miércoles, 22 de junio de 2016

La malentendida evolución

Por Martín Bonfil Olivera
Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM
Publicado en Milenio Diario, 22 de junio de 2016

Oikopleura dioica
La evolución por medio de la selección natural –la gran idea de Darwin– es la columna vertebral de la biología, y una de las más poderosas ideas producidas por la mente humana. Y sin embargo, es también una de las peor entendidas por la mayoría de la gente.

Uno de los malentendidos clásicos respecto a la evolución es creer que avanza de manera lineal, como en el típico –e incorrecto– esquema en que un mono se va convirtiendo en humano. Otro es que camina en una dirección definida, hacia el “mejoramiento” de las especies (mayor tamaño, mayor complejidad, organismos más “avanzados”). Lo cierto es que la evolución es un proceso ciego que avanza, como una enredadera, en cualquier dirección hacia donde pueda extenderse, siempre y cuando se cumpla su único requisito: que los organismos sobrevivan.

Otro malentendido es creer que son los organismos individuales quienes evolucionan; error reforzados por caricaturas como Pokémon (cuyo nombre, por cierto, deriva de pocket monsters, o monstruos de bolsillo), donde un mismo animal puede “evolucionar” transformándose en versiones más “avanzadas” de sí mismo. En realidad, quienes evolucionan son los grupos de organismos –las poblaciones–, a lo largo de muchas generaciones.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Barcelona, conformado por Ricard Albalat y Cristian Cañestro, publicaron en el número de julio de la revista Nature reviews una monografía que echa por tierra otro error común acerca de la evolución: que ésta siempre conlleva un aumento en el número de genes de una especie.

Albalat y Cañestro son especialistas en la genética de un pequeño organismo marino llamado Oikopleura dioica, de sólo 3 mm, que sin embargo comparte muchos genes con la especie humana. Oikopleura es interesante, entre otras cosas, porque ha perdido numerosos genes a lo largo de su evolución (por ejemplo, los relacionados con la producción del ácido retinoico, un compuesto que se considera indispensable para el desarrollo embrionario de todo animal). Estudiarlo ayuda a conocer mejor qué genes son indispensables en el humano y cuáles no tanto, y sobre todo a descubrir funciones desconocidas de genes humanos.

Hoy la secuenciación de genomas completos de muchas especies permite hacer detalladas comparaciones, y revela la historia de los cambios, ganancias y pérdidas de genes en los linajes evolutivos. Los investigadores catalanes escribieron su monografía para mostrar que no sólo la aparición de nuevos genes y su cambio a través de mutaciones, sino también su pérdida, puede ser un proceso central en la evolución.

Explican que, para que un gen pueda perderse, su función debe ser opcional, no vital, para el organismo. Esto puede suceder bien porque se ha desarrollado una forma alterna de realizar la misma función, o porque las condiciones del medio en que vive hacen que ésta no sea ya necesaria. Dos ejemplos de pérdida de genes son los parásitos, que dependen en gran medida de las funciones de otro ser vivo para sobrevivir y por tanto pueden soportar la pérdida de órganos o funciones, y la existencia de animales como los peces ciegos de las cavernas, cuyos ojos pudieron desaparecer por resultarles inútiles en la oscuridad en que viven.

Albalat y Cañestro hacen énfasis, sin embargo, en que nada de esto puede interpretarse como que dichas especies se “degeneren” o retrocedan evolutivamente. En biología, evolución significa simplemente cambio para sobrevivir, no mejora ni avance en alguna dirección predeterminada.

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Contacto: mbonfil@unam.mx

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2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me parece un excelente artículo.
Me gustaría que hiciera mas contenido acerca de la teoría de la evolución:
Con ejemplos, dé mas ejemplor de cómo explica la multidiversidad de especies, los retos y problemas que enfrenta, el papél de la genética y biología, la clasificación de las especies, nuevos hallazgos, etc.

Martín Bonfil Olivera dijo...

Tomo en cuenta la sugerencia, con gusto. Sólo que no quiero volverme monotemático. ¡Saludos!