores y malentendidos.

En el caso de los X-Men (historieta y película), el punto central es que se trata de “mutantes”: individuos que tienen una “mutación”. Y aquí comienzan los problemas: usé comillas porque lo que en los X-Men se considera mutación no tiene nada que ver con el concepto biológicamente correcto: sencillamente, un cambio en la información contenida en el material genético (ADN).

El ADN contiene instrucciones (genes) para fabricar proteínas (y para controlar a otros genes). Y las proteínas son máquinas moleculares que llevan a cabo la mayoría de las funciones de la célula viva. Hay enfermedades, como la anemia falciforme, causadas por el cambio de una sola de los tres mil 200 millones de letras de nuestro ADN. Pero no es concebible una mutación que conceda poderes paranormales.

Sin embargo, no es ese el malentendido más importante (después de todo, poniéndose así de estricto no se puede hacer ficción), sino la idea de que un individuo puede “mutar” súbitamente (debido, digamos, a alguna radiación rara). Para ello se necesitaría que el ADN de todas sus células sufriera el mismo cambio simultáneamente: algo imposible. De hecho, todos sufrimos mutaciones constantemente en células aisladas de nuestro cuerpo (en ocasiones desafortunadas, esto puede dar origen a un cáncer). Pero el individuo como un todo no muta.

Para tener un mutante de cuerpo entero se necesita que el óvulo o el espermatozoide de sus progenitores hayan sufrido la mutación. Cuando se unen y el óvulo fecundado comienza a dividirse, la mutación pasará a todas las células del nuevo individuo.

La idea de los mutantes como monstruos dañinos que se producen de golpe es uno de los grandes malentendidos de la biología. En parte es causa del rechazo a toda posibilidad de manipulación genética. Y es que, si lo pensamos con cuidado, ningún ser vivo es exactamente igual a otro, porque ninguno tenemos exactamente la misma información genética.

En el fondo, todos somos mutantes.

mbonfil@servidor.unam.mx

4 comentarios:

dull dijo...

Me parece demasiada exagerada tu postura, aunque la informacion que das es correcta.

Habria que darles un respiro a los creadores de los x men, pues en los años sesenta nadie entendia mucho acerca de genetica y mutaciones, por eso, los x men fue algo completamente novedoso.

Por otro lado,los mutantes de los x men no se hacen , mas bien nacen asi y de padres ya con informacion genetica mutada.

Es fantasia si,pero tambien ciencia ficcion,la tecnologia en computadoras y naves, incluso los lentes de cicople creo que entran dentro de esta seccion.

En fin, me parce que los comics es el mejor escaparate para revolver ciencia, fantasia e imaginacion.

sin el afan de contradecirte, te saludo.

Anónimo dijo...

puto de mierda

Anónimo dijo...

Imbecil

Anónimo dijo...

bueno si tienes razon, es pura fantasia pero te pregunto ¿que pasa con las personas que nacen con algun deforme o esas personas que fueron expuestas a la radiacion y cambia su cuerpo ya sea su cabeza o sus manos o pies? son mutantes? porque puede ser que sean asi y si es asi los creadores de x men pudieron haber comprobado esa teoria de casualidad obviamente sin exagerar con poderes y todo eso o no?