miércoles, 15 de junio de 2016

Genes, memes y odio

Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM
Publicado en Milenio Diario, 15 de junio de 2016

Hace 40 años, en 1976, el biólogo inglés Richard Dawkins, especialista en etología –el estudio de la conducta animal– publicó un libro que revolucionó la manera como se divulga la ciencia y como se entiende la evolución biológica: El gen egoísta.

Tradicionalmente, como lo explicara Darwin, se acepta que las especies evolucionan debido a que en ellas hay individuos diversos, algunos de los cuales tienen características que facilitan su supervivencia y reproducción ante las condiciones de su entorno. Este proceso de “selección natural” es la fuerza que impulsa el proceso evolutivo, y que hace que las especies se vayan adaptando tan exitosamente a los diversos ambientes donde viven y a los cambios que estos ambientes sufren.

Sin embargo, hay adaptaciones evolutivas que no pueden explicarse mediante la selección natural en su formulación clásica: por ejemplo, los comportamientos “altruistas” en animales, como las llamadas de alarma que algunos individuos emiten para advertir al resto del grupo de la presencia de un depredador. Esta conducta favorece la supervivencia del grupo, pero aumenta mucho el riesgo de muerte para el centinela. Si éste muere, no puede heredar dicha conducta a sus descendientes. ¿Cómo podría entonces haber evolucionado el comportamiento altruista de dar la alarma?

En los años 60, varios investigadores desarrollaron una formulación de la selección natural en la que consideraban que eran los genes, no los organismos, las unidades de la evolución; las entidades que son sujeto de la selección natural. Viéndolo así, y tomando en cuenta que compartimos el 50% de nuestros genes con nuestros padres y hermanos, el 25 con nuestros tíos, el 12.5 con nuestros primos, etcétera, los genes que favorecen el comportamiento altruista de dar la alarma podrían sobrevivir y transmitirse a futuras generaciones a través de las copias de sí mismos que se hallan en los parientes del centinela, aun a costa de la vida de éste.

Lo que hizo Dawkins en su influyente libro fue refinar y ampliar esta visión, presentándola además con un estilo literario accesible y fascinante. Describió a los genes como entidades “egoístas”, que sólo buscan su propia replicación (por eso los llamó “replicadores”), y describió nuestros cuerpos como “máquinas de supervivencia” construidas por los genes sólo para lograr sus fines reproductivos.

La visión de “genes egoístas” ayuda a estudiar y entender muchos fenómenos evolutivos de forma más fácil e intuitiva que la formulación matemática usual, pero es totalmente compatible con ésta. El problema es que nunca falta quien interpreta el título del libro literalmente (normalmente sin haberlo leído) y cree que Dawkins afirma que los genes piensan y nos manipulan. Es el problema de divulgar la ciencia: siempre se necesita usar metáforas que pueden ser malinterpretadas.

Pero no sólo eso: en el último capítulo de su libro, Dawkins propuso que existe otro tipo de replicadores, que brincan no de cuerpo en cuerpo a través del ADN contenido en óvulos y espermatozoides, sino de cerebro en cerebro a través de palabras, letras y otros medios: son las ideas, que desde esta perspectiva Dawkins bautizó como “memes”.

Hasta hace poco, la palabra meme era casi desconocida para el ciudadano común. La explosión de internet y las redes sociales la convirtió en algo común. Hoy somos diariamente testigos de cómo las ideas se copian, mutan, evolucionan, se esparcen y, como virus mentales, infectan cerebros… a veces con resultados nefastos.

Como los genes, los memes pueden agruparse en complejos que ayudan a su reproducción. La ciencia es uno de ellos: el conjunto de ideas que incluye investigar la naturaleza basándonos en evidencia objetiva, métodos cuantitativos, experimentos reproducibles, análisis estadístico y argumentos con coherencia lógica ha sido tan exitoso que todas las sociedades modernas lo consideran suficientemente bueno como para enseñarlo en la escuela. Pero también las religiones son complejos de memes altamente exitosos: después de todo, incluyen la idea de que si uno no cree en ellas, al morir irá al infierno. Así, el meme religioso asegura su propia reproducción, como las cartas en cadena que amenazaban con grandes desgracias a quien no las reenviara.

Desgraciadamente, existen memes ampliamente difundidos, muchas veces con base religiosa, que instan a discriminar, odiar y destruir lo diferente; a eliminar a quienes no acepten las ideas y comportamientos que forman parte del complejo de memes dominante. La violencia homofóbica desatada con la matanza en el bar gay Pulse en Orlando, Florida, y muchos otros actos semejantes en nuestro país y en el mundo, son expresión del poder de estos memes nocivos.

Igual de preocupante fue ver la respuesta de muchas personas en Estados Unidos, México y España que, a través de las redes sociales, expresaron su odio a lo diferente regodeándose con la matanza. Son cerebros infectados por los memes de la homofobia, primos cercanos de los memes religiosos.

Reconocer que las palabras y las ideas que representan pueden causar daño es el primer paso para combatir la propagación de estos memes perniciosos. Como sociedad debemos contribuir a su extinción y a que, a través de la educación, las leyes y la discusión colectiva amplia y racional, sean sustituidos por otros memes que representen los valores humanos que los ciudadanos del siglo XXI hemos decidido aceptar. Darnos cuenta de esto es algo que también le debemos agradecer a Richard Dawkins.

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Contacto: mbonfil@unam.mx

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9 comentarios:

Miguel Sánchez dijo...

Comparto y suscribo casi todo lo que aparece en el post. Pienso que la religión ha hecho y hace mucho más mal que bien en lo relativo a la violencia. Y no estoy seguro de que diferenciar la violencia con apellidos como "homófoba" o "de género" aporte nada positivo fuera del estudio púramente científico de la misma.
En cuanto a los genes, quisiera plantear una pregunta: ¿por qué se dice "compartimos un 50% de los genes con nuestros padres y hermanos" en los mismos términos que "compartimos un 99% de los genes con los ratones"?

Wm Gille Moire dijo...

Si sólo somos máquinas de replicar genes y memes, yo me preguntaría qué diablos importa la verdad, qué diablos importa la ciencia, qué diablos importa la teoría de la evolución, qué diablos importa el meme llamado "Como sociedad debemos contribuir a la extinción de memes homófobos o perniciosos en general". Y, nomás de pasada, qué diablos importan las máquinas de hacer o replicar-lo-que-sea.

Las ideas tienen consecuencias -decía doña Ayn Rand. Los memes, también. Y propagarlos (así sean o suenen como "muy científicos"), también.

Anónimo dijo...

Bueno, bueno, tampoco sobre-simplifique considerando a las religiones un simple meme: está usted dejando de lado el hecho de que a pesar de fundarse en absurdos y otras en valores que muchas otras personas y pensadores han y habían formulado anteriormente (aunque deformándolas, como el respeto al prójimo y un conducta recta y ordenada para formar un orden social; por ejemplo); debe usted recordar que la iglésia católica tiene detrás un INMENSO poder económico y político (y lo que se deriva de ello). ¡¡ Nó es un simple meme !!

Wm Gille Moire dijo...

Dudo mucho que la Iglesia católica tenga ese “inmenso poder” que le atribuyes. Tiene tesoros artísticos y quizá oro en el Vaticano, e imagino que tiene mucho dinero invertido en bancos y corporaciones. Pero me parece que si vendiera todo y lo repartiera entre los pobres del mundo apenas alcanzaría para que 1/3 tuvieran una buena cena la noche de hoy… y mañana seguirían siendo tan pobres como los otros 2/3. ¿Poder político? Pues sí, la Iglesia lo tiene en América Latina y en España, Francia, Italia, Polonia, algo en EU, GB y… ¿algún otro lugar? Y de todas maneras su influencia en esos países es atacada y limitada constantemente. ¿Poder moral sobre millones de personas? En parte sí, pero disminuye cada día. No hay católicos al 100%. Y tal vez ni al 50% (con eso del sincretismo popular y la diversidad sexual). Debe ser cosa de Satanás, que está logrando que cada día creamos menos en él y en su célebre infierno.

Pero también debe ser Satanás el que propaga memes contra el libre albedrío. Con eso de que somos títeres de la causalidad y el azar (el determinismo y el indeterminismo), nos está llevando derechito al nihilismo. Ya hasta Dawkins dice cosas como “Claro que el libre albedrío es una ilusión, pero como es una ilusión ¡¡para qué preocuparnos!!”

https://revbrentwhite.com/2015/07/14/yes-free-will-is-an-illusion-say-dawkins-and-gervais-but-dont-worry-about-it/

Pues bien, por no preocuparnos es precisamente por lo que los pobres nihilistas europeos –que no creen en nada ni se la juegan por nada- están siendo invadidos y arrasados por unos tipos que sí creen demasiado y se la juegan por lo que creen: los musulmanes.

El pinche Satanás, disfrazado por un lado de “Soy nada” y por otro lado de “Allah”, está ganando la guerra. Y en medio, el tarado de Pancho I que no sabe qué hacer –más allá de sus sonrisitas y decir pendejadas.

¿Se aventarán Putin y Trump a hacer la Gran Purga –de nihilistas y musulmanes?

Martín Bonfil Olivera dijo...

Hola Miguel: 1) Distinguir el objetivo contra el que se dirige la violencia siempre es útil, para entenderla, prevenirla y combatirla. Hay violencia racial, de género, homófoba, y de muchos otros tipos. No veo qué problema podría tener señalarlo. Al contrario. 2) No, son dos usos completamente distintos, que en efecto, pueden resultar confusos, del término "similitud genética". Cuando se dice que compartimos 50% de genes con nuestros padres (y, en promedio, porque puede variar mucho, con nuestros hermanos), quiere decir que esos genes que compartimos son exactamente idénticos. 50% son copias idénticas de genes de la mamá, y 50% del papá. En cambio, cuando decimos que compartimos 98% de genes con el chimpancé, queremos decir que en promedio la secuencia de letras de nuestro material genético tiene sólo 2% de diferencia entre ambas especies. Es bastante complejo... Habría que buscar maneras de explicarlo sin causar confusión.

Martín Bonfil Olivera dijo...

WM Gille: Ayn Rand me parece una referencia muy poco confiable para... bueno, para cualquier cosa. Su "filosofía" del egoísmo ha promovido muchas de las versiones mas dañinas del neoliberalismo extremo.

En cuanto a los memes: lo que estás haciendo es precisamente una lectura errónea y quizá tramposa de lo que escribí. Cierto: una manera de ver las cosas es decir que somos máquinas de replicación para los genes, y que nuestras mentes son conjuntos de memes compitiendo unos con otros. Pero es sólo una manera. También podemos decir, con igual de razón, que somos "sólo" conjuntos de células reproduciéndose, o conjuntos de átomos bailando por ahí... y sí. Pero no solamente: eso no es todo lo que hay que decir al respecto. Además de eso, somos también organismos vivos, y también seres conscientes con objetivos, ética y deseos, una vida interior y una vida social.

No entiendo por qué darse cuenta de lo que hay por debajo del nivel "humano", sea ésto células, átomos, genes o memes, es decir, entender cómo está constituido a nivel más profundo y cómo funciona eso que nos hace humanos, te pueda parecer tan molesto y tan perturbador. Para mí, y para mucha gente, es todo lo contrario: es fascinante.

A menos, claro, que creas que lo que nos hace humanos es un "alma" intangible, inmaterial e inmortal. Explicación que, además de carecer de toda base, no sirve básicamente para nada.

Martín Bonfil Olivera dijo...

Anónimo (qué lástima que la gente escriba anónimamente, sin dejar su nombre): No, por supuesto, las religiones no son "simples memes". Son conjuntos de memes, enormemente complejos y formados por miles de memes y sus productos culturales, sociales y materiales asociados. Eso lo deja muy claro Dawkins desde El gen egoísta. Él les llama "meme-plexes", que se traduciría de manera horrible como "memeplejos" o, menos horrible pero más torpe, "complejos de memes" o "complejos meméticos".

Martín Bonfil Olivera dijo...

Ah, ya sallió el peina. El tal WM Gille no es más que un troll (probablemente con creencias religiosas, dado que parece creer de manera seria que existe un señor con cuernos y piel roja que es muy malo y se llama "Satanás") que ya tiene una opinión formada contra Dawkins, y que no va a cambiar. Pero no: ni Dawkins ni la "memética" promueven el nihilismo (creerlo es demostrar que se malentiende por completo la idea) ni tiene sentido querer negar el evidente y nefasto poder que la iglesia católica tiene, todavía, en todo el mundo, y que usa para promover muchas ideas que causan mucho daño a la humanidad (aunque también para hacer mucha caridad...). Afortunadamente, ese poder –económico, político, social– disminuye día a día. Desafortunadamente, todavía no desaparece.

Wm Gille Moire dijo...

Martín, no soy troll. ¿Me permite contestar, o me va a borrar?